HALLARON FÓSILES DE 145 MILLONES DE AÑOS
El sur de Mendoza era un mar. Y la mejor prueba está ahora en manos de los científicos que celebran el hallazgo. Un puestero de un campo en la localidad de El Manzano, al sur de Mendoza, encontró una docena de restos fósiles que datan de hace 145 millones de años.
Una tortuga y un reptil son los de mayor valor y fueron descubiertos por Julio Palaveccino, según informa hoy el diario Uno de Mendoza. En solo dos horas y en una extensión de un kilómetro, el hombre que cuida el campo, detectó los fósiles que también incluyen caracoles y bivalvos.
Los restos, según informó el paleontólogo Angel Praderio del Museo de Historia Regional de Malargüe, pertenecen al período Jurásico Superior, es decir que tienen una antigüedad aproximada de 145 millones de años.
Praderio aseguró al diario provincial haberse asombrado al arribar al lugar porque, “como está todo muy erosionado, y un arroyo cercano lavó la superficie, el afloramiento mostró claramente los restos que estaban allí en excelente estado de preservación”.
El paleontólogo precisó que el dorso y el vientre de la tortuga, de 40 centímetros de diámetro, y el ictiosaurio, que era un reptil marino, “están totalmente completos en medio de la roca caliza”.
En referencia al ictiosaurio explicó, “los organismos ya extintos se asemejaban mucho a lo que hoy son los delfines y pudieron haber tenido unos 80 centímetros de longitud”. Además, Pradeiro señaló que el ictiosaurio “tenía largos y puntiagudos hocicos, cuerpos aerodinámicos, dientes cónicos, grandes ojos, se impulsaban por el agua por medio de su cola vertical, y tenían aletas que consistían en huesos de los dedos fusionados”.
“El puestero había dicho que había visto fósiles en el predio de su campo que le habían llamado la atención. De ahí que armamos la típica incursión para un monitoreo sin muchas expectativas, aunque terminó siendo un sitio extraordinario”, afirmó el científico.
Ahora, el Museo Regional planificó una campaña al nuevo yacimiento para la primavera, cuando pasen las rigurosas temperaturas del invierno que complican la extracción de los fósiles.
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