“HUBIERA QUERIDO QUE EL PJ DEFENDIERA A SU GOBERNADOR”
Luego de varios días, justamente los primeros de su mandato, en que los conflictos laborales y las presiones sectoriales parecieron elevar en forma insoportable la tensión arterial de su gobierno, Jorge Obeid ayer pudo mostrarse en público con expresión relajada. La resolución de la situación de los trabajadores del Registro de la Propiedad y de los judiciales; la tregua con la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), que sirve para estudiar si es posible una recomposición salarial para los estatales; la constitución en el universo de lo real del Ente de la Reconstrucción que Carlos Reutemann nunca reglamentó, probable puente de plata que dé paso a la solución para los damnificados por el desborde del río Salado; la recaudación en alza, aunque sin margen para tirar manteca al techo, son todas noticias que ayudaron a devolverle la sonrisa al hombre nacido en Diamante que ordenó a su tropa trabajar todo el verano, sin vacaciones y con mucha prisa.
Ayer, en la sede local de la Gobernación, el hormigueo de funcionarios de segunda y tercera línea delataba la presencia tempranera del mandatario santafesino, que recibió a El Ciudadano luego de hacer importantes anuncios (ver página 8) y mantener reuniones con buena parte de su gabinete. Distendido, ya sin la premura de la agenda, se sentó y lanzó, entre pregunta y pregunta, una confesión perentoria: “Hubiera deseado, después de que me cagaron a piedrazos en el Arzobispado, que el PJ sacara un comunicado diciendo: «Qué barbaridad lo que hicieron con el gobernador de mi partido»”. Lo dijo como al pasar, refiriéndose a la estructura del Partido Justicialista, al que quiere transformar para “resucitarlo”.
—En estos primeros días muchos colaboradores suyos le deben haber dicho que tanto conflicto junto exhalaba un tufillo conspirativo. ¿Cree que fue así?
—Me lo dijeron, pero yo creo que los conflictos hay que enfrentarlos. Había mucho tufillo, pero yo no lo sentí. Es más, yo creo que a un gobernante los conflictos tienen que gustarle un poco, porque si le teme a las dificultades, las arregla de cualquier manera para zafar y después se tiene que agarrar la cabeza y puede ser tarde.
—Pero hay que reconocer que fue un cúmulo de conflictos poco frecuente y, encima, todos juntos.
—Pero yo ya sabía que iba a presentarse un frente así y sin embargo, ya en la asunción, tuve una reunión con (el gobernador cordobés José Manuel) De la Sota, y (el gobernador entrerriano Jorge) Busti en la que empezamos a hablar de la Región Centro, de ahí me fui a Entre Ríos el mismo día, y nos volvimos a reunir con ellos. Al día siguiente vine a Rosario y estuve presente en el precoloquio de Idea, después me fui a Córdoba y me volví a reunir con De la Sota por la Región Centro. Más tarde me fui a Buenos Aires a pelearme con (el secretario de Agricultura de la Nación Miguel) Campos por el problema de la cuota Hilton. Volví al otro día a Buenos Aires por el tema de los planes sociales con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Lugo vino la reunión con Roberto Lavagna por la coparticipación y la deuda de la Nación con Santa Fe. ¿Qué quiero decir? Que todo esto tiene que ver con gobernar, ahora si me preguntan por qué había tanto quilombo junto, no tengo respuesta. Todavía me pregunto, por ejemplo, por qué no estaban reglamentados ni el Ente de la Reconstrucción ni la Unidad Ejecutora para el Fondo de Resarcimiento, no lo puedo entender, cuatro meses perdidos. Y encima se hizo correr la bola de que íbamos a pagar una cuarta cuota a los inundados para lo cual vaya a saber de dónde pensaban que íbamos a sacar la plata. Pero ahora estamos acá, haciendo anuncios, el viernes que viene hacemos la primera reunión de gabinete en Rosario, ya tengo casa en Fisherton, de modo que estamos saliendo del conflicto, que es lindo porque hace correr la adrenalina pero hay que resolverlo, porque no se puede vivir en el conflicto permanente.
—Y ahora, en febrero, se viene el reclamo de los docentes. ¿Están pensando algo?
—Primero, hay tiempo, hay diálogo y, además, al tema docente yo le voy a dedicar especial atención, porque he dicho desde el primer momento que la educación es el gran tema para lograr la inclusión de los sectores marginados de la sociedad.
—Pero el tema salarial va a saltar. José María Tessa (de Amsafé) ya habló de que pueden no empezar las clases.
