HUMALA VA PRIMERO EN PERÚ, PERO TODAVÍA PUEDE HABER SORPRESAS
El candidato nacionalista Ollanta Humala usa gran parte de sus apariciones públicas para desautorizar a su entorno. La aspirante de Unidad Nacional, Lourdes Flores, insistiendo en que será ella quien pase a la segunda vuelta con el ex militar. Y el ex presidente Alan García arremetiendo contra ambos, confiado en que el envión que ha tomado su candidatura en los últimos días le alcanzará para disputar el ballottage.
La locura que vivió este país en las últimas semanas —con la publicación casi a diario de encuestas de todo tipo— llegó ayer a su fin, con la divulgación de los últimos dos sondeos de intención de voto que se pueden dar a conocer, justo siete días antes de las elecciones presidenciales. Y sus resultados, con matices, confirman lo que todos sospechaban: Ollanta Humala se consolida en el primer lugar, y la pelea más cerrada está centrada en Lourdes Flores y Alan García, quienes vivirán una semana para el infarto, separados apenas por 3 puntos.
La encuestadora Apoyo para el diario El Comercio y la Universidad de Lima para La República muestran resultados similares: Humala tiene el 31 y el 28,6%, Flores el 26 y el 22,9% y García el 23 y el 19,9% respectivamente en cada uno de los sondeos.
Pero más allá de las cifras, ambas encuestadoras —consideradas las más serias del país— sostienen que Ollanta parece haber llegado a su techo y no podrá superar el 50% para evitar el ballottage, que la candidatura de Lour des viene cayendo semana a semana y que, por el contrario, Alan sigue subiendo la cuesta y se encuentra a tiro de cañón de la aspirante derechista.
Para Alfredo Torres, director de Apoyo, la diferencia entre ambos es tan pequeña “que serán los indecisos —un 11%— los que en la última semana o incluso el mismo domingo decidirán cuál de los dos pasará a segunda vuelta”.
Pero hay un dato adicional: la diferencia entre Flores y García es de apenas tres puntos, pero la encuesta realizada en todo el país entre 2.000 personas tiene un margen de error del 4,4 por ciento. Esto quiere decir que si el aspirante del aprismo supera a la aspirante de la derechista Unidad Nacional, la encuestadora podrá ampararse en el margen de error. Y es que en los últimos días, Alan García cargó contra las empresas de sondeos, a las que acusó de apuntalar con datos forzados la candidatura de Flores, desconociendo, incluso —hasta que se hizo evidente— el favoritismo de Ollanta Humala.
Desde el APRA sostienen que la candidatura de Unidad Nacional es netamente urbana y limeña y que el voto duro y “oculto” del aprismo en el interior —aquel que nunca se manifiesta hasta que se abren las urnas— no aparece reflejado en los sondeos. Y recuerdan el escenario de las presidenciales de 2001, cuando las mismas encuestadoras vaticinaban que Lourdes Flores sería quien disputaría la segunda vuelta con el actual presidente Alejandro Toledo, superando a García también por tres puntos. La realidad fue otra: el APRA superó a Unidad Nacional por 200.000 votos. Y no sólo eso. En el ballottage, Toledo —que gozaba de la popularidad que le dio haber sido la cabeza de la resistencia contra Fujimori— apenas superó a García por 52% al 47%.
Luis Benavente, director de la encuesta de la Universidad de Lima, agregó un dato que no es menor, al menos para los intereses del ex coronel Ollanta Humala. “No creo que se repita en el Perú el fenómeno de Evo Morales”, dijo. Benavente hacía referencia al triunfo avasallante de Morales en Bolivia, superando el 50 por ciento más uno de los votos, condición para evitar que sea el Congreso quien eligiera el nuevo presidente boliviano.
En este caso, Humala ha puesto todo su empeño en intentar superar esa barrera para evitar el ballottage. Fuentes del entorno del líder nacionalista dijeron a Clarín que prefieren una segunda vuelta contra Lourdes Flores y no contra Alan García. La explicación es sencilla: no imaginan a los votantes de la candidata derechista apoyando a un hombre que la ha acusado de ser la aspirante de los ricos y que ha proclamado la supremacía de los indígenas y mestizos sobre los “blancos limeños”. Aspiran, dicen, a repetir el escenario instalado en 1990, cuando el “chinito” y desconocido Fujimori venció al escritor Mario Vargas Llosa, considerado el “candidato oligárquico”, a quien derrotó por paliza en la segunda vuelta electoral.
Con todo, hasta el viernes los candidatos seguirán en una frenética carrera contra el tiempo en actos por todo el país, a la caza de los indecisos o de “robarle” votos a sus contrincantes.
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