HOLANDA DIRÍA “NO” A LA CONSTITUCIÓN EUROPEA
Tres días después de los franceses, el próximo miércoles los holandeses votarán “no” a la Constitución europea en su primer referéndum nacional, alegando su miedo a que una Europa ampliada amenace sus valores y como protesta contra sus políticos en el poder.
Los dos sondeos más recientes, hace una semana, daban al “no” como ganador, con cerca de 60% de adhesión.
Este referéndum es sólo consultivo, porque es el parlamento el que tiene la última palabra, aunque los grandes partidos se comprometieron a tomar en cuenta el resultado si la participación sobrepasa el 30%, lo cual será el caso de acuerdo a los sondeos.
Después de varios meses de indiferencia, tanto en los medios como en el parlamento, las encuestas revelan obstinadamente una victoria del “no” desde hace tres semanas, en contradicción total con los líderes políticos, de los cuales una gran mayoría milita por el “sí”.
Los defensores del “no” son los pequeños partidos protestantes ortodoxos, la Lista Pim Fortuyn, una agrupación que lleva el nombre del líder populista asesinado en 2002, el solitario diputado de extrema derecha Gert Wilders y los militantes del pequeño grupo de izquierda Partido Socialista (SP).
Al mencionar el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial, el primer ministro demócrata cristiano Jan Peter Balkenende comparó la Constitución con un paso más hacia la paz. Su ministro de Justicia, Piet Hein Donner, habló de una balcanización en caso de que sea rechazado el tratado. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Ben Bot, asegura que el “no” perjudicará la economía.
Pero una de las principales razones del “no” es precisamente expresar su rechazo a la clase política.
“Existe una pérdida de confianza”, explica Sophie Vanhoonacker, una belga que dirige el departamento de Estudios Europeos de la Universidad de Maastricht (sudeste).
“Los políticos dicen que (el tratado constitucional) es una cosa buena, pero la gente no les cree”, agrega Vanhoonacker, recordando que los diputados holandeses están más alejados de sus ciudadanos.
“Dos tercios del parlamento fueron renovados en enero de 2003, por lo tanto el personal político es poco experimentado”, opina Toof Brader, jefe de redacción del servicio público de radio-televisión NOS.
“La mayoría de los holandeses piensan que la UE fue demasiado rápido al euro, los nuevos miembros, Turquía (…)”, estimó Maurice de Hond, dueño de uno de los institutos de sondeos más conocidos en el país.
El descontento creció luego de que el Banco Central confesara que su vieja moneda nacional, el florín, fue subevaluada en relación al marco al alemán en el momento de la conversión.
Y es que 55,8% de los opositores a la Constitución invocan el euro como una razón de su opción. También alegan estar cansados de ser, per cápita, los contribuyentes más importantes al presupuesto comunitario.
“Holanda se está convirtiendo cada vez más en una provincia. Hablan de preservar la identidad nacional holandesa sin darse cuenta de que esta identidad está justamente caracterizada por una apertura hacia el exterior”, afirma Femke Halsema, líder de los ecologistas, que está a favor de la Constitución.
Los holandeses temen que el texto afecte a su soberanía y “sus temas sagrados” como define Donner, el asunto del matrimonio de los homosexuales o la eutanasia legal.
“Todo lo que no es holandés es una amenaza para la identidad”, replica Sophie Vanhoonacker.
ALEMANIA APROBÓ LA CARTA MAGNA
La constitución de la Unión Europea superó hoy su último obstáculo legislativo en Alemania: la Cámara alta la aprobó por una abrumadora mayoría, dos días antes de que los votantes franceses acudan a un referéndum sobre la carta magna.
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