HISTÓRICA OFENSIVA DE LOS HISPANOS PARA QUE NO LOS ECHEN DE ESTADOS UNIDOS
Fernando es indocumentado. Llegó a EE.UU. desde México hace 5 años atravesando el desierto. Ahora trabaja en un hotel en el downtown de Los Angeles. Es maletero. Pese a que corre el riesgo de perder su trabajo, mañana participará en el boicot pro inmigración y no irá a trabajar. Tampoco mandará a sus dos hijos a la escuela. “No tenemos que tener más miedo, porque de lo contrario nos van a deportar a todos”, dijo a Clarín.
Julio, otro indocumentado que trabaja en una firma textil, dijo que él trabajará como siempre y a la salida irá a la marcha. “Yo tengo hijos. No puedo quedarme sin trabajo”, explicó a Clarín.
En Guelgutza, un restaurante mexicano situado en el boulevard Olympic de Los Angeles, muy popular por sus tacos de pollo, la discusión giraba ayer en torno a qué hacer mañana cuando en todo el país los hispanos realicen marchas y huelgas sin precedentes para intentar detener las iniciativas antiinmigración que condenan a la deportación a los indocumentados convirtiéndolos en delincuentes y quitándoles todos sus derechos. Los dos mexicanos son parte de los casi 12 millones de hispanos sin documentos que residen en EE.UU., un tercio del total de inmigrantes latinos.
Pese que los hispanos de esta ciudad siguen tan divididos como en el resto del país, en las últimas 24 horas el número de organizaciones y sindicatos que se pronunciaron a favor de la protesta aumentó. “Estamos muy entusiasmados”, dijo a esta enviada Martha Ugarte una de las organizadoras del boicot.
“Los choferes de los puertos de Los Angeles y Long Beach adhirieron al boicot. Así ambos puertos quedarán prácticamente paralizados. Circulan por esos dos puertos a diario 30.000 camiones que el lunes permanecerán estacionados”, explicó.
“Yo creo que el paro será muy efectivo, la comunidad hispana en Los Angeles tiene poder económico y mañana se va a ver”, explicó Jorge Benedid, un argentino que vive aquí desde 1990 y que tiene una transportadora de verduras.
“En mi empresa tengo choferes mexicanos, argentinos y guatemaltecos. Todos tienen documentos. De lo contrario no podrían manejar los camiones. Pero algunos tienen familiares ilegales. La semana pasada me dijeron que decidieron adherir al boicot y que mañana no van a trabajar. Me parece bien. Yo no les voy a descontar el día y creo que va a haber muchas empresas medianas y pequeñas como la mía que van a autorizar el paro”.
Según Benedit, los empresarios no pueden estar contratando a trabajadores ilegales y luego impedirles que manifiesten a favor de su legalización. “Eso es un doble lenguaje. Yo lo único que espero es que durante las marchas no haya violencia. No hay que asustar a los blancos”.
El creciente apoyo al boicot ha radicalizado aún más al ala conservadora del Partido Republicano y a los grupos antiinmigrantes como los Minuteman y los Border Guardians que si bien comenzaron operando en la frontera que divide Estados Unidos de México en Arizona, ahora tienen filiales en casi todas las grandes ciudades.
Ayer trascendió en Los Angeles que Laine Lawless, del Border Guardians, envió un e-mail a Mark Martin, comandante SS del National Socialist Movement (NSM), una agrupación neonazi, pidiéndole que iniciara una campaña violenta contra los indocumentados.
“Hagan que cada extranjero ilegal sienta el calor de ser un fugitivo y una persona sin status apropiado. Estoy segura que hay muchas formas de hacerlo. He escuchado que en el sur están golpeando a los ilegales y por eso las fábricas de textiles han cerrado. Utilicen la imaginación”, dice en el e-mail.
Entre otras cosas recomienda:
– Intimidar a los que contratan a los indocumentados.
-Sabotear las radios latinas derribando sus torres de transmisión.
– Crear propaganda anónima y falsa que advierta que cada persona que cruce de manera ilegal la frontera será tiroteada, mutilada o seriamente afectada.
Heidi Beirich, de Southern Poverty Law Center, la organización cazadora de neonazis que detectó el e-mail, dijo a Clarín que a medida que se acercó el día del boicot, el contacto entre los grupos antiinmigración y los neonazis ha sido cada vez más fluido.
“En realidad son supremacistas. Creen que los hispanos ponen en peligro la cultura de los blancos y de la raza aria”, dijo y denunció una escalada de la retórica neonazi.
El intendente de Los Angeles, Antonio Villaraigosa, y el vicegobernador Cruz Bustamente han recibido amenazas de muerte.
No hay más que escuchar la radio 640 AM de Los Angeles para constatar cuánto odio y racismo existe entre los duros del Partido Republicano.
Recientemente dos locutores de esa radio fueron con su móvil al edificio donde funciona el Servicio de Inmigración. Enfrente de la puerta había una extensa cola llena de inmigrantes. Los locutores repartieron queso comparándolos con ratas y les dijeron que regresen a sus casas.
Ayer frente al Intendencia de Los Angeles la policía ya había comenzado a colocar barreras. Calculan que las marchas podrían movilizar un total de 500.000 personas.
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