HOY DECLARÓ EN TRIBUNALES EL TITULAR DEL INSTITUTO NACIONAL DEL AGUA
En la continuidad de las declaraciones que se llevan a cabo por la causa de “presunto estrago culposo” por la inundación en nuestra ciudad, el juez De La Torre escuchó esta mañana el testimonio del Ing Carlos Paoli, titular del INA, quien en varias oportunidades y a través de distintos medios de comunicación, aclaró que la institución había informado sobre la crecida del río Salado.
El testimonio de Paoli se sumanará al de los funcionarios que ya declararon la semana pasada y a los datos aportados por un informe del INA que había sido enviado a la Dirección Provincial de Obras Hidráulicas en febrero, que ya está en manos del juez, según trascendió este fin de semana.
El detalle de esos informes por ahora se mantiene en estricta reserva pero se pudo saber que el INA comenzó advirtiendo en enero sobre la gravedad de la situación, vía telefónica, y ya en febrero inició una serie de comunicaciones oficiales vía correo electrónico y fax -además de comunicaciones telefónicas directas- con un seguimiento satelital de la cuenca del Salado y con informes de riesgo por mayores precipitaciones en su cuenca.
Los informes del INA tienen dos comunicaciones de singular relevancia. La foto satelital del 17 de abril, que ya mostraba el agua llegando a la zona del Hipódromo, donde no había defensas, y los informes por las precipitaciones de hasta 250 mm en menos de 24 horas que se produjeron en el centronorte provincial, cuando la cuenca del río ya estaba saturada.
Los correos electrónicos que tuvieron por destino la Dirección Provincial de Obras Hidráulicas se remitieron en el marco del sistema de Alerta Hidrológico que el INA puso en marcha tras las inundaciones del 83.
A falta de un seguimiento hidrométrico como el que posee el Paraná, el Salado sólo puede ser seguido por satélite y con las mediciones del INALI en Santo Tomé y de la estación Esperanza, sobre la ruta 70. Allí se registró la crecida del caudal del Salado, que trepó de 700 a 3.800 metros cúbicos por segundo entre el 22 y el 29 de abril, con singular incidencia de las citadas precipitaciones.
Tanto las comunicaciones del INA, como los escasos pero significativos registros sobre la evolución del Salado, y las evidencias de avance progresivo de las aguas desde el norte del territorio provincial (rutas y vías cortadas, cascos urbanos invadidos) serán decisivos -por incontrastables- a la hora de evaluar las responsabilidades del caso. Eso sumado al informe de 1992 (ver nota central) que ya advertía hasta dónde llegaría el agua dentro de la ciudad si superaba las defensas del Oeste.
Un reconocimiento
El ingeniero Juan Borús, del área Modelación Hidrológica y Pronósticos del Instituto Nacional del Agua, reconoció semanas atrás que “enviamos información por correo electrónico, por fax, telefónicamente, por todos los medios posibles” a Santa Fe.
En una declaración publicada en el número de octubre de la revista Exacta-Mente (Facultad de Ciencias Exactas de la UBA), Borús admitió que “sabemos que la información llega, pero no siempre tenemos acuse de recibo y tampoco consultas en la medida en que la información lo requería”.
Más aún, el especialista detalló que “parecería que en una situación de mayor riesgo es cuando más se complica ese feedback de las autoridades”, y sostuvo que “los contactos son muy fluidos con los organismos técnicos de todas las provincias, pero del nivel técnico para arriba comienza a haber problemas de comunicación”.
Estudio oficial
Un estudio oficial de marzo de 1992 anticipaba hasta dónde llegaría el agua del Salado en esta capital si superaba las defensas. Los planos que contiene ese estudio son una copia casi exacta de las fotos satelitales con la ciudad inundada a fines de abril de este año.
“Delimitación de áreas de riesgo hídrico de Santa Fe, Sistema Salado”. Tal es el título del estudio elaborado con financiamiento del Consejo Federal de Inversiones por el Instituto Nacional de Ciencia y Técnicas Hídricas, Centro Regional Litoral. El director del proyecto fue el ingeniero Carlos Paoli.
Si bien el estudio fue elaborado antes de que se construyera la Circunvalación Oeste, las altimetrías dentro del casco urbano son las mismas y anticipaban que cuando las defensas fueran superadas, el agua avanzaría sobre el cementerio, Barranquitas, Villa del Parque, Santa Rosa de Lima, San Lorenzo, el Centenario y de allí hacia el lago del Parque del Sur.
El estudio fue desarrollado para la hipótesis de que el máximo caudal del Salado (1973) coincidiera con el mayor nivel histórico del Paraná (1983). Sin embargo la realidad terminó por demostrar que el Salado, por sí solo, generó esas condiciones.
Pero en cualquier caso el estudio revela con su “línea de afectación real” que los técnicos tenían el instrumento para prever hasta dónde llegaría el agua toda vez que las defensas fueran superadas. Más aún, con ese mismo plano elaborado en 1992 se podía prever el ingreso del agua por el Hipódromo, cuando llegara a un determinado nivel (el estudio trabajó con la hipótesis máxima de 16,5 metros, altura IGM).
La existencia de un estudio de tal especificidad permitirá evaluar los criterios con los que se manejó la emergencia y las advertencias a la población en las horas inmediatas posteriores al ingreso del agua, en la fatídica noche del 28 al 29 de abril.
Pero además el estudio plantea la necesidad de reelaborar hipótesis para diseñar las defensas, ya que el nuevo récord del Salado debe ser una vez más combinado en una nueva hipótesis con el máximo nivel histórico del Paraná. Sobre todo si se tiene en cuenta que aquel estudio del ’92 advertía que no se medían incidencias de eventuales precipitaciones pluviales sobre semejante escenario.
Monitoreo aguas arriba
La base de datos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales revela que la Dirección Provincial de Obras Hidráulicas tenía varios convenios para el seguimiento satelital de la cuenca del Salado en el centro-norte santafesino, en los últimos años.
Al igual que el referido estudio del ’92, estos nuevos casos tienen financiamiento del Consejo Federal de Inversiones, pero ni siquiera los informes preliminares -usuales en estos casos- están disponibles en su biblioteca.
Entre esos estudios figura el análisis del área de almacenamiento del sistema Golondrina-Calchaquí-Salado, con el objeto de proyectar obras para atenuar crecidas, iniciado en junio de 2002 y con alcance a los departamentos Vera, 9 de Julio, San Cristóbal y San Justo; emergencia hídrica en Bajos Submeridionales, plan para manejo de excesos pluviales, prognosis de niveles máximos, iniciado en octubre de 2000, y monitoreo de inundación en la misma zona, analizando los excesos provenientes de Santiago del Estero, iniciados a principios del presente año.
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