HUELGA DE HAMBRE EN LA CÁRCEL DE ROSARIO
Los 130 presos alojados en los pabellones A y B de la cárcel de Rosario iniciaron el mediodía de ayer una huelga de hambre en reclamo de demandas concretas que hicieron saber a las autoridades del penal mediante un petitorio. Los reclusos denuncian insuficiente alimentación, deficiente atención médica y demoras en los trámites para otorgarles el beneficio de salidas transitorias a aquellos que están en condiciones de recibirlo. Sin embargo, el director de la cárcel relativizó los planteos. Al dar respuestas a los reclamos, el subprefecto Ricardo Landa, a cargo de la cárcel de Riccheri y Zeballos, admitió que las raciones de comida que reciben los internos han “disminuido por razones presupuestarias” pero no “la calidad” de los alimentos. “Las comidas mantienen la cantidad de calorías establecidas por la provincia”, afirmó.
En los ocho pabellones de la cárcel de Encausados -también se la conoce con esta denominación- están alojados 333 internos, de los cuales 265 ya recibieron condena. Los 68 restantes, según indicó Landa, están procesados por los jueces de Instrucción a cargo de las causas en los que están involucrados.
Landa señaló que el viejo presidio de Zeballos y Riccheri pasó de convertirse de un recinto donde se alojaban a los presos que aguardaban en prisión que un juez los condenara o los absolviera a un sitio donde llegan personas que ya recibieron una sanción penal por el delito que cometieron. “En este momento, 110 internos tienen salidas transitorias y están en una de las etapas del tratamiento que desemboca en la libertad condicional o asistida”, explicó.
Sin embargo, Antonio Tesolini, integrante de la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC), señaló que este fue uno de los reclamos que formularon los internos de los pabellones A y B. “Ellos (por los presos) sostienen que el juez de Ejecución Penal (Efraín Lurá) otorgó a varios de ellos salidas transitorias, pero no se concretan porque están trabadas dentro de la unidad” penal.
Choque de versiones
La versión de Landa es diametralmente opuesta. “Es una confusión de los internos. No podemos demorarlas (las salidas) porque estaríamos transgrediendo la ley. Lo que ocurre es que el trámite lleva un tiempo. Una vez que se cumple el período de prueba, se eleva un informe del interno al juez de Ejecución Penal que debe darle intervención al fiscal y al juez a cargo de la causa”, explicó Landa.
Los presos también se quejaron por lo que ellos consideran una “escasa” alimentación y una “deficiente” atención médica. “Los presos dicen que están recibiendo menos raciones de comida y que la calidad se fue deteriorando en los últimos meses. Además aquellos que tienen HIV no reciben el refuerzo alimentario que necesitan por su estado de salud”, sostuvo Tesolini.
Desde la CTC se refiere el relato de los reclusos y cuentan que (los presos) “no son atendidos en el consultorio sino a través de la puerta del pabellón. Además no les dan los medicamentos que necesitan”.
Landa contradijo una a una a las afirmaciones de los reclusos. “La calidad de la comida es buena. Puede ser que la cantidad (de los alimentos) haya disminuido por un recorte presupuestario, pero la cantidad de calorías que deben tener las raciones se mantienen. Además, los presos elaboran su propia comida”, señaló el director del presidio.
Con relación a la atención médica que reciben los internos, el funcionario del Servicio Penitenciario sostuvo que “la atención es personalizada (de los reclusos) y se realiza en el consultorio”, dijo Landa.
El racimo de reclamos de los internos también incluyó, según ellos, la escasez de teléfonos para contactarse con sus familiares. “Los aparatos son muy viejos o están rotos. Además, funciona uno solo por pabellón”, dijo Tesolini. Sin embargo, Landa aseguró que actualmente hay dos teléfonos por pabellón y que en los próximos días se habilitarán dos nuevas líneas telefónicas en los ocho pabellones.
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