Hillary volvió decidida a recuperar el terreno perdido
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Retorno a fojas cero. Con una expectativa inusual luego de tres días de ausencia por enfermedad, Hillary Clinton volvió a la actividad proselitista con una novedad ya inocultable: los sondeos muestran que perdió terreno y que Donald Trump o bien la empata o, en algunos casos, le saca delantera.
“Es un momento sumamente delicado para la campaña”, dijo ayer Henry Swain, analista político de The Washington Post. Cuando faltan 52 días para las elecciones para suceder a Barack Obama, no hay mucho tiempo para corregir y cada gesto cuenta. Dentro de apenas dos semanas será el primer debate entre ambos aspirantes.
Un nuevo sondeo confirmó ayer que Hillary perdió la ventaja de la que había gozado frente a Trump y que hoy están empatados. Los números dan 46% para Hillary y 44% para Trump, de acuerdo con un sondeo de la cadena CBS News y el diario The New York Times. Apenas dos puntos de diferencia que se diluyen en lo que se considera “margen de error”.
“Siempre dije que ésta sería una carrera muy peleada”, dijo Hillary, al poner pecho al infortunio de haber perdido la generosa ventaja con la que arrancó. “Pero si de algo pueden estar seguros es de que yo no me rindo”, añadió. Los demócratas tienen sobradas razones para estar nerviosos. No sólo porque Trump está en un muy buen momento, sino porque, encima, las posibilidades de Hillary caen más todavía cuando se incluye a los dos candidatos minoritarios que también corren: Gary Johnson y Jill Stein.
Ninguno de ellos ganará. Pero su presencia afecta más a Hillary que al controvertido empresario.
El otro dato alarmante para ellos es que Trump hoy está por delante en dos de los estados clave: Ohio y Florida. Ambos son cruciales por la cantidad de votos que otorgan al colegio electoral. Cuando la carrera empezó, meses atrás, los demócratas los tenían por seguros. Hoy ya no tanto. Total que ayer, con su esperada reaparición y el halo de misterio que hubo con su enfermedad y el diagnóstico de “neumonía leve”, el día podría haber marcado una gran jornada para la demócrata.
Por un motivo o por otro -y eso no excluye al morbo-, hacía rato que un acto suyo no generaba tanta expectativa. Todo estaba listo para explotar la situación y dejar atrás esa pavorosa imagen de la candidata poco menos que desmayándose y sostenida por colaboradores en medio de la incertidumbre.
Dicho de otro modo, poner en práctica la máxima del marketing según la cual toda gran crisis puede ser una oportunidad. Sin descuidar detalle, los organizadores del mitin en Carolina del Norte la esperaron con los acordes de la pegadiza “I feel good” (“Me siento bien”), para crear ambiente y calentar motores.
Pero Hillary no se detuvo en eso. Apenas llegó al atril, tomó su carpetita y arrancó el discurso. Como si su campaña no viniera de tambalear como un piso flojo luego de que se le reprochara opacidad por el ocultamiento que hizo de su estado de salud. “Yo no soy un showman”, dijo, un poco como excusa y otro mucho para atacar a su adversario, que es excelente en ese terreno.
De hecho -y ahora que la campaña volvió a poner el eje en la salud de los aspirantes- Trump hizo lo que se esperaba de él: convirtió la difusión de su estado de salud en un reality show. No la entregó formalmente, sino que la facilitó a Mehmet Oz, un médico de dudoso profesionalismo que conduce un show por televisión. Mucha gente pone en duda los “métodos curativos” que muestra.
A la hora de los cruces, ambos se tiraron los dardos habituales. Hillary, con la idea de que los “días de enfermedad” le sirvieron para reflexionar y comprender que el aspirante republicano es peligroso. “¿Realmente vamos a poner a un elemento peligroso [al frente del país]?”, se preguntó.
Trump, a su vez, hizo campaña con la idea de que a Hillary le falta energía. “¿Realmente ustedes la ven con fuerza como para manejar una presidencia?”, preguntó.
Fue su hijo Donald Trump Jr., sumamente activo en la campaña, el que le regaló el dolor de cabeza del día. Lo hizo al apelar a la “cámara de gas” en una referencia crítica a la prensa. El revuelo por lo dicho seguía anoche.
Pelea voto a voto cerca de la recta final
46% Hillary
La candidata demócrata lidera la carrera con el 46% de la intención de voto, según una encuesta de The New York Times
44% Trump
Es la intención de voto para el magnate republicano, una distancia más bien exigua tras haber estado muy rezagado en el pasado
272 votos
Son los que obtendría Hillary en el colegio electoral, donde se juega la elección, contra 190 de Trump. Se precisan 270
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