HAY MÁS DE CINCO MIL EVACUADOS POR LAS INUNDACIONES EN EL CHACO
Casi 200.000 chaqueños del centro-sudoeste provincial miran alternativamente al cielo y a la tierra suplicando que no llueva y que el agua no siga tapando sus sembrados o sus casas tras la lluvia que se abatió sobre la zona durante cuatro días. Ayer fue el primer día de buen tiempo y se abrió una luz de esperanza.
“Vamos a la ruta”, habían dicho el lunes último los pobladores de La Clotilde. Junto al intendente, Carlos Gasko, recorrieron los mil metros del acceso y llegaron al asfalto. Allí ya estaba una retroexcavadora que había sido contratada y le dieron la orden. La máquina comenzó a levantar bloques de cemento y en medio de los gritos el agua empezó a correr de un lado a otro. Entonces el alivio le ganó a la desesperación y se alejó el peligro de que el pueblo fuera tapado por las aguas.
La Clotilde es apenas uno de los doce pueblos ganados por las aguas de la lluvia que desde las primeras horas del sábado se abatió sobre el centro chaqueño y que ya descargó 700 milímetros, casi la media anual, pero en 96 horas. Veinticuatro horas después los imitaron los de San Bernardo, que hicieron otro corte similar en la ruta 95. Ahora el agua avanza sobre Villa Berthet, con la misma amenaza.
El panorama no puede ser más desolador: 300.000 hectáreas de cultivos, algunos de ellos como el girasol, a punto de cosecha, totalmente anegados y perdidos; doce localidades en emergencia con 200.000 habitantes y 5.000 de ellos evacuados en escuelas y galpones. Quienes hasta hace treinta días pedían que lloviera para salvar el año agrícola hoy no saben qué hacer para que pare. Durante 96 horas —con interrupciones— llovió sobre los departamentos O’Higgins, 9 de Julio, Independencia, San Lorenzo y con un poco menos de intensidad en Comandante Fernández, Mayor Fontana, Chacabuco, Belgrano y Dos de Abril.
La zona más castigada es la de la poblaciones de La Clotilde y La Tigra, casi gemelas, ubicadas sobre la ruta nacional 95, a poco más de 200 kilómetros de Resistencia, separadas entre sí apenas por cinco kilómetros, ambas con 2.600 habitantes cada una y una vasta colonia rural.
La desesperación de apoderó de los vecinos el lunes por la mañana, cuando el agua ya había hecho estragos en los sembrados y avanzaba inexorablemente sobre la planta urbana. Fue entonces que se tomó la decisión: entre un lado y otro de la ruta había un desnivel de entre 60 y 80 centímetros. Si se rompía el terraplén que opera como dique el nivel bajaría. No se pensó más. Se cortó el asfalto y ahora se trabaja para colocar un puente Bailey que el Ejército envía desde Goya Ejército, mientras fluye el agua.
La movilización de recursos y ayuda, primero de los municipios y luego del Gobierno no tardaron en llegar a La Clotilde y La Tigra; también a San Bernardo, Las Breñas, Napenay, Villa Berthet, Campo Largo, Corzuela, Hermoso Campo, Villa Angela, Quitilipi y otras localidades menores. En muchos de esos lugares la planta urbana se encuentra totalmente cubierta por las aguas y muchas familias debieron dejar las casas.
Ayer hizo buen tiempo, pero el calor reinante no permite albergar muchas esperanzas de que no se produzcan nuevas lluvias.
Las autoridades provinciales, con el vicegobernador Eduardo Moro a la cabeza, y los equipos técnicos se instalaron en la ciudad de Presidencia Roque Sáenz Peña y desde allí se dirigen los operativos.
Donde la situación es más desesperante es en las zonas rurales. El agua se apoderó del área más fértil, donde cerca de 100.000 hectáreas de girasol estaban a punto de ser cosechadas y otras 200.000 con algodón y soja tenían un excelente desarrollo. Los agricultores, que veían venir por fin un buen año, se debaten entre la impotencia y la bronca de ver perdido el trabajo de todo un año.
El Gobierno provincial tomó contacto con los ministerios del Interior y de Desarrollo Social nacionales, desde donde comprometieron inmediata ayuda para superar la emergencia. También ya se encuentran en el lugar móviles del Ejército Argentino y se espera la llegada de algunos helicópteros, ya que la provincia cuenta con uno solo que opera desde el primer día.
Hasta el momento no se han debido lamentar muertos o heridos y se controla la situación sanitaria. En los lugares afectados se desplaza un hospital móvil, mientras que en las escuelas, en las que el viernes último finalizaron las clases, están alojadas numerosas familias.
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