Hillary no entusiasma y las primarias se le vuelven una pesadilla
La líder demócrata admite su falta de sintonía con los jóvenes, fanáticos de Sanders.
Derrotada, Hillary Clinton subió al escenario y le habló a uno de los grupos de votantes que le dieron la espalda en New Hampshire, al igual que en Iowa, y sembró ansiedad en su campaña: los jóvenes, fanáticos de su rival, el senador socialista Bernie Sanders; a ellos les recordó que ella sabe de tropiezos.
“Sé que tengo algo de trabajo por hacer, sobre todo con los jóvenes”, reconoció Clinton, al conceder su derrota ante Sanders, que algunos calificaron de paliza.
“Pero voy a repetir una vez más lo que he dicho esta semana. Incluso si ellos no me apoyan ahora, yo los apoyo a ellos. Porque sé, yo sé que he tenido una vida bendita, pero también sé lo que se siente al tropezar y caer. Y tanta gente en todo Estados Unidos conoce esa sensación. Y hemos aprendido que no es si te derriban lo que importa, es si te levantás de nuevo”, desafió.
Fue el final de un día nefasto para los Clinton. Sanders se impuso por un amplísimo margen (60,4% a 38%, superior al de las encuestas) gracias a que le “robó” a Clinton la “coalición” que le dio una victoria en New Hampshire en 2008: le ganó entre las mujeres, los jóvenes y la clase media.
A Clinton la terminó votando la gente vieja y rica. El dato: el 83% del voto joven fue para Sanders, casi idéntico a lo que ocurrió en Iowa.
“La gente ve a Sanders como alguien fresco, y es paradójico porque es más viejo que Hillary. Pero aunque sea viejo, sus ideas son frescas. Ella compite con su currículum, pero él compite con sus ideas”, resumió a LA NACION Hank Sheinkopf, un estratega demócrata de Nueva York que conoce a los Clinton y ha trabajado con ellos.
El equipo de Clinton difundió un memo anteanoche que buscó apagar el incendio. Recordaba que las primarias se mueven ahora al sur y al oeste del país, donde el electorado, más diverso y con una mayor proporción de afroamericanos y latinos, favorece a Clinton. En Carolina del Sur, la próxima gran cita electoral, Clinton le lleva 30 puntos de ventaja a Sanders en los sondeos.
Pero, aun así, la lectura que dejaron Iowa y New Hampshire era unívoca: Clinton no termina de hacer pie. Ya se habla abiertamente de que tiene “un problema de mensaje”. Además de su falta de llegada a los jóvenes, los demócratas ven a Sanders como un candidato más honesto.
Dick Morris, antiguo asesor de Bill Clinton, dejó una de las advertencias más categóricas: “La campaña presidencial de Hillary Clinton se está cayendo a pedazos”, escribió en The Hill. El escenario político, idílico para las figuras alejadas de la política tradicional, favorece a Sanders.
Lo mismo ocurre con el magnate Donald Trump, el ganador anteanoche de la interna de los republicanos. Relajado, Trump dio rienda suelta a su fanfarronería al festejar su victoria, un mazazo para el establishment republicano.
“Vamos a empezar a ganar de nuevo, y vamos a ganar tanto, van a ser tan felices, ¡vamos hacer a Estados Unidos grande de nuevo! Quizás más que nunca. Los amo a todos. ¡Gracias, New Hampshire!”, celebró, rodeado de su familia.
La interna republicana quedó igual de complicada que antes, dividida en tres carriles. Trump y Cruz se dividieron las dos primeras citas electorales y relegaron a los candidatos tradicionales, más moderados.
Marco Rubio, la gran esperanza para unir al partido por su buen desempeño en Iowa, zozobró tras su desastroso debate, el sábado previo a la elección. En New Hampshire, terminó detrás de John Kasich y Jeb Bush. Los tres llevarán ahora su pelea a Carolina del Sur. El gobernador de New Jersey, Chris Christie, y Carly Fiorina suspendieron sus campañas.
Rubio reconoció el daño que le generó el último debate apenas comenzó a hablar ante sus seguidores, luego de felicitar a Trump.
“Nuestra decepción esta noche no es culpa suya. Es mía. No estuve bien el sábado, pero escuchen. Eso nunca volverá a ocurrir”, prometió Rubio.
La división entre los moderados es ideal para Trump. En New Hampshire, Kasich, Bush y Rubio tuvieron, juntos, unos 6000 votos más que el magnate inmobiliario.
Nate Silver, famoso por predecir los triunfos de Barack Obama en las elecciones presidenciales de 2008 y 2012, escribió en su sitio FiveThirtyEight que si de alguna manera se pudieran combinar las cualidades de los tres, uno tendría “un candidato bastante bueno entre manos”.
“Pero en cambio estos candidatos probablemente van a pasar las próximas semanas atacándose el uno al otro”, completó.
Fuente: La Nación
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