HARRY, EL TERRIBLE
Harry, el hijo del príncipe Carlos y de la princesa Diana, no le da respiro a la Corona Británica y, en particular, a su abuela, la reina Isabel.
Luego de una serie de escándalos que protagonizó en Londres, el “Principito” fue enviado de vacaciones a Buenos Aires. El lugar elegido fue un campo en la ciudad bonaerense de Lobos.
Desde hace más de dos semana está instalado en un establecimiento rural dedicado a la cría de caballos de polo. Apenas arribó al haras, cuatros agentes de Scotland Yard se hicieron cargo de la custodia, apoyados por efectivos de la Policía bonaerense.
Durante los primeros días, Harry pasó casi inadvertido, pero ahora la situación se habría tornado insostenible.
En este sentido, durante varias noches, Harry conoció la movida nocturna de Lobos. Algunas veces solo y otras acompañado por sus custodios, el príncipe se escapó a distintos bares, pubs y boliches del pueblo. Se hizo famoso, y se convirtió en una presa para las chicas de la zona.
Lo más notable de las “salidas” no habría sido su “levante” o conquistas, sino el estado en el que llegaba al estancia. Según revelaron testigos, arribaba totalmente borracho, lo que generó preocupación.
Ante este panorama y la versión de que Harry podía ser secuestrado, funcionarios bonaerenses se comunicaron con la Embajada del Reino Unido para pedir a las autoridades británicas que “contengan” y “controlen” al príncipe.
Hoy podría ser alojado en la misma embajada, y en las próximas horas sería enviado a Londres, para ser “neutralizado” por la Corona Británica.
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