HALLÁN OTRO GOMÓN UTILIZADO POR LOS ASALTANTES DEL BANCO RÍO
En fila india, como si se tratara de un tren acuático, los ladrones del Banco Río de Acassuso escaparon por el túnel fluvial usando dos botes de goma atados. El primero llevaba un motor fuera de borda y a los autores del golpe. El segundo, según se descubrió ayer, iba cargado con la aún incalculable fortuna robada de las cajas de seguridad de la sucursal.
El hallazgo fue hecho después del mediodía por buzos de la Policía Bonaerense, que encontraron el segundo bote de goma hundido en el fondo del Río de la Plata. La gran pregunta que se abrió es quién fue el informante que orientó la investigación hacia allí. Se habla de un testigo de identidad reservada, que podría ser desde un miembro de la banda arrepentido hasta un allegado que decidió traicionar al grupo. El martes se supo que ya habrían identificado cinco de los ladrones (ver Confirman…).
Hasta ayer sólo había trascendido que aquel viernes 13 del robo, los ladrones salieron del banco de Acassuso por un túnel, llegaron a un canal de desagüe pluvial y por allí navegaron en un gomón con motor fuera de borda hasta la alcantarilla de Tres Sargentos y Libertad. Por allí, se sabía, salieron a la calle, se metieron en una casa y luego huyeron.
Aquel gomón fue encontrado en el canal, al igual que el motor. Lo que no se sabía es que había un segundo bote, similar al primero, involucrado en la operación. Si bien no hubo información oficial, ayer se decía que un testigo aportado por la Dirección de Investigaciones de San Isidro fue quien le advirtió al fiscal Jorge Apolo que debía buscar esta segunda embarcación.
Los buzos de la Bonaerense empezaron a trabajar en el Río de la Plata durante la mañana del martes, pero no encontraron nada, según dijo el teniente Claudio Marino, jefe del equipo. Se dedicaron a rastrillar un área de 500 metros cuadrados, hasta que ayer tuvieron éxito.
El segundo gomón, que según una alta fuente del caso tiene “marcas indubitables de que fue usado por la banda”, apareció a unos 200 metros de la costa. Estaba semienterrado en el barro del fondo del río, a alrededor de un metro setenta de profundidad, adonde llegó gracias a los tajos que los ladrones le hicieron. Muy cerca hallaron un bolso rojo que también sería de la banda.
Según fuentes del caso, el bote estaba a la altura de la desembocadura del canal de desagüe, justo donde está el complejo “Perú Beach”. “Creemos que usaron los dos botes atados, el segundo como ‘chinchorro’. Hundieron a los dos en el mismo lugar, pero uno quedó atrapado en un dique y el otro llegó por la corriente hasta el río”, confirmó un vocero a Clarín. “Este segundo gomón mide 3,20 metros de largo por 1,20”, agregó. Puede cargar a entre tres y cuatro personas.
Durante el día había corrido una versión que indicaba que la banda se había dividido en dos para huir. Y que un testigo había visto a este segundo bote en el río, mientras un grupo pasaba la carga a una camioneta, y que por eso habían ido a buscarlo allí. Pero esto fue descartado por fuentes del caso, lo mismo que un rumor que decía que habían encontrado un segundo motor.
El nuevo gomón, al igual que el primero, no tiene ningún número de registro. Es decir, que más allá de los datos que puedan surgir de sus características —es marca Zodiac, como el otro—, no hay otro rastro que pueda llevar a quien lo compró. Por eso, el bote fue llevado al laboratorio que tiene la Policía Científica en La Plata. De esas pericias se espera que surja algún dato útil.
Otra pista que empezaron a seguir los investigadores en los últimos días tiene que ver con dos cajas de seguridad sospechosas. Son las únicas, entre las 145 que fueron saqueadas, cuyos dueños no se presentaron a reclamar ante el banco. Una posibilidad es que sea gente que no se enteró del golpe por estar lejos del país (algo improbable), o que no quieran reconocer su relación con las cajas. La otra chance podría ser más interesante: que las cajas hayan sido alquiladas con documentos falsos por integrantes de la banda, que las usaron para explorar el banco como parte de la “inteligencia” previa al robo.
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