HISTORIAS PARALELAS
Ya se marcó que por diferencias en el mercado, entre Boca y Milan hay un abismo. El plantel argentino está cotizado en 61.800.000 dólares contra los 302.500.000 de los italianos. Es cierto. Pero desde lo deportivo, hay muchas cosas que los emparentan. Sus estrategias son similares. Tras consagrarse en la cima de América y de Europa, se ubicaron al tope de los torneos locales. Hasta sus últimos pasos fueron idénticos. Boca y Milan jugaron con equipos alternativos y perdieron 2-1, contra Colón y Celta, respectivamente.
En fútbol todo es impredecible, pero el análisis previo hace pensar que cuando el domingo, a las 7 -hora argentina-, el ruso Valentin Ivanov haga sonar el silbato para empezar el gran duelo del año, se desatará una batalla tan dura como pareja.
Si se cuenta el recorrido que los trajo a Japón (Libertadores y Liga de Campeones), y se le agrega los encuentros que disputaron de allí en adelante, ambos jugaron 37 partidos y ganaron 22. Apenas una luz de ventaja tiene Boca, que empató uno más y perdió uno menos.
Pero fundamentalmente, sus entrenadores tienen planteos casi idénticos. Ancelotti no se mueve del 4-3-1-2, el favorito de Bianchi, aunque ahora lo reemplazará por el 4-4-2. Los dos se destacan por su solidez y juego ordenado, más allá de que puedan considerarlos poco vistoso.
Carlos Bianchi no tiene complejos y en sus órdenes a los jugadores en las últimas prácticas fue muy claro con los conceptos que les transmitió a sus jugadores:
Matías Donnet, por la derecha tiene que tener cuidado con el manejo de Clarence Seedorf y las subidas de Giuseppe Pancaro.
Lo mismo para Cagna, que deberá controlar por su lado a Cafú.
Cascini y Battaglia tienen que tener control de pelota, no apurarse. Además, no tienen que subir tanto como en el torneo local.
Bianchi sabe que lo escencial será estar bien parado y no permitir sorpresas tempranas de Milan.
Y como casi todos los equipos italianos, el de Carlo Ancelotti tiene un planteo conservador. Tanto que hasta algunos medios de prensa consideraron que fue exagerada la disposición táctica en la final con Juventus, en la Liga de Campeones (empató 0-0 y ganó por penales).
Milan nunca arriesga. Su promedio de goles recibidos por partido es bajísimo (0,62 en 37 encuentros). Y todo porque confía muchísimo en sus atacantes, que marcaron 42 de los 48 goles anotados por el equipo en esos 37 partidos: Shevchenko, 17; Inzaghi, 15; Tomasson, 6, y Kaká, 4.
Hasta en el armado del equipo las dudas son parecidas. Boca tiene que definir dos lugares entre Iarley (el mejor físicamente), el Mellizo Guillermo (el ídolo de la hinchada) y Tevez (la gran estrella, que no está recuperado de una lesión). Milan, con Shevchenko como inamovible, deberá definir dos puestos entre Rui Costa (regular pero sin gol), Kaká (atrevido pero irregular) e Inzaghi (no está bien físicamente).
Bianchi trabajó con pelotas detenidas, porque si el partido es cerrado, sabe que todo se puede definir en una sola jugada. Ancelotti sacó una pequeña ventaja con la adaptación de siete titulares que viajaron dos días antes. Así Milan logró quedarse con el primer movimiento. Y juega con blancas en esta partida de ajedrez que promete ser emocionante.
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