HUELLAS DE LA VIOLENCIA EN EL SUR: LA COMISARÍA RECIBIÓ 130 BALAZOS
Fueron más de 130 impactos de bala, en su mayoría calibre 22, disparados por desconocidos desde cuatro o cinco ángulos sobre la comisaría de Las Heras, en una de las fronteras urbanas de esta ciudad. Esos y otros datos constan en el informe preliminar elaborado por la Policía local y que ayer comenzó a analizar la jueza Graciela Ruata de Leone.
Ella tendrá a su cargo la investigación por el homicidio del policía Jorge Sayago y el enfrentamiento registrado entre la noche del lunes y la madrugada del martes con trabajadores petroleros, en esta habitualmente tranquila ciudad patagónica.
La jueza se hizo cargo ayer de la causa —estaba en manos de un juez subrogante— y como primera medida se instaló en esta ciudad, ya que su juzgado se encuentra 80 kilómetros al sudeste, en Pico Truncado. Todo en medio de la árida estepa que se constituye casi como único paisaje y que guarda bajo sus suelos el petróleo que se extrae en la parte norte de Santa Cruz, la provincia del presidente Néstor Kirchner.
La llegada de la jueza a Las Heras fue precedida por la de los más de 200 gendarmes enviados por el Gobierno nacional. Ellos le garantizaron el paso por la ruta 43, que había estado cortada desde el 23 de enero en el acceso desde Pico Truncado.
Luego de la conmoción, ayer se terminó de levantar el corte y se abrió una instancia de negociación, que buscaba ganarle a la violencia desatada dos noches atrás en un nivel desconocido para los habitantes de Las Heras. Tres policías permanecen internados, aunque fuera de gravedad, según se informó.
La magistrada también ya tiene en su poder el informe de la autopsia realizada al cadáver de Sayago el martes en Pico Truncado. Allí se confirmó que el joven policía murió por el golpe que recibió en su cabeza y no por el balazo que tenía en la clavícula. Se cree que hubo un primer golpe en el rostro que le hundió la nariz y parte del rostro, y que además le partió tres dientes. Luego hubo otro golpe, presumiblemente cuando caía y con una pala, que se hundió hasta 7 centímetros, partió el cráneo y dejó al descubierto parte de su masa encefálica.
La comisaría de Las Heras es una moderna construcción que a su lado tiene a la alcaidía local. Sus paredes blancas reflejaban ayer los agujeros que dejaron los balazos del violento ataque. Todavía se investiga quién abrió el fuego. No muy difícil fue para los manifestantes conseguir las piedras que también se arrojaron esa noche sobre la comisaría.
Están al alcance de la mano con sólo agacharse a la calle de tierra y ripio. La comisaría se encuentra apenas se ingresa a Las Heras desde la ruta 43, a unas veinte cuadras del centro. Enfrente, las casas del barrio 120 Viviendas. A los costados, descampado. Por detrás, apenas un par de casas.
Cuesta creer cómo este lugar pudo ser escenario de un enfrentamiento como el del martes. Hasta ese día, había cortes de ruta. Pero desde entonces hay un homicidio. Los restos de Sayago fueron enterrados ayer al mediodía en la localidad de Gobernador Gregores, ubicada bastante más al sur en la provincia.
Policías y petroleros se atribuyen entre sí el inicio de la refriega, pero tampoco se descarta la presencia de infiltrados. La Policía estaba ayer tras la pista de un video casero en el que se vería bajar de una camioneta a personas armadas, poco antes del enfrentamiento. También se habla del uso de fusiles FAL.
Lo cierto es que esta localidad no es muy grande como para que no se sepa si los agresores eran conocidos o desconocidos.
La otra certeza es que quien sea imputado por la Justicia deberá afrontar una dura acusación. Hubo un homicidio, otra tentativa de homicidio, lesiones graves y leves, y daños a la propiedad pública, no sólo por la comisaría sino por el hospital y hasta la ambulancia en la que se llevó a los heridos.
Mientras tanto, sigue en pie el reclamo de los petroleros, con eje en el impacto del Impuesto a las Ganancias, y la paralización de esta actividad, casi la única que se registra por estos páramos desolados del norte santacruceño.
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