HUBO ADVERTENCIAS DE GRANDES APORTES DEL PARANÁ
La Dra. Dora Goniadzki, del Instituto Nacional del Agua, tiene a su cargo desde 1992 la coordinación del Sistema de Información y Alerta Hidrológico para la cuenca del Plata.
Estuvo en Santa Fe tiempo atrás, invitada por el Centro de Estudios Políticos y Sociales, y dialogó con El Litoral -entre otros temas- sobre los signos que pudieron servir para alertar a las autoridades provinciales de que algo extraordinario iba a ocurrir con el Salado.
Comentó que “hubo un indicador, dentro del sistema de alerta hidrológico del Paraná: una diferencia de caudales de entre 4 y 6 mil metros cúbicos por segundo entre las ciudades de Corrientes y Santa Fe. Esa diferencia no se correspondía con el modelo hidrodinámico, por lo que había un dato nuevo: un aporte extra que evidentemente correspondía al Salado”.
Señaló que “cuando los modelos hidrodinámicos empiezan a fallar es porque hay un aporte extraordinario de los afluentes”. Agregó que antes del desastre en nuestra ciudad, “calculábamos cuánta agua ingresaba al Paraná y cuánta llegaba a Santa Fe y nos dábamos cuenta de que los afluentes estaban muy cargados, justamente por las lluvias locales”.
Imágenes satelitales
“Aunque no teníamos medidos los ríos (que desembocan en el Paraná, como el Salado) sí teníamos indicación de que su caudal era importante, y a esto también lo decíamos en nuestros informes. Hablábamos de las cuantiosas lluvias en el tramo correspondiente a Santa Fe, que producían esta alteración del modelo hidrodinámico, del orden de los 4 ó 6 mil metros cúbicos por segundo”.
Sobre las advertencias del INA antes de la desgracia santafesina, la experta señaló: “Sí, nosotros, por los pocos registros que teníamos, con humildad sólo advertíamos que eran lluvias muy grandes, y realmente más que eso no podíamos decir… También en nuestros informes señalábamos que el valle de inundación estaba lleno y el suelo saturado”.
Otra fuente de información que tampoco llegó a alertar a las autoridades fueron las fotografías e imágenes satelitales, que el INA entrega a Hidráulica de Santa Fe, señaló a El Litoral.
“Sí -respondió Goniadzki- tenemos un convenio con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, y para nosotros la Dirección Provincial de Hidráulica es como un nodo local; todo lo que hacíamos y hacemos lo enviamos a la DPOH. Así procedemos con todas las direcciones de hidráulica y las juntas de defensa civil del país. A la información que tenemos disponible la distribuimos inmediatamente”, explicó.
Sobre el Salado y el Paraná
“Existió una red años atrás, que se hizo cuando el INA era aún el Centro Regional Litoral. Luego se desactivó cuando terminó el estudio sobre el Salado y las obras contra inundaciones”, recordó.
Dijo que “la provincia podría haber continuado con esto, o la red nacional de información hidrométrica. Pero nadie lo consideró necesario”, lamentó.
“Lo mismo ocurrió cuando se hicieron todas las obras estructurales de defensa contra inundaciones: desde el primer momento se pensó en fortalecer el sistema de alerta hidrológico; se dijo incluso que se debía contar con una red telemétrica, modelos matemáticos, con datos para tener un diagnóstico e información en tiempo real, pero no hubo fondos”, reconoció.
Muy distinta es la información disponible y la atención que recibe el río Paraná, así como todo el sistema de la cuenca del Plata, que tiene estaciones fluviales y mediciones diarias.
Prueba de ello es la confianza del poblador de la costa sobre el sistema de alerta. Es precisamente la licenciada en física (egresada de la UBA) y doctora en esa especialidad (en la Universidad Nacional de La Plata) quien coordina dicho sistema.
“Sobre el Paraná tenemos 100 años de datos y registros, porque allí se desarrolló la navegación; contamos con las lecturas de Prefectura, etc. Nos ocupamos de tenerla, actualizarla, sistematizarla, compartirla con Brasil, y tenemos un sistema de alerta de excelencia que logra hacer pronósticos bastante precisos, con 5 días de antelación y advertir de emergencias hasta tres meses antes de que lleguen los problemas”, recordó.
“Siempre hemos mirado mucho más al Paraná que a cursos como el Salado, y muchos de los esfuerzos de los institutos y organismos se dirigieron en ese sentido: tenemos una deuda pendiente no sólo sobre el Salado santafesino sino sobre todos los afluentes del Paraná”, reconoció.
El peligro de las visiones unilaterales
Cuando Goniadzki busca una explicación racional a lo ocurrido en Santa Fe (sin entrar en la polémica sobre cómo estaban las defensas), advierte que siempre hay un elemento común en los desastres: “Las visiones unilaterales”.
“Cuando uno al conocimiento lo estructura demasiado, se pierde la perspectiva”, reflexiona.
“Después de la inundación de 1982-83 se creó la visión unilateral -muy marcada por los expertos internacionales- que decía que los riesgos sólo provenían del Paraná”, recuerda.
“Se repetía que había un año Niño y que había que vigilar el Paraná. Y yo me he cansado de repetir que hay que mirar todo el sistema, también a los afluentes: hay que abrir los ojos, las cabezas y los corazones. Esto quiere decir: observar la realidad, no atarse a esquemas y pensamientos demasiado estructurados y compartir la información generosamente con otros organismos”, define.
“Las cosas como éstas siempre pasan de manera inesperada; la gente se estructura en su pensamiento suponiendo que las cosas ocurrirán de una forma y se cierra la capacidad de ver que pueden pasar otros hechos. Cada inundación es diferente y cada lluvia también”, subrayó.
El futuro
Para la doctora, “sólo una construcción interinstitucional genuina, para sumar, en la que cada uno asuma el papel que le corresponde” puede crear sistemas de alerta sobre cursos como el Salado.
“El camino ya está diseñado: el alerta existió; lo que tenemos que hacer es entendernos mejor con las autoridades de los organismos, con el público en general y con los medios de comunicación. Tenemos que construir un diálogo”, dijo.
“Tal vez una parte de la responsabilidad sea nuestra, por no haber podido expresar con la suficiente claridad qué es lo que significa una imagen satelital, un dato como el que mostramos sobre las diferencias entre Corrientes y Santa Fe”, afirmó.
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