—Denme tiempo, ya estamos trabajando en el tema, pero no me pidan definiciones porque recién estamos elaborando el presupuesto, sin el cual no puede haber política salarial ni para los docentes ni para nadie. Este análisis va a llevar todo enero, y después podremos decir esto va para Educación, esto va para Salud, para política salarial va esto otro, pero antes no. Estamos trabajando en un plan de reparación de escuelas y de traslado de comedores. Es más, estuvimos hablando con el ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus, y se comprometió a ayudarnos para construir 50 escuelas nuevas. No hay que desesperarse, vamos a lograr un entendimiento.
—De todos modos, para eso hacen falta recursos y buena parte de esa discusión va a saldarse durante la negociación por los recursos coparticipables.
—Ahí está la cosa. Ésa es la manera de agrandar la torta. El único modo de no sacarle recursos a un área para dárselos a otra es agrandando la torta y eso lo vamos a lograr cuando la provincia reciba más puntos por la coparticipación (ver recuadro).
—La idea que flota en el ambiente político es que usted cumplió con mandar el proyecto de derogación de la ley de lemas pero que en realidad sabía que la Legislatura no tiene pensado derogar esa norma y, a lo sumo, se le realizarán modificaciones.
—Yo no creo que sea así, pero por ahí escuché que el socialismo no está de acuerdo con el mensaje que mandé a la Legislatura proponiendo las elecciones internas abiertas y simultáneas, y entonces yo me planteo que no se puede estar en contra de todo y a favor de nada.
—En marzo asume como presidente del PJ santafesino. ¿Qué va a cambiar?
—Tengo una trayectoria de 40 años en el justicialismo y he conocido otras etapas en las que el partido fue realmente un partido de conducción. No quiero un PJ burocrático sino movilizador, con control territorial, que antes se conseguía a través de las unidades básicas y con una estructura de cuadros que conducía la política. ¿Usted piensa que a mí me gustó ir a entrevistarme con mis futuros ministros y secretarios en el bar del Hotel Riviera? Yo hubiera preferido ir a hablar con los equipos político-técnicos del PJ, pero eso no existe más. Es más, yo hubiera deseado, después de que me cagaron a piedrazos en el Arzobispado, que el PJ sacara un comunicado diciendo: “Qué barbaridad lo que hicieron con el gobernador de mi partido”. Sin embargo, mutis por el foro.
—¿Cómo va a lograr el cambio?
— Con mucha militancia, con mucho esfuerzo y una gran convocatoria a los militantes peronistas. Hay que salir, discutir, formar cuadros. No hay que ser burócrata, no hay que tenerle miedo a la gente.
Coparticipación: “Ser solidarios pero nunca boludos”
Uno de los temas que va a estar al tope de la agenda es la discusión con el gobierno nacional por la coparticipación. “Tenemos que ser solidarios pero nunca boludos”, bramó Jorge Obeid cuando dio el ejemplo de que con la resignación de recursos de Santa Fe y Córdoba se financia a otros distritos.
—¿Cuándo empieza la discusión por la coparticipación?
—Bueno, ya comenzó. Ya nos reunimos con el ministro de Economía Roberto Lavagna y le planteamos que Santa Fe debería estar recibiendo entre el 10 y el 11 por ciento de coparticipación y está llegando el 8,5 por ciento. Pero además, la provincia no recibe el 8,9 por ciento por los recursos del Fonavi sino poco más del 5 por ciento, sin contar que nos sacan 2.100 millones de pesos por retenciones a las exportaciones y nos devuelven 400 millones en planes sociales. Quiere decir que hay que ser solidarios con otras provincias. Ahora, hay que ser solidarios pero nunca boludos. Dejemos algo para solidaridad, pero que no nos saquen el 70 por ciento y nos devuelvan el 30.
—¿Qué habló con Lavagna?
—Le dije que me parece bien el proyecto de reparto que tienen como borrador en la Nación, pero a ese borrador hay que agregarle otras cosas, entre otras esto de coparticipar las exportaciones. Claro, cuando le hablé de eso, el hombre caminaba por las paredes, pero hay que seguir discutiéndolo. Pero para mi el gran debate va a ser la distribución primaria, porque respecto de la secundaria la Constitución dice que no se pueden bajar los recursos coparticipables que una provincia viene recibiendo. En el fondo, la Nación se está llevando más recursos que cuando tenía a su cargo la educación y la salud.
—La otra cara de los recursos coparticipables es la autonomía municipal. Algunos dicen que nunca saldrá porque de ese modo Rosario recuperará mucha plata que no irá a parar a la provincia.
—Eso no es así porque la autonomía, que yo defiendo, no se vincula sólo al manejo de los recursos sino a las decisiones políticas. Además, Rosario ya fue autónoma a principios del siglo XX y no pasó nada, así que todos deben quedarse tranquilos.
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