HAY 446 SANTAFESINOS EN LISTA DE ESPERA POR DONACIÓN DE ÓRGANOS
El 2004 comenzó con dos casos resonantes de pacientes santafesinas con hepatisis fulminantes que necesitaban un trasplante para salvar sus vidas. Una de ellas -María Soledad Montero- consiguió el órgano el viernes cuando se encontraba en coma. La otra, Viviana Badaracco, falleció el martes a última hora pese a los esfuerzos realizados por su familia para conseguir el hígado, que llegó a reunirse con el presidente Néstor Kirchner. Lejos de ser casos aislados son la punta de un iceberg: en la actualidad hay 446 santafesinos en lista de espera aguardando un órgano para salvar o mejorar sus vidas. El trasplante renal encabeza con holgura el listado, seguido por las córneas, el higado y los tejidos ligados al corazón. “La situación es verdaderamente preocupante”, reconoció el subdirector del Centro Unico de Donación, Ablación e Implantes de Organos (CUDAIO), Armando Mario Perichón, quien puso énfasis en aclarar que “el problema de los pacientes que necesitan órganos es de todo el año y no se acaba con un caso solucinado que sale por los medios de comunicación”. Para Perichón la solución integral surgirá “de una campaña de concientización y educación masiva”.
En diálogo con Rosario/12 el subdirector del CUDAIO destacó que el 2003 “fue el año con más donaciones de órganos de la historia tanto a nivel nacional como provincial”. En efecto el número de donantes reales santafesinos paso de 4 (total del año 1997, el de más bajo registro de la historia reciente a nivel local) a 28 (total del 2003). No obstante ello Perichón dijo que el número de donantes “no alcanza en absoluto para cubrir la cantidad de pacientes que hay en lista de espera que se va acumulando año tras año a punto que hoy hay un listado enorme”.
Las cifras son más que elocuentes: a la fecha existen a lo largo y a lo ancho de Santa Fe 446 personas que aguardan un órgano para salvar o nejorar la calidad de sus vidas encabezados por los pacientes con dificultades renales (290 casos), seguidos por quienes requieren un trasplante de córnea (120), de hígado (20) e intratorácica (16). En todo el país el INCUCAI estima que hay cerca de 5500 argentinos más en idéntica situación concentrados especialmente en la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y en Córdoba.
“Lamentablemente no todos los casos tienen prensa y entonces gran parte de la población debe creer que los únicos casos son lo que aparecen por los medios. Por eso es importante que la gente conozca los números reales para que se tome verdadera conciencia sobre la magnitud del problema que además puede afectar a cualquiera”, apuntó Perichón.
Aunque la gravedad de los casos varía según la evolución del paciente, incide fuertemente el órgano que se requiere. “Los casos más graves son los de problemas hepáticos y cardíacos que no tienen tratamientos que permitan esperar durante un gran lapso de tiempo la llegada del órgano. Los pacientes que tienen problemas renales pueden dializarse y quienes necesitan de un trasplante de córnea al menos -en su gran mayoría- conservan la vista del otro ojo”, explicó el facultativo.
Para el subdirector del CUDAIO la solución de fondo a la problemática de la donación de órganos requiere de tiempo y educación. “Creo, y lo digo a título personal y no a nivel institucional, que esto no se soluciona sólo con una ley porque es muy difícil legislar sobre la solidaridad. Acá se quiere de una gran tarea de concientización y educación para que la gente pueda vencer sus miedos y eliminar sus prejuicios”, sostuvo el funcionario provincial.
Perichón aludió al proyecto de Ley enviado por el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García al Congreso, cuyo tratamiento podría darse en la Cámara de Diputados durante las sesiones extraordinarias convocadas por el Gobierno para fines de febrero. La iniciativa oficial apunta a modificar el actual régimen de donación de órganos: hasta ahora los familiares de una persona fallecida deben comunicar la voluntad de donar los órganos del difunto. La administración central pretende que todos los argentinos sean potenciales donantes, a menos que sus familiares expresen explícitamente su oposición a la ablación.
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