HIEREN A 11 POLICÍAS EN LA MARCHA CONTRA BUSH
La marcha de grupos de izquierda y de piqueteros para rechazar la visita del presidente George W. Bush al país terminó en un enfrentamiento con palos y piedras entre los manifestantes y la policía. Once policías y un civil resultaron heridos como consecuencia de la refriega, que estalló cuando los manifestantes, que permanecieron varados por una hora y media, intentaron avanzar pese al fuerte operativo de seguridad ubicado en las avenidas de Mayo y 9 de Julio.
Durante la desconcentración, integrantes del radicalizado grupo Quebracho destrozaron el frente de una sucursal del BankBoston, donde realizaron pintadas en contra de Estados Unidos.
Los incidentes frustraron el acto que los manifestantes pensaban desarrollar en la Plaza de Mayo. El Ministerio del Interior consignó anoche a LA NACION que el Gobierno no impidió la llegada de los piqueteros a la Plaza. Precisó que el operativo no impidió la llegada de los piqueteros a la Plaza de Mayo, sino que los manifestantes no aceptaron el circuito que la policía (se desplegaron 1000 agentes) había impuesto para marchar.
Desde el mediodía, la policía valló los accesos a la Plaza de Mayo por Diagonal Norte y por la Avenida de Mayo. La idea era que las columnas de piqueteros ingresaran solamente por Diagonal Sur. Esa opción fue considerada inaceptable por los manifestantes y por eso estalló la violencia.
Otra vez, el tránsito del centro porteño se paralizó en una hora pico.
“Lo buscaron”
“Esto [por los incidentes] no es lo que quería el Gobierno, pero los manifestantes buscaron la confrontación”, dijo anoche a LA NACION un vocero del Ministerio del Interior.
La movilización tenía como objetivo rechazar la visita de Bush a la Argentina, que vendría en noviembre para participar de la Cumbre de las Américas. La marcha había sido convocada por partidos de izquierda y se plegaron asociaciones civiles, estudiantes y los piqueteros duros que desde hace semanas viven un duelo con el Gobierno por el control de la calle.
No tuvo una convocatoria masiva. Según cálculos oficiales, ayer no había más de 2500 manifestantes. Los líderes piqueteros sólo enviaron delegaciones simbólicas e incluso hasta último momento muchos analizaban no ir.
Hace una semana, un espectacular operativo policial impidió que una multitud de manifestantes realizara un acto opositor en la Plaza de Mayo. Presionado por las críticas, el ministro Aníbal Fernández anunció días después que la policía permitiría el acceso a la histórica plaza porque el Gobierno apostaba a la “concordia”.
La marcha de ayer tenía una consigna política (el rechazo a Bush), por lo que las agrupaciones piqueteras prefirieron no movilizarse masivamente y reservarse para el viernes próximo. Ese día, más de 25 agrupaciones de desocupados realizarán una marcha federal a la Plaza de Mayo con el clásico reclamo de un aumento de 150 a 350 pesos en los planes sociales.
Cerca de las 17, los manifestantes comenzaron a concentrarse frente al Congreso. Un chaparrón resultó un aliado impensado del Gobierno ya que retrasó -y en algunos casos desalentó- la llegada de piqueteros.
Una hora y media después, las columnas comenzaron a avanzar por la Avenida de Mayo en tres cordones: una primera hilera de piqueteros encapuchados y armados con palos, seguidos por los dirigentes tomados de los brazos y, tras ellos, los grupos identificados con banderas partidarias.
Todo se complicó al llegar a la Avenida 9 de Julio. “Esto es inaceptable; responsabilizamos al Gobierno por lo que pueda pasar”, expresó Vilma Ripoll, candidata a diputada nacional por el frente MST-Unite, mientras algunos manifestantes se enfrentaban con la policía, que intentaba repelerlos con gas pimienta que irrita los ojos (según lo confirmó un vocero oficial).
La lectura del documento contra Bush se realizó allí, mientras los militantes de Quebracho cantaban el Himno Nacional, otros tiraban piedras y la policía hacía rugir los motores de los carros hidrantes. Pasadas las 20, convencidos de que no podrían avanzar más, los manifestantes decidieron desconcentrarse.
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