Hubo más de mil casos de alcoholemia en la ciudad
Los altos índices de accidentes de tránsito con víctimas fatales es un problema endémico en el país y muy difícil de resolver. En la mayoría de los casos el factor humano es determinante y uno de los puntos críticos es el consumo de alcohol de las personas que están al volante.
A pesar de que en los últimos años se realizaron innumerables campañas de concientización y educación vial, los controles y la penalización parecen ser la manera más efectiva de incidir y cambiar las conductas humanas.
El único inconveniente que presenta esta metodología es que la presencia de inspectores en la calle deberá prolongarse indefinidamente en el tiempo, ya que una vez que desaparezcan los controles no habría “motivo aparente” para que los conductores se autocontrolen en el consumo de alcohol.
En la ciudad de Santa Fe, durante 2010 se hicieron 31.200 test de alcoholemia, de los cuales 1.037 dieron resultados positivos. Desde el municipio se están elaborando estadísticas comparativas con años anteriores, sin embargo, ya se está en condiciones de afirmar que la cantidad de infractores se redujo respecto a 2008 y 2009.
Los 1.037 casos positivos que representan sólo un 3,4 por ciento del total de controles se podría señalar como baja. También indica que más de mil personas circularon por la ciudad con más alcohol en sangre que lo permitido. Una potencialidad de siniestralidad muy alta.
Multiplicidad de factores
Al ser consultado sobre a qué se atribuye esa disminución de casos, el subsecretario de Control Público, Marcelo Toniollo, dijo que “se debe a un mix de situaciones”.
“Una de ellas –aclaró– es el mantenimiento en el transcurso del tiempo del control de alcoholemia que se implementó desde el inicio de esta gestión. Son muchos controles con equipamientos nuevos, tecnología de avanzada con su respectiva homologación por parte del laboratorio autorizado por el Instituto de Tecnología Industrial, con un equipo compuesto por seis médicos y un coordinador médico que son los que realizan el control de alcoholemia”.
Por otra parte, el funcionario señaló la toma de conciencia de la gente. “El santafesino se fue culturalizando sobre la existencia de los controles de alcoholemia y eso hace que se cuide, que tome un taxi, un remís, o elija a un conductor designado que si maneja, no toma. Es un índice importante que la gente vaya internalizando esta cuestión”, remarcó.
Además hay otro factor como el incremento de los valores de las multas. “Obviamente, eso hizo que los conductores piensen en esa consecuencia. Hasta 2009, el valor de la infracción primaria, el primer resultado positivo para una persona, podía significar entre 180 y 200 pesos de multa; hoy arranca desde 1.000 pesos en adelante. Eso hace pensar antes de cometer la infracción, porque cuesta”, aseguró.
Pero los conductores también son pasibles de otro tipo de sanciones. Durante 2010 el Tribunal de Faltas Municipal realizó, sobre el total de 1.037 test positivos, 980 inhabilitaciones, además de la aplicación de una multa. La diferencia entre el total de las alcoholemias y las inhabilitaciones se debe a que algunos controles corresponden a los últimos días de diciembre y que aún no fueron juzgadas porque las personas a las que se les retuvo el vehículo todavía no lo fueron a retirar.
Pero la diferencia entre los 1.037 cosos de alcoholemia y el total de penalizaciones también está compuesta por un porcentaje menor que fueron infracciones labradas y que “el Tribunal consideró no acreditadas o con algún vicio que tornó inhábil al acta de infracción, por lo que se dispuso su archivo”.
—¿Si el resultado en un test es mayor a 0,5, eso equivale a la inhabilitación de esa persona para conducir?
—Ésa es una facultad que tienen los jueces municipales de Falta, quienes pueden, además de poner la multa, sumarle el accesorio de inhabilitación. Lo que ha sucedido es que en un caso de baja graduación alcohólica, por ejemplo 0,51 (el límite permitido es 0,50), tal vez el juez decide aplicarle la sanción, hacerle la advertencia y no inhabilitarlo. Como también puede inhabilitarlo por sólo cinco días. Ese es un criterio que maneja el juez conforme a los antecedentes del infractor y al porcentual de alcohol en sangre que dio el examen. Obviamente que no se va a tratar igual al que tiene 0,51, que al que tiene 1,90.
—¿Hubo casos de reincidencias?
—Sí, sabemos que hubo casos de conductores que ya habían dado positivo y reincidieron.
—¿Se piensa en un trabajo de reeducación de las personas que reinciden en esta infracción?
—Es una situación que está prevista y que los jueces de Falta pueden poner como medida accesoria algún trabajo comunitario o la intervención con trabajos en algún hospital o sanatorio que haya firmado convenio con la Municipalidad. Frecuentemente eso se usa mucho con los infractores que conducen motocicletas, a quienes se los manda al Instituto Vera Candioti.
Sin embargo, Toniollo dejó en claro que la herramienta que el municipio busca para corregir el comportamiento “es que a quien cae en reincidencias se le empieza a limitar el otorgamiento o la habilitación de la licencia de conducir”.
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