IDENTIFICARON AL VIOLADOR SERIAL DE CÓRDOBA
En un trabajo conjunto, efectivos de la Policía y fiscales de la Justicia de Córdoba lograron identificar finalmente al hombre que sembró el pánico en la comunidad de la capital provincial, especialmente entre las estudiantes universitarias. Sin embargo, aún está prófugo.
De acuerdo a los datos brindado por los investigadores, se trata de un hombre de 39 años, vendedor de autos, con antecedentes penales. Habría estado detenido entre el 1999 y 2001. Justamente en ese año no hubo violaciones.
El delincuente, que actuaba generalmente en la zona de la Ciudad Universitaria de Córdoba y elegía a sus víctimas entre las estudiantes, fue identificado mediante estudios genéticos con los que se determinó que actuó en varios casos, según el gobernador.
El fiscal del caso, Juan Manuel Ugarte, precisó que uno de los análisis de ADN efectuados a uno de los sospechosos coincidió con el patrón genético obtenido a partir de las pericias realizadas a las víctimas. Uno de los últimos análisis efectuados, destacó, “es absolutamente coincidente con el patrón genético del violador serial”.
La justicia ya habría constatado, además, que el violador comenzó a atacar hace ocho. Si bien las violaciones que la Justicia le atribuye son 59, hasta ahora son 29 los casos que, a partir de análisis de ADN, pueden adjudicársele en forma fehaciente al mismo hombre.
El hombre identificado sería “casi idéntico” al último identikit, sólo que tendría la frente más ancha, dijeron voceros de la causa. Las mujeres habían señalado que tenía “cutis trigueño, rasgos norteños, nariz chata, cabello negro, sin barba ni bigotes, contextura física fuerte, manos morrudas y alrededor de 1,68 metros de altura”.
El último ataque del violador fue el domingo 5 de este mes, alrededor de la 1.15, en la calle Carcamolina, a menos de 100 metros de la avenida Valparaíso, en el barrio Iponá. Esa fue la cuarta mujer que viola en ese barrio (Archivo 15-12-2004).
Como en muchos de los casos, la chica era estudiante universitaria. Tenía 24 años. Fue sorprendida desde atrás. La amenazó a punta de pistola para que no viera su cara, y la llevó al fondo de un baldío que estaba a metros del lugar en donde la interceptó.
Pero un detalle resultó nuevo para los investigadores: esta vez, para acercarse a su víctima el hombre usó un “viejo auto celeste o verde claro”. Esa fue la nota diferente, ya que en todos los ataques anteriores siempre andaba de a pie y se iba del lugar de la violación caminando “tranquilamente”.
El barrio Iponá está muy cerca de la Ciudad Universitaria donde funcionan las dependencias de la Universidad Nacional de Córdoba y de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). También trascendió que, tras su ataque, el violador le habría dicho a la joven: “Ya podés irte”. Entonces, él caminó unos metros, subió al auto y se alejó.
Con ese último ataque el violador serial desafió el fuerte dispositivo de seguridad que, en torno al caso, montó parte de la Policía de Córdoba. A raíz de la conmoción social generada, el gobernador De la Sota había destinado un número importante de efectivos para que vigilara las zonas más calientes.
De acuerdo al relato de las víctimas, el hombre siempre iba muy limpio, no tenía olor a alcohol, no parecía drogado y se depilaba la zona genital. El lenguaje que utilizaba, según lo que declararon algunas mujeres, “era vulgar y con acento cordobés”.
Elegía a las víctimas por rasgos muy puntuales y luego hacía inteligencia sobre ellas. Eran estudiantes universitarias, delgadas, de 1,60 o 1,70 metros de altura. La edades oscilaban entre 17 y 26 años.
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