Hirieron a dos choferes
No fue el único caso de inseguridad que tuvo como objetivo un ómnibus: en la madrugada de ayer un chofer de la 115 fue golpeado por asaltantes y terminó en un sanatorio. Los ataques a colectiveros obligaron a replantear los recorridos de siete líneas y algunas circulan con custodia policial. Los choferes nucleados en la Unión Tranviarios Automotor (UTA) se mostraron preocupados por los incidentes y el tema es analizado por los delegados.
"La inseguridad a bordo de los colectivos no es nueva. Nosotros estamos en la calle en constante contacto con la gente y generalmente se dan agresiones. Es algo bastante complicado que en algunos casos se atenuó en parte con la modificación de algunos recorridos y en otros con mayor presencia policial", indicó ayer un vocero gremial.
Lo concreto es que en menos de 24 horas el transporte urbano de pasajeros de la ciudad volvió ser blanco de la inseguridad. A las 13.30 del lunes, dos hombres abordaron el interno 261 de la línea 110 cuando circulaba por Roullión y pasaje 1.819, en una zona próxima al barrio La Lagunita. Mientras uno de los cacos se dedicaba a vaciar los bolsillos de la decena de pasajeros que venía en el ómnibus, el otro tomó por la espalda al chofer, Agustín D. de 49 años, y logró quitarle dinero y un par de anteojos. Un llamado oportuno a la comisaría de la zona hizo que los policías llegaran al lugar mientras uno de los ladrones estaba reducido dentro del colectivo y, según trascendió, con apariencias de estar obnubilado.
Según fuentes de la comisaría 19, en cuya jurisdicción se produjo el atraco, el apresado tiene 22 años, frondosos antecedentes y pedido de captura porque nunca regresó a su lugar de detención después de una salida transitoria en el marco de una condena de cinco años. Su cómplice, en tanto, logró fugarse.
Solo en la madrugada. Este hecho violento a bordo del 110 no fue el único que se produjo en las últimas horas. A las 2.30 de ayer, el coche 40 de la línea 115 circulaba con tres pasajeros por Necochea. Al llegar a Cerrito, el trío se levantó de sus asientos y develó sus verdaderas intenciones. No estaban de viaje, sólo querían el dinero del chofer. César L., de 32 años, se trenzó en lucha con dos de los delincuentes y aguantó hasta que de parte del tercer hombre comenzó a recibir una lluvia de patadas por todo el cuerpo.
Un golpe fuerte sobre la ceja izquierda, en apariencia hecho con un objeto metálico, marcó el final de la agresión. Los tres ladrones huyeron hacia el río sin llevarse nada y el conductor terminó en el Sanatorio Laprida, donde le suturaron el corte que tenía en el rostro, según confirmó la comisaría 4º, que intervino en el caso.
Los hechos que tomaron estado público a través de sendas denuncias no serían tan excepcionales en la agenda de los delitos urbanos, pero, paradójicamente, se van naturalizando al punto de que se llega a considerar el resultado final para computarlos.
En diciembre de 2009, las líneas 107, 122 verde, 123,146, 153 roja y 153 negra, "armaron" recorridos de seguridad como respuesta a la demanda de los vecinos y choferes ante recurrentes hechos de violencia a bordo de las unidades.
Cinco meses después, esos recorridos se diluyeron. "A veces están y a veces no", dijo una fuente desde una de las empresas que prefirió reservar su identidad. Además, confirmó la frecuencia de los delitos y desestimó trazar un mapa de riesgo. "Hoy, cualquier punto de la ciudad es un peligro", concluyó.
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