IBARRA PRESIONA CONTRA EL JUICIO POLÍTICO: “ES PATÉTICO Y MORBOSO”
El suspendido jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra, metió presión esta mañana contra el juicio político en su contra, usando idénticas expresiones a la que ya usó ayer su defensor Julio César Strassera, al considerar que la renuncia del legislador zamorista Gerardo Romagnoli a su puesto en la Sala Juzgadora “lo hiere de muerte”. Y usó calificativos para el proceso como “lamentable” y “morboso”.
En diálogo con la prensa en la puerta de su casa, Ibarra estimó además que la dimisión de Romagnoli, que había anticipado que votaría por su destitución, “nos ofende a todos”.
La polémica renuncia de Romagnoli sigue generando evaluaciones muy disímiles sobre el futuro del juicio político. Y coincidentes con el discurso de su jefe político en los ibarristas, que recibieron la noticia con satisfacción, apuntan todas sus armas a declarar nulo el proceso.
El jefe de Gabinete del gobierno porteño, Raúl Fernández, aseguró esta mañana que ese es el único camino “ya que no hay reglas de juego preestablecidas”.
“No tienen un reglamento, una instancia de como llevar adelante un juicio político, no tiene previsto como actuar ante un hecho como este. Siguiendo el código de procedimiento penal deberían anular el juicio, pero no creo que suceda”, sostuvo Fernández en declaraciones radiales.
Así como la opinión del jefe de Gabinete representa un polo en la discusión, la de la legisladora ex macrista y ex radical Florencia Polimeni es casi su completo opuesto. También en diálogo radial, afirmó que “no hay renuncia posible, por eso no se alteraría el juicio político”.
“En el caso de que Romagnoli no cumpla con la obligación que tiene se tomaría como una abstención. No me sorprendió porque es un personaje que nos tiene acostumbrado a este tipo de show, nunca viene a trabajar”, manifestó.
También a favor de la continuidad del proceso se mostró el constitucionalista Gregorio Badén: “Hay que seguir el juicio normalmente. La ausencia de uno de los integrantes no provoca ningún inconveniente para funcionar. No es necesario reemplazarlo pero se puede hacer”, evaluó esta mañana.
Más allá de sus razones y de la posibilidad de que la concrete sin pagar un costo, Romagnoli, con su alejamiento, favorece a Ibarra. Para la destitución se necesitan diez de los quince miembros que integran la Sala. Sin el zamorista, esos diez votos habrá que conseguirlos entre catorce, es decir sobre un porcentaje más estrecho.
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