HERMANOS PENADOS POR CRIMEN
Dos hermanos fueron condenados a pasar más de una década en prisión por el homicidio de un pibe de 18 años ocurrido en setiembre de 2003 en Puente Gallego, crimen que desató la furia en el barrio contra los agresores, cuya vivienda fue incendiada.
La resolución del juez de Sentencia Julio Kesuani se conoció anteayer: condena a los imputados a once años y diez años y tres meses, respectivamente, por el asesinato de José Rafael Reccia, herido mortalmente a balazos la noche del 17 de setiembre de 2003 en Piamonte al 2500. El muchacho, vecino del barrio, había salido a hacer una compra al quiosco cuando fue atravesado por dos disparos.
La pena más dura recayó sobre Luis Roberto Camejo, de 29 años, porque tenía una condena anterior por dos robos calificados por el uso de arma y dos tentativas de robo simple. Además, el juez lo declaró reincidente, lo que le dificultará la obtención de beneficios en el régimen penitenciario. Su hermano Oscar Alfredo, de 23 años, también fue considerado coautor del delito de homicidio agravado, pero como no tenía antecedentes pasará en la cárcel nueve meses menos.
El mayor, apodado Pipi y que trabajaba como jornalero, fue quien le disparó por la espalda a la víctima, según comprobó la investigación. El otro, que se desempeñaba como portuario, también integró el grupo agresor, ya que fueron varias las personas que aquella noche fatídica dispararon contra Reccia, de 18 años. Luego huyeron en un Ford Falcon negro. Al vehículo, que trabajaba como remís, los imputados se subieron “de prepo”, según declaró el chofer, y le pidieron que los transportara hasta Grandoli y Ayolas. Antes los detuvo la policía.
El del remisero no fue el único testimonio que comprometió a los Camejo en la secuencia que acabó con el violento homicidio. Y más allá de las declaraciones, el juez Kesuani también tuvo en cuenta, para concluir sobre la responsabilidad de los imputados, una pericia criminalística que la defensa cuestionó. Esta impugnación le sirvió de base a los abogados para solicitar la absolución de sus clientes por el beneficio de la duda. La Fiscalía, en cambio, había pedido 13 años de prisión para Luis Roberto Camejo y 12 para su hermano. Al término del juicio, el magistrado se inclinó por la condena, avalando la pericia, pero aplicó una pena menor a la reclamada por el Ministerio Público.
Apenas ocurrido el hecho, la policía trazó una hipótesis de ajuste de cuentas. El escenario de la balacera fue el camino Piamonte, a la altura de Ovidio Lagos al 7600, una calle asfaltada donde se levantan viviendas precarias y algunas de material. Allegados a la víctima se indignaron por la intempestiva muerte de su pariente, que expiró en una ambulancia del Sies rumbo al Heca, y trataron de vengar el crimen atacando una vivienda donde creían que se encontraban los autores. Finalmente, la incendiaron. La policía hizo guardia toda la noche en el barrio para evitar que la ira de los vecinos se propagara.
Al parecer, existían problemas de antigua data entre la víctima y los agresores, quienes durante la investigación no dieron su versión del hecho (a la hora de la indagatoria se abstuvieron de declarar). El juez Kesuani se enfrentó a dos versiones contrapuestas de lo sucedido y terminó inclinándose por la que comprometía a los hermanos Camejo. La resolución no está firme ya que aún puede ser apelada por la defensa.
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