HISTÓRICO ACUERDO PARA NEGOCIAR EL INGRESO DE TURQUÍA A LA UNIÓN EUROPEA
Al final de una jornada de complejas discusiones, la Unión Europea (UE) y Turquía alcanzaron anoche un acuerdo histórico para firmar en Luxemburgo la apertura de negociaciones para la adhesión de Ankara al bloque. El paso, que implica un triunfo de Estados Unidos y Gran Bretaña, se produjo tras ásperos debates para convencer a Austria de que levantara sus reservas.
“Todos los textos sobre Turquía han sido aprobados por los 25 miembros”, afirmaron fuentes de la Unión Europea tras una sesión plenaria del Consejo, en Luxemburgo.
Poco antes, las autoridades turcas habían anunciado que aceptaban la propuesta confeccionada a último momento por la Unión Europea una vez vencida la resistencia de Austria, que reclamaba que Turquía fuera considerada socia, pero no miembro. Al anochecer, el ministro de Relaciones Exteriores turco, Abdulá Gul, partió de inmediato a Luxemburgo para firmar la apertura de las negociaciones antes de la medianoche.
“Hemos cumplido con la decisión del Consejo de la Unión Europea de empezar las negociaciones el 3 de octubre”, celebró a última hora el ministro de Asuntos Exteriores británico, Jack Straw, cuyo país ejerce la presidencia temporaria de la Unión Europea. Y afirmó que fue un “día histórico para Europa y toda la comunidad internacional”.
La Unión Europea dio así un paso decisivo para integrar a su club a un país de70 millones de habitantes de confesión mayoritariamente musulmana, que es aliado de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, por su ubicación geopolítica estratégica en relación a Oriente Medio, pues lo consideran un “tapón” sobre el mundo musulmán. La iniciativa disparó duras discusiones en el bloque por cuestiones religiosas y geográficas, y también por temas vinculados al respeto de los derechos humanos y las libertades civiles.
Decenas de encuestas mostraron que la mayoría de los europeos, con excepción de británicos y españoles, rechazan el ingreso turco a la Unión Europea, no sólo por razones religiosas o políticas. Muchos opinan que “va a favorecer la llegada de inmigrantes” y temen perder sus empleos, también por un eventual traslado de empresas a Turquía, en busca de mano de obra barata.
El canciller Gul también describió el acuerdo como “histórico”. Antes de partir a Luxemburgo, afirmó que el comienzo de las negociaciones supone un nuevo status para Turquía, que a su vez puede hacer “una gran contribución” a la Unión Europea.
La Unión Europea y Ankara acordaron, en diciembre pasado, que el 3 de octubre de 2005 se iniciarían las conversaciones sobre este polémico punto. Alcanzar un consenso no fue tarea sencilla. Los representantes europeos pasaron horas y horas debatiendo entre el domingo y ayer, y estuvieron al borde una crisis.
El diálogo estaba trabado por la postura de Austria, enemiga de Turquía desde que derrotó a los turcos otomanos en la Batalla de Viena en 1683. Este país insistía en que la negociación debería llevar a un acuerdo de “asociación privilegiada” y no de integración. Y el gobierno turco rechazaba cualquier propuesta distinta a la adhesión total a la Unión Europea.
Tras el fracaso para lograr un acuerdo el domingo a la noche, el británico Straw, quien hizo grandes esfuerzos para convencer a sus pares de aceptar las negociaciones, admitió que “estamos cerca (de un acuerdo), pero también al borde del precipicio”.
Pero la apuesta de Straw, que alternó bilaterales con la delegación austríaca y encuentros conjuntos, dio resultados. Ayer a la tarde Austria anunció que levantaba “todas sus reservas” y aceptaba iniciar las negociaciones.
“Hace cuarenta años se habló por primera vez de la perspectiva de la adhesión de Turquía a la Unión Europea, así que no es una sorpresa que las discusiones antes de poder empezar formalmente las negociaciones tardaran hoy más de 24 horas”, señaló Straw.
“Esta ampliación llevará a la Unión Europea a un Estado fuerte y secular de mayoría musulmana, como prueba de que podemos vivir y trabajar juntos”, agregó el canciller británico, y recordó que éste es sólo el principio de un proceso que puede llevar varios años.
La Casa Blanca también tenía gran interés en negociar el ingreso de Turquía. La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, llamó el domingo y ayer por teléfono a los dirigentes turcos con el fin de convencerlos de que aceptaran el compromiso ofrecido por la UE, según fuentes del departamento de Estado.
El objetivo de las negociaciones, tal como lo definió la Comisión Europea en junio pasado, es la adhesión plena de Ankara a la Unión Europea, aunque el proceso es abierto y sin garantías. “La Unión Europea necesita a Turquía por lo menos tanto como Turquía necesita a la Unión Europea”, había declarado el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan antes de que se anunciara el acuerdo.
La última reserva turca al compromiso se centró en la alusión a la necesidad de que Ankara vaya alineándose con las posiciones de la Unión Europea en política exterior y, especialmente, apoye las aspiraciones de pertenencia de sus Estados miembros a las organizaciones internacionales. Turquía ve este párrafo como una imposición para que renuncie a vetar un posible pedido de entrada de Chipre en la OTAN.
Este contenido no está abierto a comentarios

