HELADERAS PARA TODO EL PAÍS
La decisión del gobierno nacional de establecer restricciones a las importaciones de electrodomésticos brasileños de la denominada “línea blanca” abrió un nuevo horizonte de expectativas favorables entre los fabricantes locales del sector, especialmente en el rubro de las heladeras domésticas, donde los productos “made in Rosario” representan más del 60 por ciento de lo que la industria nacional produce actualmente en ese segmento del mercado.
Los cupos acordados anteayer para la importación de heladeras y cocinas “tienden a corregir ciertas asimetrías en las condiciones de competitividad que perjudican a los productos nacionales e indican una actitud más firme de parte del Estado nacional en el marco de las discusiones que se vienen desarrollando entre empresarios de ambos países”, indicó Roberto Lenzi, titular de la firma Briket, la tradicional fabrica rosarina de heladeras familiares y equipos de refrigeración, una de las pocas empresas nacionales del sector que logró sobrevivir a la convertibilidad, y que hoy cuenta con una planta permanente de 150 empleados. A partir de las restricciones, este número de trabajadores podría crecer.
Integrante de la comitiva de industriales argentinos que entre el miércoles y el viernes pasado se reunió en Buenos Aires para continuar las negociaciones con sus pares de Brasil, Lenzi se mostró conforme con el acompañamiento para acercar posiciones realizado por la Secretaría de Comercio de la Nación, y señaló que “esta vez el dialogo entre las partes estuvo bien encaminado” y ya se cerraron acuerdos en los rubros heladeras y cocinas, aunque falta definir el tema lavarropas.
En los últimos dos años –y a pesar de que la devaluación contribuyó a recuperar cierto marco virtual de competitividad favorable para los electrodomésticos nacionales de la línea blanca–, sobre el consumo total del país, las heladeras brasileñas representaron el 60 por ciento; los lavarropas el 51; y las cocinas el 30 por ciento del mercado.
“En nuestro rubro específico, que es el de las heladeras familiares y equipos de refrigeración, nuestra demanda concreta fue legítima y racional. Nunca pedimos que se cierre la importación, ni exigimos que se ponga un cupo sumamente estricto que haga desaparecer a los productos de Brasil de los comercios argentinos. Pero sí nos mantenemos firmes para que las importaciones no superen el límite de hasta el 50 por ciento del total de nuestro mercado, que según estimamos este año puede cerrar con una producción de 550.000 heladeras. Si sobre esta cifra los productos brasileños siguen ocupando más del 60 por ciento, nuestra industria va camino a una mayor retracción”, puntualizó el titular de Briket
“Hay que tener en cuenta que desde el viraje devaluador hasta la fecha se nos hizo muy difícil poder capitalizar la ventajas competitivas que en principio presuponía la salida de la paridad fija, debido entre otras cosas a la avalancha de heladeras fabricadas por empresas multinacionales radicadas en Brasil.
En este sentido, en los dos últimos años se observó una recuperación incipiente de los niveles de demanda en nuestro rubro, sin que esta situación redundara en un aumento concomitante de la producción nacional. Nosotros estamos trabajando a un 60 por ciento de nuestra capacidad instalada, y lo mismo ocurre en las otras cuatro empresas importantes del sector que están radicadas en nuestro país”, subraya el empresario de la firma local.
Mercado abastecido
Por otro lado, en cuanto a las especulaciones alimentadas durante la última semana por distintas cadenas minoristas de comercialización de electrodomésticos, que no descartaron la posibilidad de que la negociación entre los principales socios del Mercosur “pueda redundar en una eventual falta de productos seguida de aumento de precios en aquellos rubros cuya importación esté sujeta a restricciones o regulaciones, el titular de Bricket señaló lo siguiente: “En el caso de las heladeras y equipos de refrigeración esto es absolutamente falso.
En el país existe capacidad industrial instalada suficiente para satisfacer toda la potencial demanda, con productos de calidad internacional, a precios competitivos, fabricados con tecnología de punta, bajo parámetros ecológicos. Y en relación a los precios, los fabricantes somos perfectamente concientes de las limitaciones que hoy restringen el poder adquisitivo de nuestro mercado interno”.
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