Heridos en asaltos callejeros
Con estas palabras Eduardo Fernández (63) resumió la pesadilla por la que atravesó la noche del martes tras ser asaltado.
El infortunio sorprendió a Eduardo justo en momentos que comenzaba a disfrutar de sus primeros tiempos como jubilado del Estado.
Desde su casa en barrio María Selva el nombrado refirió que el martes había estado con algunos amigos en un bar de la zona de Rivadavia y Crespo. Pasados algunos minutos de la medianoche la reunión terminó y salió en busca de un colectivo que lo lleve de regreso.
En momentos que atravesaba la plaza España un sujeto le salió al cruce. El rufián era de unos 30 años y estaba armado con una navaja.
Sin más le sustrajo el dinero que la víctima llevaba en sus bolsillos. Pero segundos después el malviviente advirtió que el hombre también llevaba una billetera, y esto encendió su ira.
Primero fue un puntazo a la altura del abdomen. El hombre intentó defenderse aunque eso le valió cortes en su muñeca derecha y en el cuello.
Cometida la demencial acción su autor se dio a la fuga a la carrera.
Herido y con sus ropas bañadas en sangre, Eduardo caminó algunos metros hasta que fue auxiliado por otras personas que advirtieron la situación.
Más tarde agentes del Cobem lo asistieron en el lugar y lo trasladaron hasta el hospital público donde quedó alojado por algunas horas.
Motochorros
A su vez una empleada administrativa del hospital José M. Cullen también resultó lesionada tras ser atacada por motochorros.
El hecho ocurrió pasado el mediodía del martes y tuvo lugar en la esquina de avenida Peñaloza y Risso.
En dicho sector se encontraba María Cristina Maldaceno (60), junto a una amiga, ambas a bordo de una motocicleta. La nombrada iba como acompañante.
Las mujeres estaban a punto de cruzar cuando de repente aparecieron en escena dos sujetos, los que también venían a bordo de una motocicleta.
Uno de los rufianes comenzó a tironear de la cartera de María Cristina. El “manotazo” fue de tal violencia que arrancó a la mujer del asiento de la moto, y la hizo caer al suelo. Logrado su objetivo sus autores escaparon a toda velocidad.
Maldaceno se comunicó con un familiar que llegó al lugar a los pocos minutos y la trasladó hasta el lugar donde ella trabaja.
Ya en el nosocomio se le diagnosticó lesiones traumáticas a nivel de la cadera y hombro.
Allegados a la víctima contaron hoy que los padecimientos no culminaron con el asalto. Aseguran que personal de la subcomisaría 3ra. se negó a tomarle la denuncia. Decían que eso no había sido un asalto sino un arrebato.
Ante tal estado de cosas María Cristina comenzó a reclamar por las autoridades de la seccional, las que finalmente le tomaron su declaración.
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