HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DEL CHALLENGER
Familiares, visitantes y funcionarios de la NASA rindieron homenaje hoy a los siete astronautas que murieron en el accidente del transbordador espacial Challenger, que hace 20 años explotó mientras ascendía al espacio, poniendo en peligro el programa espacial.
Unas decenas de visitantes al Centro Espacial Kennedy, un par de congresistas, ejecutivos de la agencia espacial estadounidense y familiares de astronautas perecidos en los accidentes del Challenger, del Columbia y del Apolo I se congregaron para la solemne ceremonia en un día algo soleado, ventoso y muy distinto al gélido día en que despegó la nave, cuando la temperatura desempeñó un papel fundamental en la tragedia.
El recuerdo de sus familiares. “Es un día precioso”, fue la primera reflexión de June Scobee Rodgers, viuda del comandante de la misión del Challenger, Francis Scobee, encargada del mensaje principal de la ceremonia.
“Él conocía los riesgos y los aceptaba como un piloto de pruebas (…) sin riesgos no hay conocimiento (…) el mayor riesgo es no tomar riesgos” en la vida, dijo la viuda.
Quizás porque, como dijo al leer una carta escrita años después de la tragedia por su hija Kathy, una niña entonces que vio la explosión, “mi padre murió 100 veces en televisión (…) el Challenger fue una tragedia nacional, todo el mundo la vio” en directo.
Un total de 12 niños de los siete astronautas presenciaron la tragedia, dijo Scobee Rodgers, pero todos lograron rehacer sus vidas, estudiar en universidades y convertirse en profesionales.
“Nuestras vidas quedaron destrozadas”, agregó, pero no por eso el programa espacial debe detenerse, Dios, dijo, “nos da la curiosidad y nos reta a hacer descubrimientos”.
Víctimas. Además de Scobee, murieron en la tragedia el copiloto Michael Smith, a los 40 años, el físico Ronald McNair (38), los especialistas de misión Gregory Jarvis (42) y Judith Resnik (37), y el astronauta Ellison Onizuka (40).
La más recordada, sin embargo, es la maestra Sharon Christa McAuliffe, de 37 años, la primera civil en el espacio.
El día de la tragedia. El lanzamiento del Challenger tuvo lugar el martes 28 de enero a las 11.38 locales, bajo un cielo azul y una temperatura casi polar.
Todo parecía normal en los primeros momentos del vuelo, pero a los 73 segundos, a 14.000 metros de altitud, el Challenger se desintegró mientras sus cohetes propulsores seguían en ascenso y la cabina con la tripulación caía al mar a 321 km/h
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