IBARRA VULEVE CON EL PLEBISCITO Y SALE A LA CALLE A BUSCAR FIRMAS
Por primera vez desde que lanzó la idea de relegitimarse a través de un referendo revocatorio, Aníbal Ibarra saldrá el fin de semana a recorrer la Ciudad para promover la recolección de firmas que habiliten ese mecanismo. El anuncio coincidió con un pedido del fiscal del caso Cromañón para investigar a ex funcionarios de Ibarra.
En dos meses, el ibarrismo reunió poco más de 150 mil adhesiones a la consulta y todavía está lejos de reunir la cantidad requerida: 520 mil (equivalente al 20 por ciento del padrón electoral).
Por ese motivo, el jefe de Gobierno porteño decidió ponerle la cara a la campaña, en el marco de un nuevo relanzamiento del referendo. Según revelaron ayer sus voceros, la actividad inicial consistirá en visitar las mesas desplegadas por seguidores y funcionarios en esquinas estratégicas de Caballito y Flores, junto a parte del Gabinete.
Los sondeos que maneja el jefe porteño indican que en ésas y otras zonas típicas de clase media es donde más aceptación existe en torno al plebiscito. Allí fue donde mejor rendimiento tuvo siempre Ibarra electoralmente. Y volverá a respaldarse en esos sectores en su intento de reposicionarse tras el duro golpe que significó para su imagen la tragedia de Cromañón, donde murieron 193 personas.
Con su presencia, Ibarra apuntará a movilizar a los vecinos, que se muestran mayoritariamente indiferentes a la convocatoria, pese a que las mediciones que maneja el Gobierno porteño indican que más del 60 % está de acuerdo con el llamado al referendo.
“Mucha gente que nos apoya sigue negándose a firmar porque cree que el referendo es para echarlo a Ibarra”, repiten cerca del jefe porteño. Piensan que les lloverán firmas en cascada si logran que todos entiendan que la consulta es una oportunidad de expresarse a favor o en contra de la continuidad de Ibarra.
Con el propósito de instalar esa idea, en las usinas de la Ciudad se prepara una tanda de coloridos afiches con las consignas “Firmá por más democracia” y “Firmá para decidir juntos”.
La apatía de la sociedad no es la única dificultad que enfrenta Ibarra. En su propia tropa hay muchos que no terminan de convencerse de la posibilidad de juntar las firmas. El antídoto al que apeló el jefe porteño fue reunirlos periódicamente para bajarles línea y motivarlos.
Anoche les tocó el turno a 150 directores y subdirectores generales de su gobierno. Ibarra les juntó las cabezas en una sala del Centro Cultural San Martín y les recriminó sutilmente la falta de fervor para salir a juntar firmas. “Gestión sin política no sirve”, les dijo. Menos diplomático fue su jefe de Gabinete, Raúl Fernández, cuando tomó el micrófono y los exhortó: “Hay que volver a la militancia. Si estamos en el Gobierno es porque todos somos cuadros políticos”.
Los ibarristas aseguran que, por ahora, no piensan en un Plan B por si fracasa l plan. “El plazo que nos dimos para reunir las firmas es finales de mayo. Si no las juntamos, veremos”, insisten.
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