HORAS CLAVE PARA LA CONCRECIÓN DE LA USINA ELÉCTRICA EN ROSARIO
Funcionarios del gobierno nacional y representantes de las empresas generadoras de energía eléctrica negociaban ayer para ajustar la participación de las compañías de ese sector en los proyectos para levantar dos nuevas centrales energéticas en Rosario y Campana.
Las usinas, que generarán 1.080 megawatts de energía, demandarán una inversión de entre 800 y 900 millones de dólares, que en su mayor parte se financiarán a través del Foninvemen, un fondo a integrar con las deudas que Cammesa, la compañía administradora del mercado mayorista eléctrico, mantiene con las empresas generadoras.
Estas compañías, que suman acreencias por 400 millones de dólares, negociaban por estas horas con funcionarios de Cammesa y de la Secretaría de Energía de la Nación su participación en estos emprendimientos. Un dato no menor ya que de la cantidad de operadoras que acepten formar parte de las sociedades anónimas que gestionarán las nuevas usinas, dependerá cuánto financiamiento extra habrá que buscar.
Después de varios chispazos en el último año para que las empresas se suban al proyecto, los distintos actores implicados en la operación reconocieron ayer que la mayoría de las eléctricas se sumarán porque “es la única manera que hay de cobrar de alguna forma la plata” que les deben, se sinceró el directivo de una de las empresas.
Las compañías son la española Endesa, la brasileña Petrobras, la francesa Total, AES, las estadounidenses CMS Energy y Duke Energy, y las locales Pluspetrol y Capsa Capex.
Desde el gobierno provincial, que también esperaba ansiosamente novedades debido a que se trata de un proyecto clave para ahuyentar los fantasmas de desabastencimiento de energía, se descontaba que la mayoría de las empresas se iban a sumar a la construcción, gestión y mantenimiento de las usinas.
Las nuevas generadoras arrancarían con ciclos abiertos, y en una seguna etapa, incorporarían una turbina a vapor, que produciría otros 540 MW adicionales.
Por otra parte, el gobierno nacional viene buscando interesar a otros potenciales inversores para cubrir el “faltante” de unos 400 millones de dólares.
Sin embargo, la mayoría de las fuentes consultadas por La Capital se mostraron escépticas. Consideraban que hasta tanto no se resuelvan temas como el abastecimiento de las plantas y los potenciales compradores de la energía que generen, los inversores se mostrarían cautos. El proyecto original preveía alimentar las centrales con el gas procedente de Bolivia, transportado a través del futuro gasoducto del NOA. Pero la compleja situación política en el país vecino obligó a manejar planes alternativos.
La previsión es que las usinas estén operativas en el 2007 y algunas fuentes no descartaron que al menos un fondo de inversión -bastante activos en los últimos años- se interesara en el negocio.
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