IBARRA SE MOSTRÓ EN LA SEDE DEL GOBIERNO PORTEÑO
La secuencia es repetida. A cada golpe que recibe de la Legislatura porteña, Aníbal Ibarra responde con un contragolpe político, para demostrar que no se va a dejar acorralar por el juicio político que le iniciaron por el caso Cromañón.
Pese a estar suspendido como jefe de Gobierno desde hace más de tres semanas, Ibarra asistió ayer sorpresivamente a un acto oficial de la Ciudad y tomó la palabra —fuera de agenda— para defenderse del intento se sectores opositores de destituirlo como resultado del enjuiciamiento.
“Vamos a seguir peleando”, afirmó en el Salón Dorado de la Jefatura de Gobierno, donde se presentaba un balance del programa de créditos del BID. Y remató: “No vamos a tolerar que un puñado de legisladores diga que la gente no sabe votar. En democracia, los gobiernos se cambian con el voto”.
La noche anterior, los legisladores habían sepultado la pretensión de Ibarra de que la Sala Juzgadora que le hará el juicio mantenga la composición actual. Votaron el reemplazo de nueve de los quince miembros de ese cuerpo cuyos mandatos vencen mañana. El sorteo se hará el sábado, en la sesión inaugural de la nueva Legislatura y deberán respetarse las proporciones que ocupó cada fuerza en las elecciones del 23 de octubre.
Aunque el ibarrismo consideraba que la composición actual de la sala hubiera garantizado la absolución de su jefe, no quedó mal parado con la decisión de la Legislatura. De hecho, sus diputados aportaron los votos que impidieron la renovación total de la Sala Juzgadora.
De ese modo, permanecen seis integrantes del organismo, dos de los cuales defienden al mandatario suspendido (Laura Moresi y Norberto La Porta) y otros dos podrían sumarse (Helio Rebot y Florencia Polimeni). Como se requieren seis de los 15 votos para trabar la destitución, los ibarristas aspiran a conseguir los dos que les faltarían entre los nueve que se sortean el sábado.
Entre los nuevos, el bloque kirchnerista, que por ahora es aliado de Ibarra, pondrá justamente dos. Y ese será el primer objetivo del mandatario suspendido para asegurarse la vuelta al poder. Por las bancadas acusadoras ingresarán cuatro macristas y dos del ARI. En tanto que la gran incógnita se abre por el sorteo del miembro restante, entre dos bloques unipersonales: el zamorismo, contrario a Ibarra, y el socialismo, que se juega a favor.
Todo indica que el destino de Ibarra quedará en manos de la Casa Rosada, si decide instruir a sus legisladores en uno u otro sentido. Aunque podría cruzarse con la feroz interna del bloque kirchnerista, entre el obediente Diego Kravetz —jefe de bancada— y el sector crítico de Rebot.
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