HÉCTOR CAVALLERO: “ESTA ES LA PEOR INTENDENCIA QUE YO VI EN LA HISTORIA DE ROSARIO”
“Esta es la peor intendencia que vi en la historia de Rosario y la gente tarde o temprano lo percibirá. No hay liderazgo político, no existe iniciativa y lo que funciona regular va a funcionar peor. Así de simple; sino, que me citen un ejemplo de algo que haya sido mejorado”.
El que habla es Héctor Cavallero, ex intendente local hasta hace casi 11 años y ex camarada del actual Miguel Lifschitz y del anterior Hermes Binner, a quienes tuvo como funcionarios.
Cavallero dice que los últimos años de la gestión de Binner y los dos y medio que lleva Lifschitz hicieron de Rosario una ciudad de tanto contraste que debería avergonzarlos. Y que “la aparición de la tuberculosis, como se corroboró esta semana, lo demuestra”.
El primer jefe comunal de tinte socialista (1989-1995) eleva el tono de la crítica y dice que lo “alarma la estudiantina que impera en tantas áreas y que hizo del Banco Municipal, por ejemplo, un caso emblemático de desmanejo”.
“Esa entidad es un barril sin fondo”, asevera, y destaca: “En 12 años el banco ha sido capitalizado por 35 millones de pesos con los impuestos de los vecinos y resulta que los activos son de 17 millones. ¿Dónde está el resto? ¿Adónde fue a parar el dinero.”
-¿Y usted que sospecha?
-Que el despilfarro ha sido gravísimo y la gestión pésima. Y que la situación amerita una investigación de quienes desempeñaron cargos en el directorio y sus familiares. Cualquier simple contador o empresario sabe que últimamente todos los bancos, oficiales y privados, han crecido. Mientras que el Banco otra vez necesita del tesoro municipal.
-¿Qué políticas provocaron el contraste en la ciudad que usted señala?
-La falta de un plan estratégico integrador profundizó las diferencias que ya existían. Doy un ejemplo de un error gravísimo: a las 180 hectáreas que están detrás del Jockey Club y del mercado de concentración de Fisherton, entre la ruta 9 al norte y avenida Pellegrini al sur, la Municipalidad le acaba de otorgar código urbano para la construcción de barrios cerrados. Esa zona, por sus ventajas comparativas, estaba destinada a la radicación de industrias no contaminantes que den trabajo. Decenas de industriales rosarinos hacen fila en ciudades vecinas para conseguir un terreno que en Rosario no tienen. Y resulta que el área con que se iba a poder contar, esta gestión que se dice socialista la destina a barrios cerrados. Los barrios cerrados no crean trabajo.
-¿A qué se refiere cuando dice que no hay liderazgo político?
-A que esta gestión está agotada, no tiene ideas donde asentarse. Yo sucedí a Horacio Usandizaga y aún con mis críticas puedo decir que Usandizaga incorporó la obra pública luego de décadas de desinversión. Le seguimos nosotros, que impusimos el concepto de los servicios: los emisarios, la salud pública, promoción social en los barrios. Hasta que llegó Binner e impulsó el monumentalismo de la obra pública: el Cema, los centros de distrito, el pasaje Juramento, el nuevo hospital de emergencias. Pero se le acabó la plata. Ahora bien, ¿qué es lo que destaca a esta gestión? Yo no veo nada.
-¿No hay mística, quiere también decir?
-No hay mística porque no hay gestión. Esta Municipalidad debe 100 millones de pesos a los organismos multilaterales de crédito que la obliga prácticamente a sepultar los planes de vivienda. El manejo que el Servicio Público de la Vivienda ha dado a parte de los créditos del Bid para el Plan Habitat alcanza niveles de escándalo; varios personajes han cobrado plata de ahí. Yo sostengo que fuera de los bulevares no se percibe acción de gobierno y que la vida en los barrios se ha tornado tortuosa por responsabilidad fundamental del municipio. El transporte público es un desastre, la salud publica bajó muchísimo su nivel y no se hicieron obras. Cuando en una ciudad se crean dos realidades, terminan confrontando. Ya lo vimos en el 89. Una ciudad se integra a través del trabajo, sino se tienen que amurallar hasta los barrios privados.
-¿Volvería a ser intendente?
-En una concertación plural no tendría inconvenientes. Ser candidato a intendente o parte de un equipo de una nueva gestión municipal. Esta gestión está agotada, repite cosas de hace 10 años y no genera nuevas acciones.
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