IBA A MATAR A SU FAMILIA Y SU HIJA LE LLEVABA EL ARMA
Ayer durante la madrugada, la Policía secuestró a una chica de 12 años un revólver calibre 32 con la carga completa, que le habían dado sus vecinos por pedido de su padre, para matar a toda su familia, en una vivienda de Avellaneda 8.800 en el barrio Chaqueño, en el noreste de esta ciudad.
Cuando el jefe de familia regresó a su casa, después de haber bebido bastante, alrededor de las tres y media, empezó a gritarle a su mujer y a sus hijos; mientras tanto, el vecindario completo supo lo que estaba ocurriendo en el interior de la vivienda. El hombre con un cuchillo en mano los amenazó varias veces, diciéndoles que los mataría a todos sin dudarlo y reiteró en varias oportunidades las amenazas en voz alta.
Los vecinos del barrio se comunicaron con la comisaría 8ª y con la Central del Comando Radioeléctrico para avisar lo que estaba ocurriendo y del inminente peligro para toda la familia del atacante; en ese momento, una de las hijas del matrimonio salió del hogar y llegó hasta una casa ubicada a media cuadra, ingresó y cuando salió estaba armada con un revólver calibre 32 cargado.
Los agentes de la comisaría 8ª que habían llegado hacía unos minutos, hablaron con la adolescente de 12 años, quien les contó de manera espontánea que su padre, que estaba en total estado de ebriedad, la había mandado a buscar el revólver cargado de uno de sus vecinos, y ella lo hizo porque sintió miedo.
Los agentes policiales de la comisaría 8ª arrestaron al matrimonio que le dio el arma a la chica, compuesto por Hugo R., de 40 años, y su mujer, María R., de 46. En tanto también le secuestraron el arma a la menor y los siete proyectiles de la carga completa del tambor.
El padre de la chica, que amenazó a toda su familia, está prófugo aún. Pero quedaron arrestados y a disposición del juez instructor Jorge Patrizi, el matrimonio vecino que le proveyó el revólver calibre 32 cargado, y a disposición de la Justicia de Menores, la adolescente que buscó el arma.
CÓMO EMPEZÓ ESTA HISTORIA
El lunes por la tarde, Marta S. y Roberto C. , un matrimonio con muchos hijos, mantuvieron una discusión verbal en términos muy ásperos; tanto que el hombre antes de irse de su casa a trabajar le exigió a la mujer que a su regreso no estuviera ella y ninguno de los hijos en su casa.
Roberto C. tiene 55 años y se dedica a cuidar autos en un concurrido comedor de Guadalupe. A las 19, previa advertencia a su grupo familiar y cuando se iba a trabajar, les reiteró la advertencia con tono amenazante.
Después, insistió una vez más en voz alta, para que nadie de su familia esté viviendo en esa casa a su regreso del trabajo, porque él encontraba que los suyos habían dejado de merecer su trabajo y su esfuerzo personal para mantener la familia.
Algunos testigos dijeron que el cuidacoches estuvo bebiendo durante toda la noche y cuando promediaba la madrugada decidió regresar a su casa, produciéndose los hechos descriptos y hasta ayer estaba prófugo. Su hija, la menor que tenía el revólver, prestó declaración en la comisaría 8ª y después por decisión de la Justicia de Menores santafesina, volvió con su madre y con sus hermanos a la casa de calle Avellaneda al 8.800.
Sí resultaron arrestados los integrantes del matrimonio que le proveyeron el arma de fuego a la menor de 12 años, por infracción al artículo 189 bis, inciso 4ª del Código Penal argentino:
“Será reprimido con prisión de uno a seis años el que entregare un arma de fuego, por cualquier título, a quien no acreditare su condición de legítimo usuario.
La pena será de tres años y seis meses a diez años de prisión si el arma fuera entregada a un menor de dieciocho años.
Si el autor hiciera de la provisión ilegal de armas de fuego una actividad habitual, la pena será de cuatro a quince años de prisión”.
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