HAY MÁS PRUEBAS QUE MALVINO MURIÓ DEFENDIÉNDOSE
Ariel Malvino no habría muerto peleándose. Según pericias preliminares hechas durante investigación del crimen, el estudiante argentino habría intentado defenderse, pero no tomó parte en la pelea que le costó la vida.
Ayer circuló una versión extraoficial que aseguraba que en la autopsia se habían detectado marcas en sus brazos, como si hubiera querido defenderse de algún agresor. El rumor, desmentido más tarde por la Policía brasileña, coincide sin embargo con el relato de varios testigos del crimen.
Washington, el mozo de un bar ubicado en la misma esquina donde murió Ariel, aseguró a esta enviada que el muchacho habría cruzado los brazos frente a su cara, intentando parar el puñetazo de un muchacho rubio, al que el barman reconoció en una fotografía como uno de los hermanos Braun Billinghurst.
Otro testigo, considerado como clave por los investigadores, envió un e-mail a la Jefatura de la Policía de Santa Catarina, declarando que Malvino no habría participado de la pelea, sino que habría sido atacado por un grupo de muchachos. Es un turista brasileño de un estado del Centro de este país, cuyo testimonio está siendo incorporado a la causa.
Si bien la Policía de no quiso confirmar las lesiones o marcas en los brazos de Malvino, sí aseguró que, según testimonios claves de la causa, Ariel habría retrocedido ante el ataque del muchacho rubio haciendo gestos con las manos y pidiendo que no le pegaran. Ese momento habría sido aprovechado por otro de sus agresores para pegarle una trompada por detrás. Según la autopsia ése fue el golpe que determinó su muerte y no el de la piedra de 17,5 kilos que el mismo chico que lo derribó le habría tirado cuando ya estaba caído.
Delni Renato Franz, el médico que atendió a Ariel, confirmó a esta enviada que el golpe en la cabeza fue mortal. “Murió de un traumatismo en la base craneal, cerrado. Es decir sin pérdida de masa encefálica”, explicó en la sala de guardia del Hospital San Camilo de Imbituba. A ese sanatorio, a 15 kilómetros, llegó Ariel agonizando. La planilla de entrada indica que Malvino ingresó aproximadamente a las 7.30 de la mañana del jueves 19, casi dos horas y media después de que cayera al piso con el golpe fatal. Según el relato de Franz, el muchacho llegó en coma y vomitando bilis.
—Si hubiera llegado antes podría haberse salvado?
—Podríamos haber hecho alguna cosa más, pero este tipo de lesiones son en casi todos los casos irreversibles.
—Tenía manchas de sangre o señales de haber participado de una lucha?
—Sus ropas no estaban manchadas con sangre. Estaba muy ocupado haciendo mi trabajo, pero no le vi más que una magulladura cerca del pómulo, como de una trompada.
Franz tampoco cree que Malvino estuviera alcoholizado. “No tenía síntomas de borrachera. Los chicos que vinieron con él en la ambulancia, tampoco”. Las pericias de alcohol en sangre de la Justicia brasilera no estarán listas hasta la semana próxima.
El hospital de Imbituba es una clínica privada. Ariel fue trasladado allí porque era el centro médico más cercano. En Ferrugem no hay ninguno y la sala de primeros auxilios de Garopaba, a siete kilómetros, no funciona de noche. La ambulancia que lo trasladó salió del Puesto de Bomberos de Imbituba con sólo un enfermero a bordo.
“No pudimos entubarlo porque no paraba de vomitar, así que intentamos estabilizarlo con medicamentos”, continuó Franz. Según contaron testigos a Clarín, la ambulancia llegó 40 minutos después de la pelea. Todo fue inútil. Ariel murió en la camilla de la sala de Emergencias, media hora después de haber entrado a la Guardia.
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