IBARRA SE ALISTA PARA SER CANDIDATO EN EL 2007
Después de un año vivido con tensión, Aníbal Ibarra se tomó unas vacaciones. Se fue el último fin de semana a Mar de las Pampas, en la costa bonaerense, con su pareja, la presentadora de TV Muriel Balbi.
Cuando volvió, programó su próxima salida para Semana Santa, con sus dos hijos adolescentes, e inmediatamente se reunió por lo menos con 30 dirigentes políticos. El mensaje fue claro: habrá más ibarrismo.
A pesar del “porrazo” que le dio la Legislatura, al depuesto jefe de gobierno ni por asomo le pasa por la mente abandonar la política. Fundará un nuevo partido, según adelantó a los suyos, y construirá una estructura para presentarse como candidato “a algo” en 2007. También buscará impugnar en la Justicia la destitución votada por el Poder Legislativo de la ciudad.
Ibarra armó su cuartel en la Fundación de Políticas Públicas, de la que es creador y presidente. Desde allí monitorea la presentación judicial que conducen dos de sus abogados en el juicio político, Julio César Strassera y Julio Golodny, y analiza tiempos para lanzarse como candidato. Por ahora, cuenta que sobrevive económicamente gracias a su hermano mayor, Rolando, que es quien le prestó la casa en Mar de las Pampas.
Rolando Ibarra es abogado, como Aníbal (segundo de cuatro hermanos; los siguen Vilma y Rubén). Socio de un estudio, tomó el juicio político como una causa familiar, y por ello prestó algunos dineros al ex jefe de gobierno. En adelante, Aníbal Ibarra espera que su hermano mayor le deje llevar algunos casos para volver a ganarse la vida con el Derecho. “No sé si voy a aceptar apoyo financiero para la fundación. Si decido que sí, esa será otra fuente de ingresos para vivir. Si no, me las arreglaré con algún caso del estudio de Rolando”, relata él.
Eso no inhibirá una futura participación en la política. “Voy a jugar políticamente en 2007. A mi casa no me voy”, les dijo a sus seguidores en la sala de actos de sus nuevas oficinas, ubicadas en Arenales y Montevideo.
En la última reunión, estaban Raúl Fernández -su jefe de gabinete-, Marta Albamonte -su secretaria de Hacienda-, Gustavo López -su secretario de Cultura-, Alejandra Tadei -su procuradora-, Laura Moresi -la única diputada de su bloque legislativo-, Alicia Caruso -ex legisladora ibarrista-, Gabriela Alegre -su subsecretaria de Derechos Humanos- y Daniel Rosso -su subsecretario de Comunicación Social-, entre otros. Con algunos de ellos como base piensa construir el nuevo ibarrismo.
Su relación con el gobierno porteño se resolvió en una charla “protocolar” con su ex vicejefe y actual número uno, Jorge Telerman, y con una rápida limpieza de su despacho, ubicado en el primer piso del palacio municipal, ya liberado para que lo utilizara su sucesor, que, por ahora, sigue en la segunda planta. Con el presidente Néstor Kirchner no volvió a conversar.
Harto del Frente Grande, que perdió a manos del kirchnerista Eduardo Sigal, el ex jefe de gobierno resolvió que no daría una pelea interna en el partido que conducía hasta el año último y que, en cambio, fundaría un nuevo espacio, aunque todavía no tiene del todo claros ni la composición ni el nombre que le pondrá a su próximo partido.
Candidaturas
Tampoco sabe si en 2007 se presentará como candidato a senador, a diputado, a legislador porteño o a jefe de una comuna, aunque hoy no lo seduce ninguna de las dos últimas posibilidades. Tal vez no pierda la esperanza de ser el vicepresidente de Néstor Kirchner.
“Hay que construir. Dentro de un año, se verá en qué lugar y con quién nos presentamos”, advirtió a sus fieles. No descarta presentarse solo, pero su ideal resultaría conformar una alianza con quien sea el candidato kirchnerista a jefe de gobierno. Se tiene confianza porque, según varias encuestas, su imagen se disparó a partir del juicio político que lo destituyó. “Es posible que la receptividad que tengo en la gente baje un poco y se acomode en unos meses, pero aun así, hoy, más del 60% de los porteños tiene de mí una buena imagen. Es un capital importantísimo para cualquier elección”, argumentó como para encolumnar a los suyos.
Además, estructura argumentos para presentar, a fines de esta semana, el reclamo judicial que le permita volver a la jefatura de gobierno. “La Justicia tiene 80 días hábiles para resolver el reclamo”, dice. La novela porteña seguirá unos cuatro meses más.
Justicia y política resumen hoy la vida de Aníbal Ibarra. Quiere volver a ocupar un espacio electivo, y no lo oculta.
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