HAY DIEZ MIL VIVIENDAS EN SITUACIÓN IRREGULAR
“Situaciones como las que vivimos con las inundaciones de 2003 en Santa Fe sirven para poner blanco sobre negro algunas situaciones que estaban ocultas o semiocultas. Sería un desperdicio que todo se terminara sólo en una reparación económica”.
Para Juan Carlos Forconi, el aporte del Ente de la Reconstrucción que esta semana llegó a su fin, debe ir mucho más allá del subsidio, de la contención o de la formidable experiencia laboral para cientos de chicos.
“Nos tiene que servir para más. Si eso no ocurriera, sería como no haber aprendido la lección”, le dijo el ex titular del organismo a El Litoral.
Según relató, el trabajo de rastrillaje por la zona oeste de esta capital permitió desnudar al menos tres aspectos que se desconocían o que aunque estaban a la vista, muchos preferían no ver. Primero, la situación dominial irregular de miles de viviendas en Santa Fe; segundo, la radicación de barrios casi enteros en zonas inundables; tercero, los centenares de familias que subsisten gracias a actividades consideradas no formales.
SIN DOMINIO
Forconi planteó como un “descubrimiento” el hecho de haber detectado que solamente en la zona verificada por la inundación (básicamente los barrios del oeste), existen casi diez mil inmuebles con situación dominial irregular.
“En números redondos, hay cinco mil casos en los que está registrado el terreno pero no la vivienda, y hay otros cinco mil en los que directamente no existe para Catastro ni el terreno ni la casa”, explicó.
“Pasó mucho tiempo, muchos años para que lleguemos a tener diez mil viviendas en estas condiciones -reconoció el funcionario-. Por eso digo que ésta tiene que ser una enseñanza que no tenemos que dejar pasar por alto”.
Desde su actual rol como secretario de Promoción Comunitaria, dijo que pretenden jerarquizar una Unidad Ejecutora de registro dominial que ya existe en esa jurisdicción, y presentar un proyecto para agilizar los trámites.
“Nos reunimos con el nuevo titular de la Secretaría de Tierras de la Nación (Luis DïElía) para ver cómo se puede resolver este problema. Los trámites de registración son de por sí bastante intrincados e implican gestiones que son muy dificultosas, pero tenemos que encontrarle la vuelta a la legislación y acortar plazos que permitan regularizar”.
FUERA DE LUGAR
La ausencia de políticas, la falta de planificación, la miseria y el relajamiento de las leyes vigentes tuvieron su resultado. Hoy, barrios enteros están construidos en zonas inundables o de riesgo hídrico.
“Cuando se hizo el anillo de defensa, por ejemplo, se dejó ex profeso una zona liberada a modo de reservorio, y eso fue ocupado. Es un problema que tenemos que resolver. Yo digo que acá tendríamos que tener una especie de policía de tierras, alguna forma de que tengamos un control para que la gente no se asiente en cualquier lugar, incluso en aquellos lugares donde a priori el Estado no tiene posibilidades de intervenir que es en un terreno privado”.
Forconi admitió que hay normas vigentes que regulan los lugares para la construcción; “el problema es que no siempre se cumplen”, sostuvo.
“Creo que el paso que hay que dar es reordenar todo esto -opinó-; definir una política de tierras, una estrategia, y después ser rigurosos en el cuidado. Ése es el otro tema: por eso digo lo de la policía de tierra. Alguna alternativa tenemos que encontrar para impedir que la gente se asiente en cualquier lado, y a su vez, para darle respuestas a la persona que necesita vivienda, porque hay gente que no tiene recursos y el Estado la tiene que ayudar. Yo sé que esto provoca reacción en algunos sectores de la sociedad, pero todo ser humano tiene derecho a una vida digna”.
Como parte de esa política de tierras, Forconi llegó a plantear la necesidad de reflexionar sobre los límites que pueda tener el crecimiento de la ciudad.
“Hasta cuándo sería razonable que Santa Fe, que hoy tiene unos 400 mil habitantes, siga creciendo -se preguntó-. A mí me parece que no mucho más. Estamos en una situación geográfica complicada (rodeados de ríos) y con niveles que no van a cambiar. Entonces habría que pensar hasta dónde le seguimos agregando habitantes sin pensar en alguna estrategia. Además, como los crecimientos no siempre son muy ordenados ni responden a un planeamiento, después cuando suceden cosas como las que nos tocaron vivir y sobre el hecho consumado, todo es más complicado, difícil y costoso”..
ALGO MÁS
El otro aspecto que para Forconi constituyó un hallazgo fue detectar centenares de familias de la ciudad que viven de alguna actividad informal.
“Esa información nos ha servido, por ejemplo, para que desde Promoción Comunitaria planteáramos algunas políticas para este sector, sin que ello signifique fomentar lo irregular. Lo que digo -precisó- es que tenemos que ayudar a esa gente para que se fortalezca en su actividad, primero, para que puedan seguir viviendo de su trabajo; y después, para que puedan convertirse en actores económicos formales. Convengamos que nos referimos a una franja de la población que lucha día a día a brazo partido para ver cómo satisface sus necesidades básicas. El primer paso es ver cómo los ayudamos a crecer”.
A modo de balance, Forconi valoró el aprendizaje que dejó la experiencia, pero insistió en advertir que si las enseñanzas no se hacen carne, no se habrá aprendido la lección. Respecto del trabajo realizado desde el Ente, sostuvo que intentaron cumplir a partir de un gran esfuerzo.
“Pero también queda la sensación de que se podría haber hecho algo más, porque cuando toca trabajar sobre el dolor de la gente es muy difícil”, concluyó.
DOS AÑOS Y SIETE MESES
Con respecto al trabajo y funcionamiento del Ente durante dos años y 7 meses, Forconi recordó que arrancaron el 5 de enero de 2004, sin nada. “Lo único que teníamos era el decreto; no teníamos ni local. A partir de allí, se empezó a hacer un trabajo a una velocidad increíble. El 26 de febrero ya salíamos a verificar las viviendas casa por casa. Y el 26 de marzo hicimos los primeros pagos. A partir de allí, llegamos a trabajar con niveles de producción impresionante: alcanzamos a sacar 180 expedientes por día, superando los dos mil mensuales. Se trabajaban muchas horas por día. Todo el mundo era consciente en qué consistía la tarea y en qué estábamos”.
Respecto de lo que constituyó la reparación económica para los damnificados, cuyo monto global entre los últimos meses de la gestión de Carlos Reutemann y la de Jorge Obeid superó los 200 millones de pesos (ver cuadro), opinó que en general, fue “bastante buena”.
“Hay que recordar que en la provincia hubo cientos de inundaciones y jamás se hizo una reparación económica de esta naturaleza. Fue muy difícil establecer los límites para ellas -comentó-; la normativa terminó siendo que al que le había entrado un poco de agua cobraba un piso de cuatro mil pesos. Esto fue lo más difícil de resolver porque generaba una puja de vecinos, y ya se sabe que cuando hay dinero de por medio, siempre es complicado”.
De hecho, aseguró que todos los trámites que quedan pendientes de resolución tienen que ver con zonas dudosas en las que cuesta probar la pérdida. También admitió que en determinados momentos se produjeron “situaciones enojosas” por reparaciones que supuestamente se cobraban en nombre de otros.
“Eran situaciones muy variadas, por ejemplo, con inquilinos o familias que vivían en casas prestadas. Pero las fuimos corrigiendo y superando”, aseguró.
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