HAY 11.700 PERSONAS AFECTADAS POR EL PARO DE AEROLÍNEAS
El de esta semana es el tercer paro de pilotos y técnicos de Aerolíneas en 2005, y las esperanzas de una pronta solución son escasas. “Los pronósticos son desalentadores. Nosotros no vamos a volar en estas condiciones, por más que continúen las amenazas. Los españoles creen que pueden maltratar a los trabajadores argentinos, pero las leyes nos amparan y esta vez no vamos a ceder”, destacó a Clarín Pablo Biro, secretario gremial de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), que agrupa a 450 pilotos de Aerolíneas Argentinas.
En tanto, fuentes de la compañía insistieron en “la mala predisposición para sentarse a negociar” de los gremios involucrados. “Nosotros dejamos sin efecto los 83 telegramas que habíamos enviado para intimar al personal a presentarse a trabajar bajo amenaza de apercibimiento. Así lo pidió el Ministerio de Trabajo y estamos haciendo todo lo posible para destrabar el conflicto, pero no tenemos interlocutores”, subrayó Julio Scaramella, gerente de Relaciones Institucionales de la empresa.
Estas diferencias —”cada vez más irreconciliables”, según admitieron ambas partes— empantanaron los intentos de destrabar el conflicto en el Ministerio de Trabajo. “Había una cita para las 15, pero todavía no logramos hacer más que reuniones informales”, confiaron fuentes del Ministerio a última hora.
“Las reuniones no dieron ningún resultado. La sordera del grupo Marsans hace imposible avanzar en cualquier solución. Han desoído decisiones oficiales y sentencias judiciales. No creo que en España se animen a hacer ni la mitad de las cosas que hacen acá. Por eso el paro sigue”, subrayó Juan Pappalardo, secretario general de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA), un gremio que agrupa 1.600 técnicos de Aerolíneas y Austral. “La empresa no lo reconoce, pero Austral también está en conflicto. Los técnicos no están trabajando. Están despachando los aviones con personal jerárquico, lo cual no garantiza la seguridad de los vuelos”, advirtió.
En tanto, se hizo sentir el malestar de los pasajeros en los aeropuertos, sobre todo en Aeroparque (ver recuadros). Entre los damnificados figuró el cantante Juan Manuel Serrat, quien debía viajar a Córdoba para recibir el Honoris Causa (ver Serrat…).
En Puerto Iguazú, donde hay un importante movimiento de turistas, algunos pasajeros optaron por hacer un puente aéreo con las ciudades de Foz de Iguazú o Porto Alegre, en Brasil, donde pudieron volar por compañías de ese país a Buenos Aires. Pero el aeropuerto de Rosario “Islas Malvinas” era un desierto: los dos vuelos de Aerolíneas de las 9 y las 21.30 fueron cancelados y los reclamos se plantearon en la oficina comercial del centro de la ciudad, donde muchos pasajeros aceptaron el dinero para poder pagarse un boleto de micro o un remís.
La cartera laboral intimó a los gremios a cumplir con los servicios mínimos (el 50% de los vuelos de cabotaje y el 75%, de los internacionales), pero ninguno acató la medida. “Los abogados nos informaron que el Ministerio no tiene competencia para hacerlo”, coincidieron. Sin embargo, por la noche, el Ministerio decidió iniciar el proceso para sancionar a los sindicatos por no respetar el cronograma mínimo de vuelos. Según la agencia Télam, las multas ascenderían a 2.300.000 pesos en el caso de los pilotos y a 8.200.000 pesos en el de los técnicos.
Desde que empezó la medida, a las 17 del jueves, se cancelaron 63 vuelos. “A quienes piden que les devuelvan al dinero se lo reintegramos y a quienes prefieren cambiar la fecha no se les cobra penalidad. Además, cubrimos los gastos de hoteles y comidas. La empresa pierde con esta huelga 1.300.000 dólares”, comentó Scaramella, vocero de Aerolíneas.
Los trabajadores reclaman un incremento salarial del 45%, en el caso de los pilotos, y de un 70%, en el caso de los técnicos. Además, piden que se cumplan las condiciones establecidas en los convenios de trabajo, que, según ellos, son “pasadas por alto en muchísimos casos”.
La empresa se ha negado hasta el momento a otorgar aumentos superiores al 4% si el Gobierno no autoriza ajustes en las tarifas. “Los precios de los pasajes de cabotaje están cautivos desde principios de 2003. Si no los tocamos no se pueden incrementar los salarios”, explicó Scaramella.
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