HIRIERON A UNA MUJER DURANTE UN ROBO Y DEMENCIAL BALACERA EN UN COLECTIVO
Joana sabía que si no alcanzaba ese 35/9 debería esperar varios minutos hasta que viniera el próximo colectivo. Eran ya las once de la noche y recién salía del trabajo en la zona sur, entonces corrió con su hijita de un año en brazos y el chofer paró apenas pasó la esquina. “Ya le pago”, le dijo al conductor la chica de 21 años mientras sentaba a Bianca en el primer asiento del lado izquierdo. Pero mientras Joana le alcanzaba la moneda de un peso al colectivero, éste fue atacado por un joven que lo tomó del cuello. De ahí en adelante todo fue una vertiginosa película de terror: luego de propinarle un culatazo en la cabeza al chofer, cuatro jóvenes armados que viajaban en ese ómnibus -entre ellos una mujer- se dedicaron a despojar al resto de los pasajeros de elementos de valor. Sin embargo, ayer nadie podía entender por qué antes de huir se les ocurrió disparar al menos cuatro veces. Joana, empecinada en proteger a su beba, la metió abajo del asiento y la cubrió. Y si bien uno de los balazos le atravesó superficialmente la rodilla derecha, ayer la muchacha se veía aliviada y feliz con su hija jugueteando alrededor en su humilde casa de Villa Gobernador Gálvez.
Joana Ruiz Díaz trabaja desde hace un tiempo en un almacén de Ayacucho y Centeno, en la zona sur de Rosario. Casi todos los días concurre acompañada por su hijita Bianca, de 13 meses. “La llevo porque me sigue mucho”, explica, aunque es notorio que en realidad es ella quien no debe querer pasar un minuto alejada de su hermosa bebé. Dos minutos antes de las 23 del lunes, la chica salió al cruce del interno 16 de la línea interurbana 35/9 que la llevaría hasta su casa, a unas cuadras de la ribera villagalvense.
El ómnibus guiado por Horacio Manuel Roldán circulaba por Uriburu cuando el conductor vio las señas de la joven con la nena en brazos. Amable, alcanzó a parar apenas pasada la esquina de Ayacucho y la mujer subió a la unidad, que tenía casi todos sus asientos ocupados. Justo en ese momento, cuatro de pasajeros que al parecer habían subido en Buenos Aires y Uriburu decidieron perpetrar el robo.
El delirio transcurrió en algunos segundos. Según distintas fuentes policiales, mientras dos de los delincuentes se encargaban de controlar al chofer, la chica y el muchacho restantes iban sustrayendo objetos de valor a los pasajeros. Y Joana se abalanzó rápidamente sobre Bianca que estaba sentada en el primer asiento. “La tiré al suelo y me quedé parada al lado de ella -reconstruyó el momento la madre- pero entonces se me ocurrió meterla debajo del asiento. Entonces me agaché para taparla”.
Los cuatro maleantes estaban ya en la parte delantera del colectivo listos para escapar cuando por razones que al menos hasta ayer nadie entendía se les ocurrió disparar. “Escuché cuatro tiros, eso no me lo olvido. No sé si alguien disparó desde atrás del colectivo. No sé por qué tiraron, me parece que porque querían tirar. Yo no paraba de gritar «mi hija, mi hija», pero a ellos no les importaba nada”, recordó la joven.
Al recibir el tiro, Joana “estaba tan nerviosa” que no sintió dolor. Dejó la nena al cuidado de otra pasajera y fue a pedir ayuda a sus patrones, cuyo negocio está muy cerca. “Llamaron a mi abuela para que se quedara con la nena, mientras yo fui a la comisaría y después al Hospital Clemente Alvarez”, contó la chica.
Por su parte, el colectivero de 42 años fue trasladado al Sanatorio Güemes para ser atendido por el culatazo recibido en la cabeza. Fuentes policiales indicaron que Roldán fue dado de alta horas más tarde. “Pobre -recordó Joana-, el chofer me pedía perdón por haberme hecho subir al ómnibus en ese momento. Le dije que no había sido culpa suya lo que había pasado”.
LA CAPTURA
Los delincuentes escaparon pero no pudieron ir muy lejos. Según la policía, un vecino alcanzó a llamar al Comando Radioeléctrico y les indicó a los uniformados hacia dónde habían escapado los ladrones. Alguien señaló una casa de Médici al 4200, a dos cuadras de donde había sido el asalto, como el lugar adonde habían entrado los ladrones.
Allí fueron arrestados cuatro jóvenes, según fuentes de Jefatura: Matías Nicolás Contreras y Luis Núñez, ambos de 18 años, y Lucas Espina y Maira Núñez, de 19. En poder de los detenidos se secuestraron tres armas calibre 22 corto y largo, vainas y bolsos, carteras y documentos que los pasajeros luego reconocieron como propios en la comisaría 11ª, según confirmó el titular de la seccional, Javier Pinatti.
Ayer al mediodía, más tranquila y a punto de verse por televisión, Joana ya podía permitirse sentir un fuerte dolor en la rodilla. Y aunque dentro de un tiempo Bianca estará en condiciones de entender lo sucedido antenoche, para ambas seguirá siendo de esas cosas incomprensibles que a muchas personas les toca vivir y que no siempre pueden contarse después.
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