HISTORIADORES RUSOS QUIEREN RETIRAR EL MAUSOLEO DE LENIN DE LA PLAZA ROJA
El principal argumento expresado por los historiadores, miembros del Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de Rusia, es que la exposición del cuerpo del líder de la revolución bolchevique no se corresponde con las “tradiciones cristianas”.
Dijeron además -en una carta enviada a la Fundación Víctimas de las Represiones Políticas- que el Estado no debería usar el dinero de los contribuyentes para conservar el cuerpo de Lenin, dado que, además, sus propios familiares se opusieron en su momento a esa exposición pública.
Según las encuestas, cada año es mayor el número de rusos que dice estar de acuerdo con darle sepultura al cuerpo del creador de la Unión Soviética, aunque aún un tercio de la población se opone de manera categórica a tal medida.
La conservación del cuerpo está a cargo del Instituto Científico de Estructuras Biológicas (CTBM), que durante el período soviético fue una institución secreta con la misión exclusiva de conservar en buen estado el cuerpo momificado.
El cadáver de Lenin, embalsamado según una técnica muy particular, está en tan perfecto estado que “puede permanecer expuesto en el mausoleo otros cien años e incluso más”, según especialistas del CTBM. Históricamente, el cuerpo fue objeto de proyectos extraños, como el de la década de 1920 de intentar conservarlo con vida criogénicamente (es decir, a temperaturas bajísimas) hasta que se descubriese una cura a sus problemas de salud, o el de un científico que hace algunos años propuso clonarlo.
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