HOSPITALES PÚBLICOS: 64% DE LOS BEBÉS NO RECIBE UNA LACTANCIA ADECUADA
Se sabe que lo mejor para la salud de un bebé es la leche materna. Según la Organización Mundial de la Salud, lo recomendable es que pueda recibirla como alimento exclusivo hasta los seis meses. Y que luego se sigan ciertas normas para ir incorporando otros nutrientes (sin descuidar la lactancia materna, que debería mantenerse hasta los 2 años).
Pero pese a la difusión del tema, en sectores de bajos recursos el 64% de los bebés, entre uno y seis meses, no recibe una lactancia adecuada.
La cifra surge de un estudio realizado por la Escuela de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) sobre 272 madres y sus hijos que se presentaron a consulta en centros de salud de Capital Federal y el Conurbano. Estrictamente, en los hospitales públicos Argerich, Ramos Mejía, Posadas, de Wilde, de Berazategui y en el Centro de salud CEMIC, de San Fernando.
Se analizaron las variables Lactancia materna y Utilización de sustitutos (leche de vaca o fórmulas infantiles; se registró tipo de sustituto, edad de incorporación, tiempo de consumo y formas de manejo).
Los resultados confirmaron viejas sospechas entre pediatras: “A pesar de que fueron ampliamente confirmados los beneficios de la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de vida, su prevalencia no aumenta: un 88% de recién nacidos se amamanta pero, a los 6 meses, la cifra disminuye a 37%. Y en el caso de los bebés que, de uno a seis meses de edad, reciben sustitutos lácteos, el 64% consume leche de vaca. El valor aumenta al 92% en bebés entre 6 meses y un año”, comenta María Elena Torresani, licenciada en Nutrición y docente de la cátedra de Dietoterapia del Niño de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires.
El alto consumo de la leche de vaca sin tratar durante el primer año de vida es uno de los datos del estudio que más sorprendió a los especialistas.
“La lactancia materna debe mantenerse por lo menos hasta los dos años pero si por algún motivo eso no es posible, los bebés que tienen menos de 1 año deben recibir (como sustitutos lácteos) fórmulas, no leche de vaca sin tratar. Y eso tiene sus motivos: los terneros nacen con 30 kilos y a la hora ya pueden caminar; nosotros nacemos con un promedio de 3 kilos y caminamos recién al año de vida. La leche de ninguna manera puede ser la misma”, explica Pedro Armelini, profesor titular de Pediatría en la Universidad Católica de Córdoba.
Para Sergio Britos, del Centro de Estudios Sobre la Nutrición Infantil (CESNI), las razones de esos porcentajes se pueden encontrar en varios factores. “Uno de los temas más importantes es el económico: las leches de fórmula —preparadas especialmente— son más caras que las comunes. También puede influir la falta de información, incluso en algunos pediatras, no hablo sólo de las mamás”, asegura. Torresani suma otro motivo: los tiempos modernos. “A veces las mamás deben compatibilizar la casa con el trabajo y no saben que pueden extraerse leche y dejarla (bajo ciertas condiciones de seguridad de conservación) para que el bebé la pueda tomar aunque ella no esté presente. Otras no sólo no saben que la leche de vaca sin tratar no debe ser alimento para menores de un año sino que creen que la lactancia les dificultará volver a su peso. Se equivocan doblemente porque amamantar supone un gran gasto calórico y es la mejor forma de volver a ser atractivas”, afirma.
Con estos datos, uno piensa en cómo se alimentaban hace medio siglo, cuando el carro del lechero dejaba leche cruda. “Esa gente está entre nosotros, pero no crea que no les ha pasado nada; seguramente padecieron más diarrea infantil y hasta más predisposiciones a anemia. Si ahora tenemos posibilidad de usar el conocimiento para alimentarnos mejor, debemos hacerlo”, sentencia el profesor Armelini.
Este contenido no está abierto a comentarios

