HORA CERO.
Texas también tuvo su Revolución, cuando a fines de 1835 voluntarios del estado derrotaron a las tropas mexicanas y ocuparon El Alamo, una construcción que un siglo atrás había sido habitada por misioneros. Pero en febrero de 1836 los tomaron por asalto. La lucha fue cruel durante 13 días, hasta que murieron. Esa resistencia aún es recordada en San Antonio, donde se mantiene en pie El Alamo. Quizás para intentar contagiarse de la esencia de aquellos héroes de Estados Unidos, en esta ciudad se levantó el estadio Alamodome. Y allí, en 1999, un grupo de jugadores de básquet se convirtieron en los nuevos héroes: fueron los integrantes de San Antonio Spurs que ganaron el primer título del equipo en la NBA. Desde hoy, en otra sede (SBC Center), 12 muchachos comenzarán un desafío inmenso: repetir la hazaña ante Nueva Jersey. Y entre ellos estará Emanuel Ginóbili, el Manu de los argentinos que dirá presente en un hito del deporte nacional.
“Llegar a la final de la Conferencia Oeste sería importante, pero el objetivo es salir campeón. Todos quieren eliminar a los Lakers, porque los vencieron en los dos últimos años. Vamos por el título”. Estas palabras que el bahiense dijo en su primera entrevista con Clarín como jugador de la NBA, tras el debut en octubre contra los tricampeones, resultaron proféticas. San Antonio ganó la División Medio Oeste y la Conferencia Oeste. San Antonio derrotó a los Lakers en los playoffs. Y ahora Manu quiere que el sueño sea redondo en su temporada debut: “Estoy listo a pesar de que nunca estuve aquí”.
¿Cuánto habrá soñado el zurdo con esto? ¿Lo habrá desafiado al Michael Jordan del póster pegado en su cuarto, el mismo que años más tarde vería en la misma cancha? ¿Lo habrá pensado cuando picaba la pelota en Bahiense del Norte, su primer club? ¿Y cuando debutó en la Liga Nacional para Andino? ¿Y cuando jugó en Estudiantes de Bahía Blanca? El panorama se aclaró cuando se fue a Europa y se consagró al ganar cuatro títulos con Kinder Bolonia. Más aún después de colgarse esa medalla de plata —que bien pudo haber sido de oro— en el Mundial de Indianápolis.
Pero el futuro ya llegó. Cuando hoy a las 19.30 (las 21.30 de la Argentina) se produzca el salto inicial de la final, volarán las ilusiones de Manu y todos los argentinos que trasnocharon junto a él para seguirlo por televisión. Será el tiempo de disfrutar un evento histórico del deporte nacional.
Al comienzo de la temporada, 53,8 por ciento de los votantes de la encuesta de la NBA veían a San Antonio campeón de su División, aunque sólo 3,8 % creía que ganaría el título. Pero el equipo dirigido por Gregg Popovich llegó a la etapa decisiva con una tremenda remontada en el final de la fase regular, gracias a una racha de triunfos visitantes. “La única superestrella es Tim. Los demás llenamos los agujeros”, reconoció David Robinson, el ídolo de los fans, que se retirará este año. Tim es Tim Duncan, elegido por segunda temporada consecutiva como el Jugador Más Valioso.
Si bien es la octava ciudad de Estados Unidos, San Antonio no impacta con grandes rascacielos ni aturde con el tránsito. Con un centro muy cuidado, que combina modernidad con historia, su vasta extensión reparte bien a 1.200.000 habitantes. Las entradas están agotadas hace días, pero la ansiedad no ahoga. Está contenida. El aliento apenas se nota en las leyendas “Go, Spurs, Go” que se leen en pancartas o banderas que cuelgan de la terraza de los hoteles y edificios altos. Todo explotará esta noche en el SBC Center, con 20.000 personas en llamas.
Y allí estará Emanuel Ginóbili, consciente de ser protagonista de un salto clave del básquetbol argentino. A él lo verán hacer piruetas muchos de esos 2.000 millones de abonados a las señales de cable que transmitirán la final en todo el mundo. “Estas dos semanas significan un montón, pero trato de olvidarme de que me verá mucha gente para pensar sólo en lo que tengo que hacer en la cancha”, dijo ayer a la tarde tras entrenarse con normalidad. Y a la noche recibió un regalo que esperaba hace rato: un par de cajas de alfajores marplatenses. Ya está listo para la acción.
Este contenido no está abierto a comentarios

