HUYÓ POR LOS TECHOS EN CALZONCILLOS Y SE METIÓ EN LA CAMA DE UN VECINO
Un vecino de 35 años se cansó de pagar un pesito de peaje y denunció a un ocasional cobrador quien, al enterarse, le hizo un escándalo frente a su casa que incluyó insultos, piedrazos y disparos de arma de fuego. El incidente, que ocurrió el sábado por la noche, duró varias horas y mantuvo en las calles a los vecinos de la villa lindera a barrio Alvear. Cuando llegó la policía, el denunciado -un hombre de 27 años que gozaba de libertad condicional- primero se guareció en su casa, pero al tener la manzana rodeada decidió huir por los techos en calzoncillos. Efectivos de Seguridad Personal de la policía lo detuvieron cuando se había metido en la casa y en la cama de un joven matrimonio que vive en el barrio.
Todo comenzó con un “no”. Un vecino de 35 años denunció en Seguridad Personal de la Jefatura que, cuando iba a visitar a un amigo en la zona de Juan Canals entre Rodríguez y Callao, un hombre se le acercó y le pidió “un pesito” como peaje para continuar su camino. Esa no era una situación desconocida para la víctima, pero esta vez la respuesta al pedido fue negativa. Entonces el recaudador se descontroló, según consta en la denuncia realizada a las 20.30, y primero le propinó al vecino una trompada en el ojo derecho y luego le rompió la luneta del auto. No conforme con la agresión física, el hombre también efectuó varios disparos.
Escándalo
Cuando los vigilantes estaban camino al barrio, sonó el teléfono en Seguridad Personal. Eran las 22.30 y, del otro lado de la línea, el vecino contaba que sobre el terreno la cosa empeoraba. El hombre que había denunciado en la Jefatura estaba en ese momento frente a su casa insultándolo de arriba a abajo y disparando contra el frente de la vivienda. Fue en ese momento que, al llegar varios móviles policiales, el agresor corrió y se metió en una casa de dos plantas ubicada a pocos metros de Callao y Juan Canals. “Acá no entra nadie sin una orden judicial”, fue la frase de bienvenida que los uniformados escucharon desde el interior de la casa en la voz de una mujer.
A partir de ese momento, según explicó un pesquisa, se le solicitó la orden de allanamiento correspondiente al juez correccional Adolfo Claverie, pero, casi en paralelo, los vecinos alertaron que por los techos y en calzoncillos, el dueño de casa estaba tratando de romper el cerco policial. Así comenzó una persecución por techos y patios de varias de la casas del vecindario. En un momento, un joven matrimonio del barrio salió al cruce de los uniformados y les explicaron, casi a dúo, que un hombre se había metido en su casa.
Y así fue que los vigilantes encontraron al identificado como Miguel Angel Gálvez, de 27 años, en calzoncillos, metido en una cama tapado con una sábana hasta la nariz. Un vocero de la fuerza comentó que, al ser detenido, Gálvez dijo estar con libertad condicional.
“Es un viejo conocido que estuvo preso en varias comisarías y en Coronda. Cuenta con antecedentes por delitos contra la propiedad y contra las personas”, comentó uno de los investigadores (ver aparte). Al ser detenido, Gálvez estaba en calzoncillos y no portaba el arma que, según consta en la denuncia, habría utilizado para atacar al vecino que se cansó de pagar peaje. Gálvez será indagado por el juez Claverie hoy por la mañana.
Fuentes policiales indicaron que Gálvez tiene 32 antecedentes penales y cumplió dos condenas en la cárcel de Coronda. En su prontuario aparecen delitos como tentativa de hurto, hurto, robo, amenazas y lesiones.
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