HISTÓRICA VICTORIA DE ALMAGRO ANTE RIVER
Impotencia. Ahí, en ese puñado de letras, se sintetiza esta dura realidad de River, más allá del resultado y de los méritos de Almagro. El problema pasa, por un lado, porque los resultados negativos se apilan. Y a su vez, porque futbolística no hay respuestas de ningún tipo.
River precisaba reencontrarse con su fútbol, después de un par de semanas difíciles, en las que no anduvo bien y de paso permitió que equipos como Vélez o Boca se le sumaran a la punta del campeonato. No venía jugando bien y sus hinchas, deseosos de un cambio, igual le dieron su apoyo. Hoy, ante Almagro, entonces se presentaba la gran oportunidad de tomar aire, poner la pelota al piso y volver a gustar. De revindicarse, bah.
Era necesario, sí, reordenar algunas ideas. Por ejemplo, tener bien en claro cuál era la propuesta que se quería llevar adelante. Qué hacer, era la clave. Defender, atacar, decidirse por algo y no seguir por una línea intermedia que no conduce a ningún lado.
River, se sabe, había acumulado críticas por sus imprecisiones y, fundamentalmente, por su excesiva aceleración, por querer resolver todo antes de gestarlo. En este aspecto, se necesitaba cambiar. Tocar corto, buscar espacios por afuera y ahogar al rival con la proyección de los laterales. Manual clásico del buen juego. En la primera media horas estas tres cosas se lograron llevar a la práctica y Almagro parecía contra las cuerdas. Parecía, claro…
Hubo cuatro ó cinco situaciones netas para gritar. Se estaba armando todavía el partido y Gaby Pereyra apareció por sorpresa en el callejón del ocho. Ya dentro del área y sin marca encima, sacó un derechazo bajo, al primer palo, que dio en la parte exterior del arco. Maxi López se lo quiso comer en triangulitos porque llegaba solo por el medio. No fue la única, ya que Gallardo se cansó de habilitar en profundidad tanto a Sand como a Maxi López, quienes rotaron por todo el frente de ataque y complicaron. También fue bueno el aporte de Lucho González, a quien se lo vio mucho mejor físicamente y sus arranques por izquierda, que terminaban siempre en la diagonal hacia adentro, le dieron otra cara a River. Después se apagó y pasó indavertido.
Pero en la media hora el equipo de Astrada abruptamente se frenó. Como que la falta de puntería lo desmotivó. Y Almagro, calladito, empezó a sacar la cabeza de la guillotina. Las proyecciones de Navas por la derecha pusieron al descubierto algunas dudas del chico Mareque, quien no sabía si ir o quedarse y a la larga terminó pagando. El mayor beneficiado de todo esto fue Castano, el movedizo delantero que casi la manda adentro con una sorpresiva mediavuelta. Pero Costanzo dio un paso hacia adelante y controló.
No fue la mejor versión de River que se vio en el final del primer tiempo. En su búsqueda cada vez más desesperada por encontrar el gol que calmara la ansiedad de la gente, el equipo apostó (equivocadamente) de vuelta a resolver las jugadas arriba de un Fórmula 1, Conclusión: cero precisión. Para colmo, quedaban muchos metros entre las líneas y las contras de Almagro dejaron de ser simple insinuaciones.
Hacía falta un sacudón, algo o alguien que moviera el partido. Astrada se dio cuenta en el entretiempo y mandó a la cancha a Patiño y a Cuevas. ¿Quiénes salieron? Pereyra y Sand. En el arranque del segundo tiempo parecía que River recuperaba el control, pero a los 6 minutos se congeló la sangre de los hinchas locales, cuando el pelado Castano se elevó sin marcas y casi de espaldas metió un cabezazo cruzado. Los defensores estaban en otra cosa y Costanzo, sorprendido, la fue a buscar adentro.
Nervisismo, más aceleración, empujones e intentos descontrolados. Esta fue la síntesis de River después del gol que recibió. Para colmo, la gente en las tribunas también mostró su disconformismo, pese al respaldo que le dio la hinchada a un símbolo del club: Leo Astrada. Y ni hablar cuando Miranda entró al área muy cómodo, los defensores que lo marcaban no le hicieron ni cosquillas y el delantero la puso de cacheda, abajo y junto a un rincón.
Los minutos se fueron sin que nadie pudiera creer lo que estaba viendo. River 0-Almagro 2. Rarezas del fútbol nuestra de cada día.
Síntesis
River 0: Franco Costanzo; Cristian Tula, Eduardo Tuzzio, Fernando Crosa, Lucas Mareque; Gabriel Pereyra, Javier Mascherano, Luis González; Marcelo Gallardo; Maximiliano López y José Sand. Director técnico: Leonardo Astrada.
Almagro 2: Martín Bernacchia; Mauricio Di Benedetto, Joel Barbosa, Alejandro Baigorria, David Charles Pérez; Diego Erroz, Omar Gallardo, Cristian Ríos; Lucas Sparapani; Maximiliano Castano y Osvaldo Miranda. Dupla técnica: Enrique Hrabina y Juan Amador Sánchez.
Goles: ST 6m. Castano (A) y 25m. Miranda (A).
Cambios: PT 19m. Mauro Navas por Di Benedetto (A). ST Jairo Patiño por Pereyra (R) y Nelson Cuevas por Sand (R); a los 22m. Daniel Ludueña por Mareque (R); 28m. Manuel Rodas por Gallardo (A); y 34m. Diego Figueroa por Ríos (A).
Cancha: River.
Arbitro: Gabriel Brazenas.
Recaudación: 100.773 pesos.
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