HAMAS OBTUVO UN APLASTANTE TRIUNFO Y PROPUSO SEGUIR CON LA TREGUA
Desde ayer por la mañana, palestinos e israelíes hablan del “terremoto político”. Es que los sondeos en boca de urna que hasta la madrugada daban ganador al partido oficialista Al Fatah se demostraron falsos. El verdadero triunfador, con 76 diputados sobre un total de 132, fue el movimiento islámico Hamas, conocido por la extrema dureza de sus posiciones contra Israel: no negociar, no reconocer su Estado y combatirlo con acciones violentas que incluyen atentados suicidas. Al Fatah, de dominar el Parlamento en 1996, pasó ahora a tener 46 escaños.
Pero en una señal de pragmatismo, Mahmud Zahar, dirigente de Hamas, dijo que el grupo extenderá la tregua, que ya lleva un año, si Israel hace lo propio. “Si no, creo que no tendremos otra opción que proteger nuestro pueblo y nuestra tierra”, advirtió.
Un clima triunfalista se respiraba ayer en Ramallah, capital de Cisjordania. Centenares de militantes de Hamas se dirigieron hasta la sede del Parlamento, arriaron la bandera palestina y colocaron la verde que los identifica en su lugar. Luego unos 5.000 simpatizantes salieron a la calle a festejar la victoria con cantos patrióticos.
Al Fatah, que desde su creación, hace 40 años, mantuvo el monopolio del poder en la política palestina, reconoció ayer su derrota. El primer ministro palestino Ahmed Qureia renunció para permitir al presidente, Abu Mazen, que eligiera nuevo premier en función de la voluntad del voto mayoritario.
Nadie discute la legitimidad de las elecciones del miércoles. Los observadores europeos las calificaron de “abiertas y justas” y las consideraron un “importante hito” para la democracia. Hubo una alta participación: el 78%.
Pero la gran preocupación es el futuro. Abu Mazen seguirá siendo presidente pero el Congreso estará liderado por el partido “Reforma y Cambio”, chapa con la que se presentó en las elecciones el Movimiento de la Resistencia Islámica o Hamas.
El presidente George w. Bush reafirmó ayer la negativa de su país de negociar con una “organización que quiere destruir a Israel” (ver página 25).
El mejor escenario para los palestinos es la formación de un gobierno de unidad nacional que conjugue la experiencia y la aceptable imagen internacional de Al Fatah con el avasallador respaldo popular de Hamas.
Según dijo a Clarín Samuel Hadas, primer embajador de Israel ante España y el Vaticano, “Hamas evitará reanudar la actividad terrorista. Los servicios de inteligencia israelíes predicen que, por su nueva posición, deberá adoptar una política pragmática y evitar cualquier acción que motive reacciones negativas internas e internacionales”.
El vocero de Hamas, Mushir al Masri, dijo ayer que están interesados en un gobierno de coalición y que habían empezado a hablar con otras facciones incluida Al Fatah.
Pero el partido oficialista fundado por Yasser Arafat se encuentra fatalmente atomizado en distintos grupos (algunos de ellos armados) que no responden a un poder central y que no logran tampoco ponerse de acuerdo ni siquiera en temas cruciales como si hay que aliarse o no con Hamas. Esta fragmentación es una de las explicaciones de su fracaso electoral. Las otras dos son la corrupción entre sus filas y el abandono como gobierno de los sectores más carenciados.
Mientras una facción de Al Fatah cree que es oportuno integrar un alianza de gobierno, otra cree que es momento de ser oposición. “Hemos perdido” —admitió Saeb Erekat, delegado palestino en las negociaciones de paz—. Ahora debemos pasar a la oposición. Hicimos los mejor que pudimos pero no trajimos la paz. Así es la democracia, los que pierden se van”, agregó.
Israel, que con el primer ministro Ariel Sharon convaleciente, atraviesa una cierta forma de transición, quedó shockeado. Ayer el premier interino Ehud Olmert llamó a una reunión de emergencia de su gabinete para discutir el resultado de las elecciones palestinas. Tanto Israel como Estados Unidos ya habían anunciado que no aceptarían dialogar con un gobierno integrado por Hamas, organización que ha recurrido a los atentados suicidas como método de “resistencia”.
Israel reclama que la Autoridad Nacional Palestina desmantele las Brigadas Izaadin al Qassam, brazo armado de Hamas, pero el líder Ismail Haniye advirtió el miércoles y reiteró ayer que Occidente no tiene autoridad para im poner una opción: o el Congreso o las armas. “Nosotros decimos: el Congreso y las armas. Andaremos por caminos paralelos: la vía parlamentaria y la lucha armada contra la ocupación israelí”, dijo.
Internamente en Israel, los políticos de derecha e izquierda le pasaron la factura al partido oficialista Kadima y su decisión de retirarse de Gaza. Los halcones dicen que esa política envió a los palestinos el mensaje de que frente a los actos de terror, Israel hace concesiones y por eso la mayoría votó a Hamas.
Para la izquierda el error estuvo en que el retiro de la Franja de Gaza fue hecho de forma unilateral, desvalorizando al presidente Abu Mazen y las vías de la negociación, lo que favoreció indirectamente, la posición antinegociadora de Hamas.
¿Respetará la comunidad internacional la decisión de los votantes palestinos?
“Algunas fuentes aseguran que la UE tiene contactos con Hamas desde hace un tiempo y ayer un diplomático de EE.UU. propuso abrir un compás de espera”, dijo Hadas a Clarín. El diplomático norteamericano dijo: “Dejaremos pasar el invierno y entonces veremos qué hacer”.
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