HALLAN RESTOS DE 70 BOMBAS EN DERECHO
Los peritos que intentan desentrañar cómo empezó el incendio en el Museo de Ciencias Naturales Angel Gallardo y en la Facultad de Derecho, el martes pasado, ya encontraron restos de unas 70 bombas de estruendo en el edificio de Moreno y Santa Fe. Así lo reveló a La Capital el juez de instrucción Carlos Alberto Carbone, uno de los que investiga el origen del siniestro. El magistrado tomó ayer una declaración informativa a otro dirigente sindical, que se sumó a los tres que ya habían pasado por su despacho el viernes pasado. Como sus colegas, el delegado de UPCN, Néstor Audero, admitió que militantes de su gremio hicieron explotar bombas, pero negó haberlas dirigido al edificio que luego ardería.
Los restos de pirotecnia hallados aparecieron desperdigados en distintos lugares, pero la mayoría estaba sobre los techos y también en el patio interno de la facultad. Fue precisamente en los techos donde se inició el incendio, de acuerdo a un informe preliminar elevado la semana pasada por peritos de la Policía Federal al juez federal Omar Digerónimo.
Los pedazos de bombas hallados desde el martes pasado hasta ahora refuerzan la versión aportada a Carbone por varios testigos del siniestro. Según esas personas, los manifestantes que hacían una marcha sindical en la plaza San Martín dirigían los morteros al edificio. También dijeron que muchas de esas bombas trasponían los techos y caían sobre ellos o en el patio interno del museo y la facultad.
Hasta el jueves pasado, expertos de la Federal habían encontrado restos de ocho bombas sobre los techos. Pero después la policía provincial siguió rastrillando, incluso hasta el sábado, y halló mucho más. Ahora Carbone admitió que la mayoría de esa evidencia estaba precisamente en los techos, el lugar donde según todas las hipótesis se inició el fuego. En total, 10 testigos ya declararon con versiones coincidentes en ese sentido, entre ellos docentes, empleados y alumnos de Derecho. Se trata de personas cuya presencia en el lugar fue chequeada y probada por el juzgado, para evitar la filtración de testimonios dirigidos o basados en comentarios de terceros.
Esos testimonios podrían convertirse en un dolor de cabeza para los dirigentes gremiales que organizaron la marcha intersindical de aquel día para exigir un aumento de 200 pesos a los empleados de la provincia. Es que si bien admitieron haber arrojado bombas para hacer oír sus reclamos, negaron haber apuntado los morteros hacia el edificio siniestrado.
El viernes declararon Néstor Ferrazza (municipales), José María Tessa (docentes) y Alfredo Romero (Luz y Fuerza). Ayer se les sumó Audero, de UPCN, quien admitió que hubo bombas pero negó que hayan sido arrojadas intencionalmente hacia el museo y la facultad. “Tiramos bombas, pero no al edificio”, repitieron casi de memoria los cuatro dirigentes.
La declaración que les tomó Carbone los coloca casi en el papel de sospechosos, aunque técnicamente no llegan a serlo porque en la investigación no hay elementos suficientes para imputarles la comisión de un delito. Por eso se llama declaración informativa, que no es ni el relato de un testigo ni el interrogatorio que se hace a un acusado.
Algo que aún no se sabe es quiénes subieron a los techos del museo. Algunos testigos dijeron que vieron allí a gente extraña a la facultad y el museo, y que llevaban pecheras distintivas como organizadores de la marcha. Identificar a esas personas es ahora una clave de la investigación que encabeza Carbone.
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