¿HUBO COMPLICIDAD EN LA MATANZA DE 14 PRESOS?
A un mes de la masacre de la Cárcel de Coronda, donde fueron asesinados 14 internos por sus pares, uno de los dos guardiacárceles tomados como rehén brindó su testimonio público. En una entrevista exclusiva que publicará hoy la revista Entre Líneas, Oscar Yosviak relató el “extraño comportamiento” de su compañero Eduardo Daniel Marchesin en la guardia del pabellón 7, desde donde salieron los asesinos.
De igual manera le penitenciario no descartó que detrás de la matanza haya existido “una entrega” y denunció que el juez que investiga la causa recibió un plano de la cárcel en el que figura un portón que “no existe”, ya que de haber sido así, como lo dibujaron, se podría haber evitado el desplazamiento de los detenidos. El testimonio revelador del guardiacárcel se produce al mismo tiempo que la Coordinadora de Trabajo Carcelario denunciara que no existen las garantías para que los detenidos atestigüen.
El 10 de febrero de 2005 el infierno se apoderó de un penal de la ciudad de Córdoba. En vivo, la televisión trasmitió durante horas las distintas instancias y en la memoria de los televidentes quedó grabada la imagen del guardiacárcel Claudio Gómez clamando desesperadamente por su vida.
Oscar Yosviak, como miles de personas, siguió con atención lo ocurrido desde su casa y a pesar de que compartía con Gómez el mismo oficio, jamás se imaginó que después iba a ocupar el lugar de su colega en la cárcel en la que trabaja. “Yo pedí por su vida y después tuve que hacerlo por la mía”, sintetizó.
La pesadilla en el Penal de Coronda se desató el pasado 11 de abril en horas de la tarde cuando el subayudante Yosviak se encontraba en la planta baja del pabellón 7. “De golpe aparece uno de los presos por la escalera. Lo extraño es que no se había sentido ruido de rotura de candado ni nada parecido y además es más raro aún que un interno se anime solo a encarar a dos guardias. Lo cierto es que se aparece con dos facas de unos cincuenta centímetros de largo y yo, por instinto natural y para sobrevivir, agarro una silla y empiezo a pelear”.
‑¿Qué hace su compañero en ese instante? – le preguntó el periodista Maximiliano Ahumada.
‑Cuando el preso aparece él le dice: ‘Tranquilo Chino, hacé las cosas bien’. Lo recuerdo patente”, contestó Yosviak.
‑¿Cómo sabía el guardia que el atacante era “el Chino”?
‑No sé, porque estaba encapuchado con uno de esos cuellos polares y no se le veía la cara-, agregó el guardia.
Yosviak también contó que durante el motín los presos que lo tomaron de rehén “no estaban drogados”. “Tenían en claro lo que tenían que hacer y agradezco el hecho de que hayan estado frescos. De lo contrario me mataban”, dijo.
Trasladado al pabellón 11, el joven guardiacárcel recuerda que “todos estaban dentro de sus celdas porque ese día cerca de las 15 parece que había habido una pelea y entonces habían sido encerrados. Los internos gritaban, ya sabían lo que se venía. Empiezan a buscar a uno por uno y me hacen abrir las puertas. Entraban y se sentían los gritos de desesperación, era una carnicería. Tenían una lista y los iban buscando de a uno”.
‑¿A partir de qué momento empieza a sospechar que los presos no pudieron haber actuado sin algún tipo de complicidad externa?
Estando internado viene a verme mi otro compañero, el que había sido tomado de rehén conmigo, no parecía preocupado en nada. Yo me alegré de verlo, le pregunté si le habían pegado mucho y él sólo se ocupó de dejarme en claro que “tenemos que ponernos de acuerdo en lo que vamos a declarar”.
Junto a ese episodio, el empleado del servicio penitenciario también sentenció que su compañero le “salvó la vida al preso que lo llevaba de rehén” en un sospechoso episodio y que los presos llamativamente le “devolvieron las esposas y el celular”.
El relato de lo ocurrido es casi cinematográfico: “Marchesin iba tomado de rehén por el Chino Mazza por uno de los techos del penal hasta que en un momento el Chino se tropieza y queda colgando del techo a unos 5 metros de altura y el guardia en lugar de huir lo ayuda y le salva al vida. Pero de inmediato la situación vuelve a su normalidad: Marchesin es nuevamente rehén y Mazza su captor”, según relató Yosviak quien confesó que el episodio se lo transmitió su mismo compañero.
En el reportaje, Yosviak aseguró que el juez de la causa recibió un plano de la cárcel en el que figura una reja que “no existe”. De haber estado esa reja la masacre no se hubiese podido consumar”.
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