HILLARY ESTÁ EN CAMPAÑA Y ACUSA A BUSH DE MENTIROSO
Hillary Clinton ahora apunta al corazón del presidente. Y para hacerlo eligió lo que más conoce, porque es su hogar: Nueva York. Es que la ex primera dama y actual senadora lanzó una ofensiva contra el republicano George Bush. Conocida por su carácter fuerte y determinación, Hillary acusó a su gobierno de haber mentido a los neoyorquinos sobre la calidad del aire en la zona de Manhattan después de los atentados terroristas del 11 de setiembre.
Según Hillary, como resultado de una “campaña de desinformación”, los habitantes de la ciudad habrían inhalado sustancias dañinas para la salud que quedaron en el aire durante mucho tiempo tras el derrumbe. Hillary acusó al gobierno por haber impedido que se hagan públicas las advertencias para evitarlo.
De este modo, el ataque contra Bush de la esposa del ex presidente Bill Clinton comenzó por donde más duele: su credibilidad. En efecto, desde que se descubrió que Bush había utilizado información falsa en su discurso sobre el estado de la Unión para justificar la guerra contra Irak, la credibilidad del mandatario se ha transformado en su talón de Aquiles. Y Hillary no dio señas de estar dispuesta a dejar pasar lo que considera “otra peligrosa manipulación informativa”.
Pese a que lo ha negado en repetidas ocasiones, es muy probable que Hillary se presente como candidata a presidente en las elecciones de 2008. La reciente publicación de sus memorias haría parte de la estrategia que ha montado la senadora en su camino hacia la Casa Blanca. Y ahora la embestida contra Bush es un nuevo paso en esa dirección.
Durante la conferencia de prensa que dio ayer en la alcaldía de Nueva York, Hillary pidió al Senado que investigue la manera en que, según ella, el gobierno de Bush presionó a las oficinas de control estatal para que dieran información falsa sobre la seguridad alrededor del Ground Zero, el lugar que ocupaban las Torres Gemelas destruidas durante los atentados del 11 de setiembre.
“Conozco un poco cómo funciona la Casa Blanca”, dijo Hillary aludiendo a los 8 años que vivió allí cuando su esposo era presidente. “Sé que alguien en esa Casa Blanca, probablemente bajo instrucciones de un eslabón más alto en la cadena, le dijo a la EPA (la agencia que se ocupa de proteger el medio ambiente) que no le dijera la verdad al pueblo de Nueva York”.
“Yo quiero saber quién fue esa persona”, dijo Hillary, mostrándose decidida a ir al fondo de esta cuestión. De hecho, la semana pasada, el inspector general de ese organismo de control, general Nikki Tinsley, dio a conocer un informe según el cual en aquel momento la Casa Blanca “convenció a la EPA de que en sus comunicados de prensa agregase declaraciones que fueran tranquilizadoras y que borrara las que pedían cautela”.
De acuerdo con el informe, fue así que los comunicados de prensa de la EPA no incluyeron advertencias sobre el peligro que representaba el asbesto, el plomo, el cemento y el vidrio pulverizado que quedó flotando en el aire debido al derrumbe de las dos torres. Más aun: también fueron excluidas de los comunicados de prensa las instrucciones sobre cómo limpiar el interior de las casas.
“Los neoyorquinos fueron expuestos a un riesgo mayor debido a que el gobierno los desinformó”, sostuvo Hillary.
Aprovechando estos hechos, la senadora envió una carta a Bush reclamándole una investigación. Firmada juntamente con el senador Joseph Lieberman, la nota pide también que se dé a conocer además el intercambio de mensajes que tuvo lugar después del 11 de setiembre entre la Casa Blanca y la agencia de contralor ambiental. En octubre de 2001, el Daily News de Nueva York obtuvo informes internos del gobierno de Nueva York que demostraban que, con la caída de las dos torres, gases tóxicos y metales quedaron flotando en el aire. Por esa causa, mucha gente que vive en la zona o que regresó a trabajar allí inhaló todas esas sustancias, con efectos para la salud aún desconocidos.
La Casa Blanca rechazó las premisas de la conferencia de prensa de Hillary, pero el problema, lejos de estar resuelto, recién comienza.
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