HOY SE REÚNEN LOS MINISTROS DE ECONOMÍA DE ARGENTINA Y BRASIL
El Ministro de Economía, Roberto Lavagna, recibirá hoy a su par de Brasil, Antonio Palocci, para discutir sobre las diferencias entre ambos países acerca del comercio y la inversión en el Mercosur. También se reunirá con su colega de Venezuela, Nelson Marentes, cuyo país absorbió en abril pasado una nueva emisión de títulos Boden por US$ 150 millones y prometió adquirir otros 350 millones.
Lavagna viajó el mes pasado a Brasilia para llevarle a Palocci una segunda propuesta de creación de salvaguardas, un mecanismo para frenar importaciones dentro del Mercosur que causen daño a industrias locales. El ministro argentino había presentado en septiembre último un primer paquete de cinco medidas; entre ellas, las salvaguardas y otro mecanismo de protección generalizada, que se dispararían contra todas las importaciones de un país que sufriese durante tres años consecutivos desequilibrios macroeconómicos (devaluación o recesión).
Brasil rechazó estas iniciativas y sugirió en enero que autolimitaría las exportaciones de productos sensibles para la Argentina, como textiles, calzado o electrodomésticos de línea blanca.
En el pico de tensión del mes pasado, Lavagna propuso un mecanismo que combina las salvaguardas, que se aplican ante un daño puntual, con la protección ante desequilibrios macroeconómicos. En Economía reconocen que con la actual desaceleración de la economía brasileña se complicará la negociación. No obstante, la idea argentina ha cobrado un poco más de fuerza después de que la semana pasada Paraguay anunciara que en la próxima cumbre del Mercosur, del sábado al lunes próximos en Asunción, propondrá un mecanismo de protección comercial temporario en caso de oscilaciones del tipo de cambio.
Un alto funcionario de la Cancillería afirma que la pelota está en el campo brasileño porque, mientras no se defina la instauración de salvaguardas, la Argentina seguirá recurriendo a barreras unilaterales para proteger a los sectores sensibles en los que los empresarios de ambos lados no se pongan de acuerdo para establecer un cupo a la importación. Sin embargo, un colega suyo de Economía reconoce que si en el largo plazo se mantienen estos frenos, decididos sólo por la Argentina, terminará debilitándose el Mercosur como proyecto común.
DEBATE POR EL CALZADO
También para hoy está prevista en Buenos Aires la reunión de los fabricantes de calzado de la Argentina y Brasil para discutir una cuota de entrada para este año, después de que la del año pasado fuese incumplida. A diferencia de los productores de heladeras, cocinas y textiles, en este caso aún no se pusieron de acuerdo.
El Presidente Néstor Kirchner ha prometido a la industria local del calzado que la protegerá. Por eso no se descarta que, en caso de que las diferencias continúen, el Gobierno recurra a barreras unilaterales, como las licencias no automáticas. Una medida de ese tipo recalentaría el clima del Mercosur a pocos días de la cumbre regional de Asunción.
Altas fuentes del Palacio de Hacienda aseguraron que en la reunión con Palocci y Marentes se dialogará sobre el financiamiento de la inversión energética en la región. La Argentina y Brasil están preocupados por el incierto suministro de gas de Bolivia, que atraviesa una seria crisis política y social, mientras que Venezuela cuenta con importantes reservas de ese combustible y de petróleo. De hecho, desde el año pasado abastece de fuel oil a las centrales eléctricas argentinas.
Otro tema de discusión común será la creación de un banco de desarrollo regional, más allá de que en la actualidad exista la Corporación Andina de Fomento (CAF). Una de las propuestas que Lavagna le acercó el año pasado a Palocci para equilibrar el Mercosur consistía, precisamente, en armonizar los apoyos a la inversión, la producción y la exportación en los cuatro socios del bloque (incluidos Paraguay y Uruguay). Venezuela, al igual que Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Bolivia, es asociado al Mercosur y no un miembro pleno.
Un tercer tema común a Lavagna, Palocci y Marentes radica en la elección del sucesor del uruguayo Enrique Iglesias en la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El Gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva ya está desplegando su diplomacia para que se elija al brasileño Joao Sayad, actual vicepresidente de Finanzas y Administración del BID, un economista heterodoxo, crítico de algunas políticas de Palocci y doctorado en la Universidad de Yale.
No hace mucho tiempo, el Presidente Kirchner llegó a quejarse en privado de la ambición de Brasil por ocupar cargos de relevancia en las estructuras burocráticas mundiales, como un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU o la secretaría general de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Frente a la postulación de Sayad, están por ahora las del embajador colombiano en Washington, Luis Alberto Moreno, y la de México, que aún no definió un candidato.
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