HAMMERLY: “AGUAS BUSCABA CAMBIAR TODO EL CONTRATO”
“No tengo dudas de que éste es el más esencial de los servicios, como las cloacas, aun más vital que la energía eléctrica. Ha sido éste, un tema con una enorme repercusión pública”, dice el ministro de Obras y Servicios Públicos, quien luego de ser candidato a gobernador con el apoyo de Carlos Reutemann, aceptó un lugar en el gabinete de Jorge Obeid.
“A este tema, lo tuvimos que asumir tras ocho años de una relación ya muy desgastada, por el intento constante de Aguas de cambiar la naturaleza del contrato”, destaca.
Al margen de los dichos del ministro, cabe una acotación: buena parte de las posiciones públicas (y de las medidas tomadas) por Hammerly durante su gestión significó adoptar visiones diferentes de las que se llevaron a cabo durante la segunda gestión del dos veces gobernador (y jefe político del ministro). “Jamás recibí ni un solo reproche” de Reutemann, aseguró tajante el funcionario.
El contrato
“Ellos buscaron en todo momento cambiar el contrato, tal como pudieron hacer en otros lugares del país, y en eso hay que ser claros: durante todo este tiempo tanto en esta gestión, como en las anteriores, se procuró sostenerlo”, subraya.
Insiste en que “nadie los obligó a asumir un compromiso de metas y objetivos, que había que cumplir sin importar los medios, y que -bajo su propio riesgo empresario- debían procurar llevar a cabo. Se pensó en una serie de inversiones, que lamentablemente no se cumplió”.
Agrega que esta voluntad de cambiar las reglas de juego “se manifestó desde el primer momento, incluso por escrito”, cuando aún no se habían hecho cargo de los servicios. En 1995, Santa Fe debió exigir que por nota se ratificara el compromiso de llevar a cabo un contrato de metas, no de gerenciamiento.
El Litoral preguntó si la estrategia del gobierno se cumplió al terminar la concesión por el peso de la decisión tomada por la empresa de marchar a la disolución.
“No sé si no entendieron o no quisieron comprender que no íbamos a cambiar la naturaleza del contrato. Que en Santa Fe no estábamos dispuestos a hacerlo, y en mi caso particular que no tenía ni la intención ni la capacidad -desde el punto de vista legal- para modificar las leyes”, advierte.
Cuando no hubo más renegociaciones
El ministro encuentra un hilo conductor en estos diez años, y describe: “en todo momento la provincia procuró sostener la concesión y por eso brindó una serie de herramientas y se tomaron alternativas -que se consideraron las mejores- para permitir la continuidad de la concesión. Ése fue el motivo por el que en el pasado hubo renegociaciones, que fueron muy extensas y consumieron mucho tiempo… Cuando nosotros intentamos nuevamente seguir por este camino, el del diálogo, nos encontramos con que no había avances, y que no parecía existir un verdadero interés en que prosperaran las cosas… Pienso que fue una decisión neurálgica la de poner el contrato otra vez en vigencia en 2005. Y la de proceder de acuerdo con lo que marca la ley ante el tema de las garantías, cuando ellos no las renovaron, nosotros se lo advertimos e insistimos sobre esto… y, finalmente, debimos ejecutarlas”, resume.
Aseguró que fue “simplemente el sentido común” lo que guió las decisiones asumidas por el gobernador Jorge Obeid. Expresó que al mismo tiempo mantuvo al tanto al senador nacional Carlos Reutemann de cuanto se conversaba con el grupo francés.
El último intento
Siempre hubo disposición a que se lograra la venta del paquete accionario y, realmente, creímos en la propuesta del último interesado, pero lamentablemente los accionistas de la empresa sostuvieron una posición que para la provincia era sencillamente inaceptable”, describió Hammerly.
Es que “no se podía permitir” que Suez, Agbar e Interagua dejaran abierta la puerta a un futuro reclamo ante el Ciadi que incrementara el ya presentado, aduciendo que se había producido una suerte de venta desfavorable.
El punto no es menor, porque la compra que esperaba realizar Cerámicas Alberdi era por sólo un dólar, más el pasivo con que quedaría la empresa (estimado por ésta en 135 millones de pesos).
Como se recordará, la provincia advirtió de esta situación mediante una nota presentada a la empresa el mismo 13 de enero, mientras sesionaba la asamblea de socios que debía aprobar la venta, disolver la empresa o recapitalizarla (porque no podía legalmente seguir funcionando por sus cuentas en rojo). Fue entonces cuando Suez decidió ingresar en un proceso de liquidación y no moverse del Ciadi.
Toda una década
El Litoral preguntó qué queda de positivo de estos diez años de concesión. Para el ministro, una interesante experiencia, conceptos más claros sobre la extensión que deben tener las concesiones, y una provisión del servicio que en general “mejoró respecto de la Dipos”, con “un aumento de la recaudación, algo que en adelante no se puede descuidar si queremos que haya inversiones y se extiendan más redes”
El Enress “se manejó en forma independiente y con total transparencia”. De todas formas, “como todos los organismos, y a la luz de la experiencia -seguramente-, ahora se verá que hubo cosas que se hicieron de determinada manera y que hoy se considera que habría sido mejor proceder de otra forma”.
Agregó sobre el Ente de Control “espero que tenga en adelante la misma firmeza para controlar como lo hacía con el prestador privado y que su nivel de exigencia y sus procesos no cambien” porque el Estado tenga la mayoría de las acciones de la sociedad anónima.
Diseño gráfico
Años atrás, el arquitecto Hammerly (mucho antes de ser ministro) diseñó el logotipo y las imágenes de campaña más conocidas de Creo en Santa Fe, el tantas veces exitoso sublema de Carlos Reutemann.
Sobre su escritorio, en colores verde claro -verde agua dirían las mujeres- y celeste, con ondas como olas y una tipografía de imprenta minúscula, había una serie de borradores sobre cómo identificar a la nueva empresa Aguas Santafesinas Sociedad Anónima. Algunas alternativas destacaban la palabra Aguas y otras la sigla Assa.
“Son sólo colaboraciones”, comenta el ministro, quien ríe sin disimulos cuando se le dice que como ha terminado con el tema de Aguas Provinciales, ahora le va a quedar mucho tiempo libre…
Igual que en Santa Fe
La empresa Aguas Argentinas, que presta los servicios en Capital Federal y parte de la provincia de Buenos Aires, anunció ayer que resolvió retirar su reclamo contra el Estado argentino planteado ante el Ciadi “con el propósito de facilitar un eventual acuerdo” con “potenciales compradores”.
No obstante, la compañía aclaró que “los accionistas extranjeros”, en alusión a Suez y Aguas de Barcelona, mantienen la petición ante el organismo internacional, aunque nada dijeron sobre su permanencia en el país.
La información se dio a conocer mediante un escueto comunicado al término de la asamblea general de accionistas de Aguas Argentinas, con proximidad al momento del retiro anunciado por Suez de la concesión, término que estaría cercano en el tiempo, pero que aún no se ha definido debido a que subsisten algunas negociaciones.
Cabe recordar que con respecto a la ex concesionaria de los servicios sanitarios en Santa Fe, como sociedad Aguas Provinciales, que se disolvía, estuvo dispuesta a retirar la demanda pero no así los accionistas extranjeros, que tampoco renunciaron a iniciar otros reclamos ante tribunales locales o externos. El mismo criterio llevaron a la asamblea en Buenos Aires.
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