Hallan pruebas de la protección policial que tuvieron los prófugos
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Un comisario bonaerense, jefe de la Distrital de Almirante Brown, fue desplazado por sus vínculos con Melnyk, que presuntamente ayudó a los Lanatta y a Schillaci; también fue removida una inspectora.
Un comisario, jefe de la Distrital de Almirante Brown, y una inspectora que se desempañaba en el área de Coordinación Operativa de la Dirección de Investigaciones de Quilmes fueron desplazados ayer por el Ministerio de Seguridad provincial debido a que fueron grabados en escuchas telefónicas cuando hablaban con integrantes del entorno de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y de Víctor Schillaci, los tres condenados por el triple crimen de General Rodríguez.
El episodio más escandaloso fue la grabación de una charla que el comisario Leonardo Julián mantuvo con Marcelo Alejandro Melnik, conocido como “el Faraón”, actualmente detenido porque supuestamente ayudó a los tres prófugos del penal de General Alvear, recapturados luego de 15 días de intensa búsqueda.
Además de estos dos policías separados porque presuntamente pasaron información a los prófugos, ayer siguió la purga en la policía bonaerense. A los siete comisarios generales separados anteayer se sumaron otros 21 comisarios mayores e inspectores. Fuentes del Ministerio de Seguridad indicaron que ninguno de estos últimos tuvo vinculación con la fuga. La decisión de separarlos de la fuerza obedeció a que formaban parte de una estructura de mando sobredimensionada y a que no cumplían funciones específicas.
Desde que asumió la gobernadora María Eugenia Vidal, entre desplazamientos y retiros ya dejaron la policía bonaerense 15 comisarios generales de 44 que integraban la cúpula de la fuerza de seguridad. A éstos hay que sumarles los 21 comisarios mayores e inspectores separados ayer y los dos removidos por su vinculación con los hermanos Lanatta.
“No todos, pero algunos cambios sí están relacionados con la fuga. No necesariamente se dispusieron por una sospecha de corrupción, pero sí porque no estamos conformes con el desempeño”, dijo un funcionario del gobierno de Vidal a LA NACION.
Según este funcionario, la reestructuración seguirá en marzo. “Algunos pasarán a retiro, otros quedarán a disposición de personal y los más comprometidos serán desafectados, como el caso de Julián”, explicó.
El comisario Julián -si bien hasta anoche no estaba imputado en la causa judicial que investiga el fiscal Cristian Citterio- sí fue apartado en el contexto de la investigación por la escandalosa fuga. Tras precisar que el jefe policial “está siendo investigado por Asuntos Internos”, el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, enfatizó que con esta prueba ya no tiene dudas de que “hubo policías que colaboraron con los prófugos”.
Precisamente, dos días después de la fuga Melnyk mantuvo una breve conversación telefónica con el entonces titular de la Jefatura Distrital de Almirante Brown. En un tono amistoso, el ahora ex jefe policial llamó a “el Faraón” desde un teléfono directo de su oficina en la jefatura y lo invitó a visitarlo. Le contó que estaba a cargo de ese distrito y le dijo: “Acá tenés banca”. Sin embargo, al día siguiente Melnyk fue detenido por su presunto apoyo logístico a los fugitivos.
En un tramo del breve diálogo, “el Faraón” le advirtió al comisario: “No digas nada que están todos los teléfonos pinchados”. Y Julián, poniendo en evidencia el grado de impunidad que creía tener, respondió: “Bueno, sí, está pinchado… Escuchame, pinchado, cuando quieras pasate por acá, loco…”. Melnyk le dijo: “Noo, voy a pasar, pero la otra semana, ¿viste, Juliancito? Así hablamos un poquito”. Y el ahora desplazado jefe policial contestó: “Dale, no hay problema. Venite, pero avísame, nomás, cuándo venís”.
Ritondo dispuso la inmediata separación de la fuerza de Julián, quien luego de haber estado al frente de la comisaría 6a. de Quilmes, en Ezpeleta, desde hace un mes ejercía la titularidad en la Distrital de Almirante Brown, en la zona sur del conurbano bonaerense. Durante el año en que se desempeñó como jefe en la seccional de Ezpeleta, el comisario generó una corriente de simpatía entre la población, ya que los convocó a reunirse con la fuerza en clubes, sociedades de fomento o en la misma casa de los vecinos, con la idea de escuchar sus reclamos, armar juntos un mapa delictual y así reforzar las zonas de mayor inseguridad. Es más, imprimió 10.000 volantes con los números de teléfono de la comisaría y de su celular.
Con respecto a la mujer policía que también fue desafectada por colaborar con los prófugos, fuentes del gobierno provincial indicaron que trabajaba en un área de la Dirección Departamental de Investigaciones de Quilmes en la que se concentraban parte de las comunicaciones que se recibían sobre el paradero de los hermanos Lanatta y donde se decidía sobre allanamientos vinculados con familiares de los condenados.
Aunque su identidad no trascendió, se pudo saber que la mujer policía fue grabada cuando hablaba con un amigo de los prófugos.
Las cosas cambiaron. Ahora, mientras la oficina de Asuntos Internos del Ministerio analiza el comportamiento del comisario a fin de adoptar medidas definitivas, Julián debió entregar su placa y su pistola 9 mm reglamentaria, porque no prestará ninguna función policial, y cobrará el 50% de su sueldo. El ministro Ritondo sostuvo que “estos cambios no servirán de nada si no se cambian las políticas y las actitudes” de los efectivos. Remarcó la necesidad de “contar con una policía comprometida con la lucha contra las mafias, la corrupción y, sobre todo, contra el narcotráfico”.
El ministro apartó a siete comisarios generales: Claudio Blanco, responsable de la seguridad de toda la provincia; Rubén Lobos, a cargo de la Superintendencia de Seguridad Vial; Claudio López, director de Suministros de la fuerza; Miguel Maccario, superintendente de Seguridad en San Martín y Tres de Febrero; Oscar Terminiello, superintendente de Seguridad Interior zona centro; Gabriel Lamónico, superintendente de Seguridad Interior zona sur, y Miguel Alaniz, jefe de la Superintendencia de Seguridad en la zona oeste.
Antes, Ritondo había puesto a disposición de personal -esto es, permanecen en la fuerza, pero sin funciones- al director general de Investigaciones Néstor Larrauri y el jefe de la Delegación Departamental de Investigaciones de Quilmes Roberto Di Rosa.
Fuente: La Nación
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