HERMANOS DE UN SOLDADO DESAPARECIDO DENUNCIARON EL CASO EN LA JUSTICIA POR PRIMERA VEZ
La justicia federal comenzó a investigar el destino de un joven soldado desaparecido durante la dictadura el mismo día que terminó el servicio militar en Rosario.
Edgardo Luis Ferreyra tenía 21 años cuando salió del Batallón de Comunicaciones 121 del Segundo Cuerpo de Ejército, en Lamadrid al 500, el 4 de enero de 1977, pero nunca llegó a su casa en Santa Fe, donde tres días antes había estado de franco para despedir el año y anunció a sus padres -ya fallecidos‑ que saldría en la primera baja.
Veintiocho años transcurrieron para que el caso sea denunciado -por primera vez‑ ante la justicia federal por dos hermanos de Ferreyra que se presentaron ante la fiscal Griselda Tessio a fines de setiembre último y la semana pasada pidieron al juez Reynaldo Rodríguez un estudio de ADN para saber si los restos de un militante político que cayó ese fatídico 4 de enero y fue sepultado como NN en el cementerio de Santa Fe pertenecen al conscripto desaparecido.
“Nuestro hermano fue víctima de una trampa orquestada por Segundo Cuerpo de Ejército”, denuncia el escrito presentado ante el juez Rodríguez por los Ferreira. Ellos sospechan de un crimen aberrante de lesa humanidad y asocian varios hechos:
* El lugar. “Edgardo se domiciliaba en el momento de su desaparición forzada y/ o asesinato en la calle Mariano Comas 2976”, en la villa Bancaria cercana a la Facultad de Derecho de la Universidad del Litoral.
* La militancia. “Nuestra familia supo que Edgardo militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo y que sus apodos podían ser ‘Fierro’ o ‘Sargento Cabeza'”, relata el escrito. Y aporta el testimonio de un ex compañero de Ferreyra en el servicio militar, Miguel Palmero, quien también salió en la primera baja y hoy vive en Montes de Oca, en el sur de la provincia.
Palmero relató a los Ferreyra -ya en 1989‑ “la suerte corrida” por el hermano. “Nos dijo que un sargento del Batallón (de Comunicaciones 121) le comentó poco después de la baja que a Edgardo lo habían seguido a Santa Fe porque sabían que era del ERP. Y que el 4 de enero de 1977 esperaban que se encontrara con unos compañeros suyos y allí lo atacaron y lo mataron.
Eso habría ocurrido a muy poca distancia de su casa. Incluso, ese sargento le dijo a Palmero: `Mirá cómo habrá sido de hijo de puta que estaba a pocos metros de la casa de sus padres y no los fue a saludar después de la baja'”.
* La caída. Según las noticias de la época, el 5 de enero de 1977, al día siguiente de la caída de Ferreyra, El Litoral dio cuenta de un “operativo antisubversivo” realizado en las últimas horas de la tarde anterior, primero en el pasaje Zorrilla de San Martín al 2800 y luego en la esquina de Candido Pujato y 1º de Mayo, en la villa Bancaria, a pocas cuadras de la casa del soldado desaparecido.
El diario informó sobre dos muertes. “Un `extremista que venía huyendo resistió parapetándose detrás del tanque de agua de dicha casa, siendo finalmente abatido'” y “otro que fue encontrado muerto al volante de un auto en Pasaje Larramendi y San Jerónimo”. Sin embargo, el Segundo Cuerpo de Ejército informó que en el operativo no hubo bajas. “El día 4 de enero de 1977 siendo las 19.20 en proximidades de la Facultad de Derecho (de la UNL) se detectó circunstancialmente la presencia de un conocido delincuente subversivo, en compañía de otros que, al advertir que habían sido avistados dispararon armas de fuego y arrojaron granadas de mano contra las fuerzas legales que patrullaban el sector y lograron huir, amparados en el tráfico y en la confusión del momento”, dice el comunicado oficial que se publicó el 6 de enero de 1977.
“El Ejército omite hablar de muertos como sostiene la crónica periodística”, subraya el escrito que presentaron los Ferreyra y especula con una hipótesis: “Quizá porque una de las víctimas era un colimba al que seguían desde un batallón militar”.
Pero a pesar de la versión que el Segundo Cuerpo suministró a la prensa, el mismo 6 de enero y por orden del Centro de Operaciones Tácticas (COT) que dependía del jefe militar del Area 212, ingresó al Cementerio Municipal de Santa Fe un cadáver masculino que fue enterrado como NN en cuadro de tierra Nº 5, frente al panteón de Lourdes, en la Hilera N, Fosa Nº 41.
En la misma jornada ingresan también los restos de otros tres militantes políticos, ya identificados, que cayeron en otro operativo del Ejército, en San Martín y Obispo Boneo, también el 4 de enero de 1977, pero a la mañana.
“En 1984, los restos de la Hilera N Fosa 41 son exhumados por orden del juez federal (Héctor Tripicchio) junto a otros siete más. Pero no fueron identificados por ninguna familia y quedaron depositados en un nicho del cementerio de Santa Fe” durante 14 años. En 1998, el Equipo Argentino de Antropología Forense, extrajo muestras óseas de los restos que hoy se encuentran en el Panteón de la Memoria para realizar los estudios de ADN en el hospital Durand de la ciudad de Buenos Aires.
Por lo tanto, “son varios los indicios serios, concordantes y precisos que permiten colegir que Edgardo Luis Ferreryra pudo haber sido muerto en el operativo del 4 de enero de 1977”, en la villa Bancaria, a pocas cuadras de la casa de sus padres.
El escrito solicita al juez federal de Santa Fe “las medidas necesarias para realizar los estudios de histocompatibilidad” entre los restos que se encuentran en el hospital Durand y la familia Ferreyra y concluye con una denuncia: “Nuestro hermano fue víctima de una trampa orquestada por el Segundo Cuerpo de Ejército”.
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