HEZBOLLAH ASEGURA QUE ISRAEL LO ESTÁ "PROVOCANDO" CON DISPAROS EN EL SUR
El grupo chií libanés Hezbollah aseguró hoy que el ejército israelí “está disparando contra todo lo que se mueve” en el sur de Líbano, cerca de la frontera con Israel.
Nawar Sajili, miembro de Hezbollah y del Parlamento libanés, dijo que los israelíes “están provocando a la resistencia (en referencia a las milicias de Hezbollah)”, aunque no precisó si esos supuestos disparos israelíes habían causado víctimas.
Sajili agregó que “no hay respuesta de la resistencia. No vamos a responder”. “Respetamos la tregua, aplicamos la resolución de la ONU pero Israel continúa sus violaciones contra Líbano”, subrayó el parlamentario.
El pasado día 14 se produjo un cese de hostilidades entre Israel y las milicias de Hezbollah , en cumplimiento de la resolución 1701 de la ONU, acordada dos días antes, después de 34 días de guerra no declarada.
La situación actual
Cuando aún no han concluido de enterrar a sus muertos luego de 34 días de guerra, los libaneses observan un retorno a las divisiones religiosas y políticas del pasado.
Eso ha fracturado la unidad que se mantuvo, aunque de manera precaria, durante la época de los ataques israelíes.
En particular, han comenzado a aflorar las diferencias en torno a la milicia chií Hezbollah, acalladas mientras se prolongó la ofensiva militar israelí. Críticos de los milicianos y de su líder, el jeque Hasan Nasrala, han comenzado a hablar con franqueza, y algunos sunitas, cristianos y drusos han acusado a Hezbolláh de arrastrarlos a una guerra que no deseaban.
Hasta ahora, todo es retórica. Dirigentes de distintas facciones han tratado de evitar tensiones, señalando la necesidad de respaldar al gobierno, mientras intercambian acusaciones entre ellos.
Pero pese a ello, menudean las críticas, en un país donde el daño mayor fue causado en áreas chiíes, en tanto zonas cristianas y sunitas no sufrieron muchas averías.
Los jefes políticos han tratado de mostrar un frente unido. El primer ministro Fuad Saniora, un sunita y pro occidental, y el presidente del parlamento, Nabih Berri, un chií y estrecho aliado de Hezbollah, realizaron juntos el domingo una gira por el devastado sur de Beirut y prometieron unidad.
El diario As-Safir alertó que las divisiones libanesas podrían provocar una explosión. “El país parece al borde de un volcán político”, dijo en su primera plana.
La tensión más palpable es en los esfuerzos de reconstrucción. Los chiíes se han quejado de que el gobierno fue lerdo para actuar. Por el contrario, Hezbollah actuó con rapidez y audacia en su ayuda y en su exhibición.
El dirigente druso Walid Jumblatt, una importante figura en la mayoría antisiria del parlamento, y un crítico de Hezbollah, preguntó el jueves si la milicia chií “representa a la resistencia libanesa o si es una herramienta del eje sirio-iraní en territorio libanés”.
El apoyo a Hezbollah entre la comunidad chií -considerada la secta religiosa más grande del Líbano- continúa siendo vigoroso. Eso se debe a la eficaz acción de la milicia para reconstruir y para ayudar con dinero en efectivo a quienes perdieron sus viviendas.
La imagen de Hezbollah como defensora del Líbano también continúa inmaculada, inclusive con más brillo, pese a la destrucción israelí de muchas aldeas chiíes.
Pese a ello, Hezbollah no ha tomado a la ligera las críticas de sectores rivales. La televisora Al-Manar, vocera del grupo, lanzó en fecha reciente un ataque sin precedentes contra sus enemigos, acusándolos de tratar de darle “una puñalada por la espalda”.
“¿Por qué esa decisión de enfrentarse a la victoria y completar la agresión? ¿Es acaso porque Hezbollah, la resistencia y el Líbano emergieron victoriosos?” preguntó un comentarista de la emisora.
Guerra con Hezbollah
Oficiales de las Fuerzas Armadas de Israel, citados hoy por el diario “Haaretz” sin identificarlos, creen que “en meses, y aún dentro de semanas”, puede estallar una nueva guerra con la milicia libanesa de Hezbollah.
Según los militares, la reanudación de las hostilidades puede ser causada por el hecho de que Siria e Irán, aprovechando el alto el fuego concertado por el Consejo de Seguridad de la ONU, en vigor desde hace una semana, reanudaron la entrega de armas a Hezbollah.
La resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que permitió acordar el alto el fuego entre Israel y el Líbano, establece un embargo de armas para las milicias que operan en este último país pero no creó ningún mecanismo para ponerlo en práctica.
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